14 abr 2013

La carta al Papa


Ésta historia que les voy a contar, sucedió en el año 2001 en el pequeño kiosco de Av. El Cano y Conde, en el barrio de Colegiales. Antes de comenzar me atrevo a predecir, que al terminar de leerla, muchos de ustedes soltaran sus risas y comentaran sobre la imaginación de esta febril narradora. Pero quiero aclarar que no es mi imaginación, sino mis recuerdos los plasmados en este relato, porque lo que van a leer sucedió, Es Verdad! tal como decía aquella voz de niño que retumbaba en las paredes del local, mientras la anciana afirmaba con la cabeza ante la mirada atónita de los jóvenes espectadores. 
El país estaba en crisis, y por las calles de Bs. As. se veían caminar personas al borde de perder la razón, los locales habían bajado sus ventas y todos buscaban un “currito” para sobrevivir.
El local de Av. El cano 3192, de casi 100 años, a lo largo de su historia había sufrido cambios en su morfología. Originalmente era una librería atendida por los padres de Don Leo el anticuario, un anciano afable de bigotes blancos estilo Mussel y que vivió en la misma casa desde que nació. Cuando Leo fue creciendo, el local sufrió una división y se convirtió en local de antigüedades y Kiosco/librería,  este ultimo iba cambiando de propietarios hasta ser alquilado por un matrimonio, que tras años de insistirle a Leo, tiro la pared divisoria para volver a ser como era originalmente. Así estuvo unos 10 años hasta que la crisis los golpeo y obligados a achicarse, tuvieron que resignar una parte del local que volvió a dividirse. Don Leo que vivía en la casa contigua, cada tanto se detenía a contar alguna historia fantástica sucedida ahí, la cual era escuchada con atención pero con poco margen de credibilidad. Solo tendría que transcurrir un poco de tiempo, para comprobar que en ese lugar todo era posible.
La anciana llego andando en Bicicleta por la vereda, en el frente tenia un canasto donde llevaba las compras. Aparentaba aproximadamente unos 70 años, pelo canoso y anteojos, vestía pantalón de jean, camisa a cuadros y el típico saquito de abuela… Nunca la había visto por el barrio. La mujer  se baja de su rodado y se me acerca, con voz firme me pregunta si le puedo tipear una carta en la computadora, no había ningún indicio de que hiciéramos ese trabajo, sin embargo la señora estaba muy convencida de hablar con la persona indicada. Sin permitirme explicarle que no estaba en el lugar correcto, insistio en que el texto era muy importante, que la carta tenia que ser enviada urgentemente a Juan Pablo II, porque ella contienia mensajes reveladores.
Seguramente en una época normal de trabajo habría persuadido a la mujer de dirigirse a otro lugar, pero teniendo en cuenta la merma de clientes y acontecimientos que me distrajeran, una parte de mí pedía a gritos que tipeara esa carta. Sucumbiendo a mi voz interior que me repetía: Hacelo!, le presupuesto con una cifra irrisoria el trabajo para asegurarme que me lo de, la clienta conforme, promete volver al otro día con el manuscrito pasado en limpio para que pueda leerlo.
En la vereda se encontraba un busca de 18 años que vendía cd,  para combatir el aburrimiento se arrimaba al mostrador en busca de conversación mientras relojeaba que no le roben la mercadería. En silencio presencio toda la escena, no me lo dijo, pero tenía tantas ganas como yo que la mujer volviera.
A la mañana siguiente a eso de las 10, regresó montada en su bicicleta. Al descender saca del canasto de las compras un sobre de papel marrón, y del interior el manuscrito en cuestión, que sostiene fuertemente en su mano sin ninguna intención de entregarlo.
- No se si sós la persona correcta para dárselo, esto es muy importante y no todos están preparados para leerlo. 
Sorprendida por la declaración, le pregunto que tiene de importante esos papeles y le explico que si no me los entrega no puedo hacer el trabajo….
-        Es que esta carta se la tengo que enviar al Papa, es un mensaje que me dicto Jesús para el…. Acá esta escrito lo que va a suceder.
Ah bueh!, pensé, esto es mas loco de lo que creí, mientras trataba de no mostrar ni entusiasmo ni sorpresa. A espaldas de la anciana, el vendedor de cd que al verla llegar se arrimo inmediatamente, no dejaba de hacerme señas para que indagara en el tema.
Seguramente alguna emoción se reflejo en mi rostro, o fue la repentina interrupción de los clientes en busca de cigarrillos, la que provoco su respuesta.
-        Voy a consultarle a Jesús si te la dejo y vengo mañana. Se subió a su bicicleta y tomando El Cano doblo de contramano por Freire.
A la tarde los empleados de Mr. Luna, el local lindero, y por obra y gracia del absorto vendedor de cd, ya estaban al tanto de este extraño personaje y pedían ser avisados cuando regresara. No me pareció una buena idea, ya que las multitudes podían intimidar a la mensajera. Así fue como consensuamos  colocar al dia siguiente un grabador y posteriormente dejarlos escuchar la conversación.
Y al tercer día volvió, esta vez de contramano por El Cano, esquivando autos que tocaban frenéticamente sus bocinas. Me apure y encendí el grabador, ya había chequeado las pilas, el cassette de 90 minutos y dije una palabras de prueba que se grabaron correctamente, todo estaba listo.
Una vez mas sacó los papeles, esta vez comenzó a leer fragmentos del escrito, no estaba muy segura como dirigirse a Su Santidad en el encabezado. Me dijo que Jesús le había dictado las profecías, pero no le había dicho nada que como hacer la introducción, y eso era algo que tenia que resolver.
Demás esta decir que no podía esperar mas para preguntarle como le dictaba Jesús las cartas. Nunca me imagine semejante respuesta.
-        Jesús vive en mi, literalmente vive en mi. Un día se alojo en mi cabeza, era un feto, y a medida que comenzó a crecer se fue manifestando, al año y medio empezó a hablarme… Ahora ya es un niño de 7 años, y me habla con su voz de niño y me dice lo que va a suceder. A veces habla con otras personas, solo con las que quiere hablar, yo no puedo controlarlo, lo hace cuando quiere...
Fue en ese momento que resonó aquella voz de infante que me estremeció.
-        Es Verdad!, sentencio impetuosamente. Acto seguido la Sra. asintió con su cabeza. Es Verdad! se escucho una vez mas, mi  mirada estaba clavada en los labios de la anciana que no se movían.
-        Vez, a vos te quiso hablar, lo escuchaste? No se manifiesta ante cualquiera, lo esta haciendo para que me creas lo que te cuento…
-        Es Verdad!, se escucho por tercera y ultima vez, superponiéndose a la explicación de la anciana.
 A continuación la Sra leyó una de las revelaciones, yo me encontraba confundida al igual que el chico de los cd, creo que ese fue el motivo por el cual no recuerdo ni una palabra de la profecía leída, solo se que estaba escrita en verso y hablaba sobre la muerte de Juan Pablo II y lo que le pasaría a la iglesia después.
Al terminar la lectura y sin dar explicaciones guardó las hojas escritas en tinta azul, subió a su bicicleta y se marcho.
A los minutos recordé que todo había sido grabado, puse stop, y mientras rebobinaba la cinta reía al recordar la voz y especulaba con los vecinos ansiosos por escuchar la grabación, sobre los dotes de Ventriloquia de la viejita en cuestión.
Se sintió el tope y puse Play, pero no se escucho nada, adelanté unos minutos y la cinta seguía vacía, ningún ruido, ni siquiera interferencia. La cinta estaba en blanco totalmente. Pensé en lo oportuno del momento para descomponerse el grabador, puse rec, dije unas palabras, rebobine y al poner play se reprodujeron tal cual las grabe. En ese momento no tenía una explicación valida para lo sucedido. El único consuelo era intentarlo la próxima vez.
Pasaron los días y la anciana no volvió, a la semana siguiente al llegar luego del almuerzo, el testigo de lo sucedido me entregaría un mensaje.
-Paso la vieja de la carta del Papa, me dijo que no va a volver mas, porque Jesús le dijo que vos no crees . 
En eso tenia razón, no creía que fuera verdad a pesar de no encontrar explicación para la voz y la grabación frustrada.  Y así fue, durante los años que permaneció abierto el lugar no la vimos nunca más.
Cada tanto recuerdo lo sucedido, y pienso que si la anciana sigue viva Jesús ahora tendría alrededor de 20 años. Tengo miles de teorías  que era enferma psiquiátrica  que quizás en su cabeza tenia un tumor, que iba por los locales en busca de incautos que creyeran su historia, que era una mística religiosa.Mi viejo grabador de periodista a pesar de no ser usado frecuentemente sigue funcionando a la perfección y entre todas las dudas solo tengo una certeza, que la historia que les cuento, Es Verdad!

10 mar 2013

La barra de la esquina


Supongo que no es casual que siempre me haya gustado tanto la película “la barra de la esquina” con Alberto Castillo y su posterior remake de los años ´70 “Los muchachos de mi barrio” con Palito Ortega como protagonista. Estas contaban las andanzas de un grupo de jóvenes vecinos de un mismo barrio y con distintas y variadas historias personales, que compartían alegrías y amarguras en una esquina de la boca. Los años pasan, los jóvenes crecen, y cada uno sigue su camino. Finalmente muchos años mas tarde algo los vuelve a reunir y no es el Facebook.
Yo tuve mi barra de la esquina, no fue hace tanto, apenas unos 25 años. Nos reuníamos en la esquina de Nicaragua y Acevedo (hoy Armenia) en el barrio de Palermo, justo frente a la plaza que vimos construir cuando dábamos los primeros pasos en el colegio primario. Éramos muchos cuando estábamos todos y siempre caía alguno nuevo.
Si bien solíamos deambular por distintos establecimientos del barrio, ahí estaba el punto de encuentro, justo en las escalinatas de una casa, en ese entonces a medio construir. No se quien eligió ese lugar, supongo que fue para diferenciarnos de los grupos que copaban la Plaza Campaña del Desierto, como ser los muchachos de la barra de River, los amigos del Negro Victor, o los de la murga “Los elegantes de Palermo quienes ensayaban en temporada de carnavales con sus levitas rosadas llenas de lentejuelas.
A metros de este lugar se encontraban las casas de Karina “La Quesera” y Karina “Pastora”, en el medio de ambas y sin lógica alguna emplazada como una casa mas de la cuadra la calesita del barrio. La barra femenina se completaba con Faby, la hija rebelde de la enfermera del barrio,capaz de tener un séquito de muchachos rogandole un beso,  la rubia y delicada Vanina, Andy, Sonia, Maria Elena, poseedora del mismo registro de voz que Patricia Sosa y cantante de mi primer banda de rock, y La Negra Alejandra, chica de armas tomar y archienemiga de Pastora, a quien por robarle un novio incrusto de bruces en la tierra de un cantero, mientras la sostenía de su cabellera ondulada y le propinaba insultos diversos, mientras el resto de las chicas la victoreábamos , con clara aprobación a la declaración de derechos sobre la propiedad privada.
La parte masculina de la barra estaba definitivamente más poblada y en su mayoría integraban el equipo de fútbol del "Club Eros", los principales arrancadores de suspiros femeninos eran: Cristian U., claro está que no hablo del payaso mediático ganador de Gran Hermano, sino del original e inimitable hijo del imprentero, Pato, también llamado Christian y apodado así por su ídolo Filliol, Fabuchi, aficionado al dibujo y poseedor una cabellera de rubios rulos que su madre dominaba con gomina,   Javi,  rebelde con causa y el primero en cortarse el pelo como Mr. T,  “El Chino”, otro Cristian que aunque no era chino de verdad lo parecía y su papa tenia un súper, eso si, mucho antes que los chinos pusieran súper. El Cabezón Leandro, propietario de un pulóver de punto ingles de última moda y poseedor de una sensibilidad y dulzura proporcional a su rusticidad, capaz de convencer a todas las chicas de la barra de asistir a su fiesta de cumpleaños con pollera y tacos. Fernando, que a pesar de vivir lejos se tomaba el colectivo los sábados para ver a su amor imposible Pastora, Condorito, apodado así por su parecido al personaje de historietas chilenas y fanático de Kiss, Hetitor, excéntrico roquero desde chico y reconocido por su incipiente acné  y finalmente Topo y Zuca, virtuosos futbolistas que se comportaban como gemelos a pesar de siquiera ser hermanos.
La actividad comenzaba en las primeras horas de la tarde cuando terminaba el horario del colegio e indefectiblemente se pasaba por la plaza para ver si había alguien. La Negra se aparecía de uniforme gris enroscado en la cintura para que quede mas corto y palo de Hockey en mano, mientras el resto cargaba mochilas y Walkman con música a todo lo que da, en el de las chicas podía oírse a las Viudas, los Twist o el compilado de “refrescos musicales”, mientras que los chicos deliraban con Iron Maiden, V8 y Kiss.
Las tardes era común pasarlas en el Pool que se encontraba en Costa Rica casi Malabia, tenía una extraña mesa con paño rojo y sus buchacas eran cabezas de león talladas en madera dispuestas a tragase vorazmente las bolas. En el fondo una rocola que a pesar de estar llena de vinilos, no dejaba de tocar “Pipas de la paz” de Paul Mc Cartney.
El lugar elegido para las travesuras era el local de Gioconda, quedaba sobre Nicaragua y estaba atendido por una distraída señora que jamás se daba cuenta cuando los varones del grupo le sustraían algún souvenir para regalarle a las chicas.
Las salidas grupales dependían del efectivo disponible, las opciones variaban entre ir a comer tostados con licuado de banana servido en jarra plástica en el “Pingüino de Palermo”, ubicado en Paraguay y Serrano, ir a la matinee de “San Francisco Tramway” en Araoz y Santa Fé, o un viaje en subte al centro, visitar la “Galeria Nazi” de Lavalle al 600, tal vez una entrada al cine y como broche de oro un Mobur en el  Pumper Nic de Florida y Lavalle.
Los sábados a la mañana el lugar elegido era la casa de la Negra, yo me rateaba a mi clase de guitarra en la Parroquia San Francisco Javier de Serrano y Costa Rica, donde la mayoría asistía a “Perseverancia”, y con los Australes de la cuota compraba en el kiosco de diarios de Guatemala y Serrano la revista Toco & Canto, el resto del dinero lo aportaba a la vaquita para comprar Sándwiches de miga en la panadería “Alimar” atendida por las gallegas, donde solíamos encontrarnos con Pipo Chipolatti.
De ahí directo a la casa de los Barreiro, una de las pocas familias que aceptaba adolescentes revoltosos, seguramente mucho tenía que ver el hecho que tenían 4 hijos y el griterío de niños era una constante. Alicia, la mamá, atendía el bufette del colegio Santa Rita de Serrano y Nicaragua, mientras que el padre de familia, apodado “Acuaman” (por ser poseedor de un Fairline Bordeaux muy mal de chapa, que parecía un barco por su tamaño) se dedicaba a la fotografía y era seguramente el único en todo Palermo en tener una video reproductora Betamax y solo 2 películas para ver, ambas de Olmedo y Porcel. Cabe destacar que en esa época, principio de los ´80, las niñas de familia menores de 18 tenían prohibido ver “ese tipo de películas”, obviamente en la soledad de la casa lo primero que hacíamos era sentarnos frente a la tele sándwich en mano…  el resto del tiempo tocábamos la guitarra o jugábamos ping pong en el Atari.
Los limites de nuestro territorio llegaban hasta Plaza Italia, donde se encontraba un Sacoa pequeño atiborrado de maquinas y chicos, la disquería y los puestos de artesanos de la “feria Hippie” donde comprábamos colgantes con cuarzo, pulseritas tejidas con el nombre, chapas identificatorias y aros con perforación de oreja incluida.
Pero siempre volvíamos a nuestra esquina, porque era nuestra y todos lo sabían. Un día nos invadieron los actores y equipo técnico de un programa infanto juvenil llamado “Chicas y chicos” que emitía ATC, e intentaba emular los conflictos de nuestra generación. Este programa protagonizado por Nancy Anca y Pepe Monje con dirección de Máximo Soto, y que paso por la historia de la tele argentina sin pena ni gloria, se instalo en nuestra esquina durante varias semanas. No nos perdimos ni un día de grabación, nuestra mirada estaba atenta a todo lo que pasaba y comentábamos indignados lo mal que hacían las cosas las actrices que tenían embobados a los varones , en el fondo, todos teníamos la fantasía de ser elegidos como extras.
En aquellos días teníamos las hormonas revolucionadas y estábamos aprendiendo a vivir en libertad, no solo la libertad de la adolescencia, sino la de un país en democracia.
No se cuando nos fuimos separando, pero sin darnos cuenta no nos vimos mas. Cada uno siguió su camino y al igual que la historia de las películas un día nos volvimos a encontrar, y en nuestro caso si fue el Facebook el que obro el milagro.
Algunos murieron demasiado jóvenes, los que quedamos estamos cambiados y nos emocionamos con las fotos y los recuerdos. Hay quien tiene más memoria y quien prefiere olvidar algunas cosas, pero en todos y cada uno, esta vivo el recuerdo de la barra de la esquina.

Dedicada a la memoria de: Maria Elena Sánchez, Fabian Ardito, Pablo Grosso
 y el Gordo Monzón



9 feb 2013

No solo San Juan perdió la cabeza


Allá por los años ´90 cuando cursaba periodismo, me toco realizar un corto documental sobre los conventos históricos de Buenos Aires y su protagonismo en las Invasiones Inglesas.  Así fue como mi compañero y yo llegamos al antiguo convento de San Juan  Bautista en el barrio de Monserrat.  Al llegar pensamos que seria una mas de las viejas iglesias de la ciudad, menuda fue la sorpresa a medida que fuimos adentrándonos en el lugar, las historias que escuchamos, lo que allí vimos y experimentamos, seguramente no lo olvidaremos en muchos años. 

La tercera es la vencida 

La construcción de la iglesia en la esquina comprendida por Alsina y Piedras fue hecha por disposición de fray Cristóbal de la Mancha y Velazco, tercer obispo del Río de la Plata, en el año 1650. Inicialmente era una pequeña capilla destinada al curato de indios y se la conocía como “parroquia de naturales”.
En 1919 y debido al deterioro de la misma, el maestre de campo de milicias don Juan de San Martín, decide solventar la construcción de un nuevo templo, este se comenzó en 1719. En 1747, una congregación de monjas Clarisas Capuchinas llega de chile, se instalan en la iglesia que aun estaba en construcción y seria terminada 50 años mas tarde, en el año 1769.
En 1778 y debido a esta nueva utilización del lugar como convento, es que se consideran inapropiados los arreglos hechos y se decide su total demolición.
Es así como se construyó un nuevo edificio mucho más sólido que fue inaugurado el 15 de agosto de 1795. Para tamaño acontecimiento se utilizaron fuegos artificiales que accidentalmente o no, llegaron al techo de paja del vecino Teatro de La Ranchería ubicado en Alsina y Perú, la jerarquía católica no veía con mucha simpatía la presencia del teatro por considerarlo pecaminoso, el mismo acabó incendiándose en su totalidad. Este teatro cuna del “Circo Criollo” fue el primero que existió en Buenos Aires y cada 30 de noviembre, día de su inauguración, se celebra en Argentina el “Día del Teatro Nacional”.
A pesar de que el 21 de mayo de 1942 el templo fue declarado Monumento Histórico Nacional por ser considerado como la primera iglesia que se construyó en el Buenos Aires Virreynal, eso no impidió su suerte.
Al día de hoy solo permanecen en pie La Iglesia, el patio y una parte del Monasterio original, el resto fue vendido por los curas y posteriormente demolido. En su lugar se encuentra el Hotel Intercontinental.


La predicción de Sor Gregoria

Corría el año 1797 y Pedro de Melo de Portugal y Villena, el quinto virrey del Río de la
Plata, era el protector del convento. Normalmente antes de emprender alguna campaña, se dirigía al lugar para solicitarles a las monjas rezaran por su buena fortuna. En esa oportunidad debía ir a inspeccionar las fortificaciones de la ciudad oriental de Maldonado. Mientras hacia su solicitud mediante las enormes rejas que separaban a las hermanas en su clausura, fue interrumpido por Sor Gregoria quien le dijo: "Señor, mándese a sepultar aquí porque sus monjas son las que han de acordarse de encomendarlo a Dios". El virrey sin entender del todo esas palabras marcho al país vecino, estando en Montevideo enfermó gravemente.
Antes de morir y recordando el anuncio, dispuso que sus restos descansasen junto al altar mayor y a los pies de la reja donde escucho a Sor Gregoria, allí mismo colocaron la lápida con su escudo nobiliario.
En 1910, el capellán del templo Pedro Sardoy descubrió un camino de hormigas que partía del sepulcro virreinal, es entonces que dispone exhumar los restos y descubrir que las hormigas provenían de la calavera. Los religiosos no solo limpiaron los huesos sino que también sustrajeron una espada de oro y plata que llevaba Melo entre las manos y la fundieron para realizar una patena de celebración sacramental.

La Esclava y el Nazareno

En una casa de la calle Alsina abandonada en un altillo, se encontraba una figura tallada en madera del Nazareno.
En esa casa vivía una anciana esclava negra que por las noches y a hurtadillas se dirigía al altillo a contemplar la figura de tamaño real. 
 "¡Ah, Señor!", le decía, "si yo tuviera posibilidades no estarías tan abandonado", para su sorpresa y espanto, escucha una voz que le dice: “Diles a tus amos que me lleven a la iglesia de San Juan para que allí me den el debido culto". Atemorizada decide no contar a nadie lo sucedido, así y todo vuelve a la noche siguiente y una vez mas se repite la misma orden, esta vez la pobre esclava convencida que es la figura quien le habla le responde: "No me creerán a mí, Señor, que soy la sirvienta de la casa". La respuesta fue definitoria - "La garantía de tu testimonio será la siguiente: morirás en el término de ocho días". Esta vez la esclava transmitió a sus patrones el divino mensaje y murió tal como estaba predicho a los ocho días.
La familia espantada por lo acontecido, obedeció la orden del cielo. La imagen del Nazareno fue llevada en procesión a la iglesia.


La Suegra de Mariquita 

Tiburcia López Escribano y Cárdenas, nacida en Bs. As. en 1750, estaba casada con el navegante ingles Guillermo Pablo Thompson. Fruto de ese matrimonio nació el 23 de Abril de 1777 su único hijo al que llamaron Martín Jacobo.
Era tanto el amor que se tenían Tiburcia y Guillermo que decidieron realizar un pacto, el mismo consistía en que el primero en enviudar se consagraría a la vida religiosa.
En 1787 Tiburcia luego del entierro de su marido, sin dudarlo ingresó al convento donde adopto el nombre de Sor Maria Manuela de Jesús,   su hijo de tan solo 10 años quedo al cuidado de Martín Altolaguirre.
Martín Thompson en 1805 se casó con su prima Mariquita Sánchez, en su casa se tocaría por primera vez el Himno Nacional Argentino. Sor María Manuela murió en San Juan Bautista en 1815, donde por su condición de Clausura desde que ingreso y hasta su muerte nunca mas vio a su hijo.

Una de piratas

A principios del siglo XIX la corona española habría donado a un virrey en Filipinas el tapiz llamado "La Adoración de los Reyes Magos", el gobelino del año 1657 sería una copia de un cuadro de Peter Paul Rubens y estaria firmado por Giles Gobelin.
Durante su traslado y a la altura de las Islas Canarias, un buque corsario argentino al mando del comodoro Chayster, capturó la nave y la traslado en 1819 a Buenos Aires. Aquí se realizaría el remate de la mercadería usurpada, y el Gobelino se vendería como alfombra al canónigo Pedro Pablo Vidal, quien a pesar de saber su procedencia, lo donó a las monjas capuchinas quienes lo usaron durante muchos años para tapar la ventana que da a la calle Alsina y proteger el órgano del sol y la lluvia. Permanentemente aparecían potenciales compradores que con intenciones de adquirir el tapiz, esto hizo que el capellán Francisco Lapnitz indagara sobre la pieza y descubriera su valor real.
En 1981, año de mudanza del monasterio, el cardenal Juan Carlos Aramburu se entero que las hermanas necesitadas de dinero para el traslado iban a vender la pieza, fue entonces que lo hizo retirar para colocarlo en el palacio de la Conferencia Episcopal Argentina, Suipacha 1034, donde en 1988 fue restaurado por expertos.

Los muchachos peronistas

El 16 de junio de 1955 y tras el bombardeo a la Plaza de Mayo en un intento de derrocamiento del Gobierno de Perón, grupos pertenecientes al gobierno y encabezados por el autodenominado " francotirador nacionalista independiente" Guillermo Patricio Kelly iniciaron una quema de Iglesias, San Juan el Bautista fue uno de los blancos.
El fuego se encargo de destruir gran parte del lugar, sobre el piso original de troncos canteados a mano con hacha se colocaron ladrillos y baldosas, las figuras de la Virgen con el Niño,  Nuestra Señora de Belén y el Nazareno con el tiempo fueron remplazadas por replicas, ya que su estado era irrecuperable.

Ultimas imágenes del naufragio

Esa tarde nos recibió el hermano que cuidaba el lugar, junto con el un viejo Pastor alemán, que luego nos enteramos le gustaba bajar a la cripta del convento y hacerse de viejos huesos de monjas y corretear por el patio con las fauces llenas.
Ante nuestra mirada estupefacta la excusa seria –“es que se inundo todo y los cajones flotan y se abren….
A veces el perro simplemente se conformaba con excavar bajo la imagen de Santa Clara de Asís, lugar que marcaba la fosa común donde descansaban los restos de soldados criollos e ingleses caídos durante las invasiones en 1806 y 1807. Los restos simplemente estaban allí, en forma de pequeñas astillas color marfil, solo había que agacharse y recoger una reliquia del soldado desconocido.
La siguiente parada fue “la Biblioteca”, un inmenso salón abarrotado de libros hacinados, húmedos, amarillentos. Con orgullo el hermano nos decía que era la biblioteca eclesiástica más antigua y con más volúmenes de Latinoamérica. Las filtraciones no hacían más que destruir todo ese patrimonio cultural, mis manos sostenían libros del año 1600 con grabados hechos a mano. Mientras filmaba, recordaba la película “El nombre de la rosa” e imaginaba cuanto sufriría el Hno. Jorge si esta fuera su biblioteca. Mi compañero Carlos horrorizado planeaba la forma de rescatar al menos uno de tantos libros.
La ultima parada fue el templo, allí pudimos ver que no solo el fuego se cargo con las reliquias y que los robos eran frecuentes, la corona y el corazón de plata de la Virgen Dolorosa ubicada ante el altar de las reliquias habían desaparecido, el Niño Jesús que sostiene la Virgen del Carmen, los manteles, candelabros y hasta floreros habían sido sustraídos.
Despojada casi de todo, la iglesia parecía solo guardar las historias ya contadas, en la sacristía la puerta de un gran armario destinado a guardar casullas se abre y rueda hasta nuestros pies un gran trozo de leño hecho carbón, el hermano lo recoge y acomoda sobre una gran mesa de madera, lo miramos fijo, paradójicamente el pedazo de carbón era una cabeza cercenada, pero no la san Juan  Bautista, era la del Nazareno que le hablo a la esclava, en ese instante me pregunte si se habría arrepentido de no quedarse en el altillo.


2 ene 2013

Ángel de la guarda

El día anterior habíamos almorzado con Migue y el Rubio, el cual nos contó como haciéndose pasar por funcionario, había logrado hablar con la gerenta de la fabrica de colchones y hacer su reclamo. “Te estoy viendo, y si no me solucionas el problema te busco y te cago a trompadas”, esa era la frase que resonaba en mi cabeza, mientras recorría a bordo del colectivo 93, el tramo comprendido entre Chacarita y Recoleta.
-Pero que violento este muchacho… repetía mi vos interior una y otra vez, superponiéndose con otra que me decía – si vos hace años también eras igual…
Ahí fue cuando recordé el incidente con el peluquero, no era mi peluquero, sino uno que trabajaba en el local vecino a la librería de Colegiales.
La discusión empezó cuando le llame la atención, por meterse en el depósito del local del cual yo estaba a cargo en ese momento, lo había hecho sin autorización y pese a la advertencia de que el dueño, al cual buscaba, no se encontraba en el recinto. El alegaba que por ser amigo de Jorge, podía entrar y salir del lugar a su gusto, yo insistía en que si no estaba “su amigo” no podía. La conversación fue subiendo de tono, hasta que lanzo su primer insulto, como suele suceder en las discusiones entre personas de sexos opuestos, el tópico es la frecuencia con que la mujer tiene relaciones sexuales y el tamaño del miembro masculino. Parece ser que el peluquero en cuestión, tenia como trauma el tamaño del mismo, cosa que yo no sabia, por lo que mi frase “y vos la tenes chiquita” actúo de estocada final en dicha discusión, que termino con una amenaza de rotura de caninos, molares e incisivos hacia mi persona… 
De ninguna manera iba a permitir que la cosa quedara así, a la salida de mi turno, me corrí a la peluquería y en voz calma le consulte, -vos tenés un familiar mecánico? Cave destacar que su flamante auto, era receptor de su amor incondicional y cuidados extremos, -Porque vos me dijiste que me vas a romper los dientes, y yo tengo en la familia alguien que me los arregla gratis, pero si no me pedís disculpas te rompo todo el auto! Si bien no estaba en mis planes hacerlo, una cosa lleva a la otra y el paraguas que tenia en mi mano para resguardarme de la lluvia, termino incrustado en la óptica trasera de su auto.
A pesar de que Hernán Guido me doblaba en estatura y fuerza, luego de un intento frustro de detenerme, termino llorando como un niño y suplicando piedad con su auto.
-Cuanta agresividad, como es posible que hiciera esas cosas… no se porque me asusto de lo que contó el rubio, si yo era peor...  Y pensar que Jorge ni nadie me defendió…
La imagen del gran hospital Rivadavia en Av. Las Heras, interrumpió mis pensamientos para recordarme que había llegado a destino. Las puertas del amarillo colectivo se abrieron justo enfrente a la maternidad Peralta Ramos, lugar que me vio nacer allá por los años ´70. Camine unos pasos hasta la esquina de Austria, y antes de cruzar el semáforo me detiene,  veo como un auto le entrega al hombre que limpia parabrisas en esa esquina, una bandeja de facturas y sándwiches de miga, por un instante me alegre por el. Fue cuando lo vi venir a mí, tendría aproximadamente unos 40 años, menudo, no mas de 1.60 m, su cabello rapado, vestía una remera y un jean, ya lo había visto en otras oportunidades trabajando en esa misma esquina. Yo permanecía parada sobre el cordón, el se detuvo frente a mi parado en el empedrado. Tenia una postura firme y segura, me miro fijamente a los ojos y me dijo: - Yo te amo, mi amor por vos es incondicional, te voy a amar siempre. La sorpresa me invadió, quería salir corriendo pero sentía que estaba encerrada en cuatro paredes invisibles, me di cuenta que esas paredes impedían que el tuviera contacto físico conmigo, mi espíritu se tranquilizo y permanecí inmóvil escuchando. – Yo siempre voy a estar acá para vos, si alguien te hace algo me buscas, yo estoy para defenderte… Si es necesario me peleo, porque te amo, y siempre te voy a amar…
Junto con el paso de la luz roja a verde mi corazón reanudo sus latidos, solo atiné a decirle “Muchas gracias” y cruzar primero Austria y luego Las Heras con paso firme y acelerado.
En mi mente que por un momento se había quedado totalmente en blanco, comenzaron a fluir una vorágine de pensamientos. Entre ellos, el breve comentario que me había hecho Martina la noche anterior a propósito del libro sobre Ángeles que le había regalado en Navidad. – Vos sabes que tu ángel se llama Mitzrael y te acompaña desde que naciste?. – Este libro dice que a veces para protegerte se te aparecen de distintas maneras, y si sos dura para ver las señales, directamente se te presentan como personas y te dan el mensaje.
Será? pensé, que loco! Y justo en la puerta del lugar donde nací… de a poco una sonrisa se iba dibujando en mi rostro, - Esta bueno que alguien te diga esas cosas aunque sea un desconocido…. Esa imagen me acompaño todo el día.
A mi regreso el limpiador de parabrisas ya no estaba, los días que siguieron tampoco lo vi. No se si fue real, si era un alcohólico confundido, un marginal enamorado, o un bromista al acecho de jóvenes incautas, no me importa mucho, cuando ando por ahí lo busco con la mirada, desde su inusitada intervención dejó de ser una de esas tantas sombran que habitan las esquinas de Buenos Aires. Si lo vuelvo a ver tratare de juntar coraje y preguntarle su nombre, tal vez me responda, - Mi nombre es Mitzrael.


19 dic 2012

Una perla cerca del puerto


Hace 70 años, en un remate judicial, el Pastor Bååthe adquiría los terrenos donde se construiría la Iglesia Sueca y la Fundación Johnson, destinada a hogar de marineros Suecos. En la actualidad la imponente construcción de Av. Juan de Garay y Azopardo, permanece intacta ante la mirada de los ocasionales transeúntes, que en su mayoría al ver las paredes de ladrillos, los frisos de barcos y portones de madera labrados, se preguntaran que albergaran en su interior.
Pero la historia de los lazos con los suecos comienza mucho antes, si queremos internarnos en la historia de nuestro país, podemos descubrir que el 9 de Julio de 1816 en el Congreso de Tucumán, entre los participantes se encontraba un único extranjero, éste era un oficial sueco de nombre Johan Adam Graaner. Nadie puede decir con seguridad cómo llegó Graaner a formar parte de dicho Congreso, aunque una de las teorías es que estaba allí para sondear la posibilidad de que el rey sueco Karl XIV Johan fuese rey de la Argentina.
Desde ese episodio otros tantos llegaron a nuestro país, algunos ex militares como es el caso de Johan Ahrengren, una calle en Parque Centenario que lleva su nombre, que arribo en 1819 y lucho junto al Gral. Paz para el ejercito Argentino, muriendo en 1931 en el campo de Batalla.
Para 1900 era mas común ver llegar los barcos de bandera Sueca, tanto así que uno de ellos fue protagonista al azar, de designar los colores que hasta el día de hoy usa en su camiseta el club Boca Junios, arribar a Puerto Madero y no a al barrio de La Boca como muchos creen.
En 1918 se funda la Congregación Sueca, a pesar de no tener sede, las actividades eclesiásticas se desarrollaban en casas particulares del barrio de San Telmo y en capillas prestadas. El pastor Luterano Efraim Ceder era el encargado de coordinar a la comunidad y ser nexo con el Obispado de su país, el cual en 1919 aceptaría la adhesión de la sede de Argentina y accedería a enviar un pastor sueco remunerado a cambio que se construyera una casa para él y para la atención de los marineros que llegaran a la ciudad.
El primer Pastor enviado fue Rudolf Mùnther, el cual se horrorizaría de las películas suecas exhibidas en Argentina, porque consideraba que las escenas de alcoholismo y violencia harían pensar al público Argentino que el pueblo sueco carecía de moral, sin embargo las películas basadas en obras de la escritora Selma Lagerlóf, fueron recibidas con gran aceptación y excelentes criticas.
En 1927 su sucesor  el pastor Wahlberg,  luego de enviudar resuelve abandonar el país, debido a la crisis financiera el Obispado decide suspender las actividades en Buenos Aires, pero un desentendimiento en las directivas provoca que envíen a un joven soltero y recién ordenado Pastor,  su nombre Nils Bååthe, el hombre que cambiaria la historia de la comunidad.
Entre 1920 y 1930 se brindaron servicios en una casa ubicada en Belgrano 426, en ese mismo lugar 100 años antes, habría nacido Manuel Belgrano.
Posteriormente en los años comprendidos entre 1934 y 1943, la congregación adquirió una casa de dos pisos ubicada en Defensa 1155, si bien la casa les era funcional, una enorme palmera ocupaba el centro del patio, ésta les incomodaba a la hora de realizar los bailes tradicionales de la fiesta del solsticio de verano.
Durante la Guerra, la Iglesia se convirtió en un importante lugar de refugio y encuentro para los marineros suecos, entre las actividades que realizaban estaban los partidos de futbol entre tripulaciones, la lectura de periódicos, revistas y literatura nórdica, las lecciones de castellano,  las excursiones al zoológico para ver las llamas, a la Recoleta, La Plata y Lujan. También iban junto con el pastor a San Isidro para bañarse en las aguas del río de la plata, pero esta ultima actividad se vio opacada cuando oficiales a caballo arrestaron a la delegación que marchó en procesión a la comisaría mas cercana, acusada de actitudes escandalosas e indecentes, los marineros tal como lo hacían en su país, se quitaron la ropa y procedieron a bañarse totalmente desnudos…
Corría 1942 y Bååthe necesitaba dinero para una nueva casa e iglesia propia, fue cuando se le ocurrió usar sus influencias para llegar a oídos del Rey Gustav V, el plan resulto y en pocos días recibió un telegrama informando que a su disposición estaba una importante suma de dinero en carácter de donación para su causa.
A pesar del regalo la suma no alcanzaba, en diciembre los Alemanes habían derivado 5 barcos que contaban con salvoconductos para navegación, esto causo que el intercambio entre Suecia y Argentina disminuyera, pero la cantidad de marinos en la ciudad era grande, ya que 7 barcos permanecían anclados en el puerto Porteño. Una semana antes de navidad, el director de la empresa SKF decide donar 25.000 pesos, días después a la iniciativa se sumo la firma Ericsson aportando la misma suma. Horas antes de la noche buena, se realizo un remate de tierras a precios muy razonables, entre ellas las comprendidas en Azopardo Y Garay, la sucesión de hechos fue bautizada por Bååthe como “El regalo Terrenal Navideño”.
El 28 de mayo de 1944, día de Pentecostés, y tras ser aprobados los planos realizados por un arquitecto Suizo de nombre Edmundo Klein, se coloco la piedra fundamental.
A la ceremonia asistieron 300 personas, en el lugar se enterró un estuche que contenía un ejemplar del diario “La Prensa” y uno de “La Nación”, una colección de publicaciones de la Iglesia Sueca, un conjunto de planos de la iglesia, monedas suecas y Argentinas y un pergamino que rezaba: “Esta piedra fundamental es colocada hoy, luego de 4 años y 9 meses de iniciada la Segunda Guerra Mundial. En todo el mundo resuenan los truenos de guerra. Nosotros, que construimos esta iglesia, queremos expresar nuestro profundo agradecimiento a Dios nuestro Señor Todopoderoso, que misericordiosamente ha preservado y protegido del azote de la guerra al país de nuestros padres, Suecia, y también al país cuya hospitalidad disfrutamos, La Argentina. Que dios nos bendiga! “
En mayo de 1945 la iglesia estaba terminada, el entusiasmo de la gente era tal que hacían llegar donaciones constantemente para su decoración. El cuadro del altar fue pintado sobre una gran tela en Estocolmo, la técnica utilizada le da la apariencia de un mural. El pulpito vino de Suecia, diseñado y construido por Erik Lundberg, uno de los más prestigiosos y reconocidos arquitectos de Iglesias de ese país.
El órgano es creación de Santiago Poggi, un artesano local tercera generación de Luthiers, la empresa Boffors S.A. pago el instrumento, y dono una corona nupcial de plata con incrustaciones de zafiros. El cónsul Gral Fritz Brander aporto un facsímil de la Biblia de Gustav Vasa impresa en 1540.
Jorge Beristayn quien fuera pintor, músico, campeón de esgrima y Director del Teatro Colon, estaciono su auto frente a la recién construida iglesia y fue tal su impresión, que ofreció donar los enormes vitreaux, creados por el mismo, que adornan los ventanales. En ellos se representan escenas del nuevo y viejo testamento y personalidades de la historia del cristianismo en Suecia.
En 1978 Daisy Mellberg dono la campana, que a falta de campanario se encuentra en una de las entradas laterales de la iglesia. Daisy buscaba un regalo original para su esposo Gunnar, un capitán retirado, al pasar por un negocio de de artículos náuticos, ve la hermosa campana donde podía leerse la frase “Si Brodin 1944”, este había sido el primer barco que su esposo tripulo en carácter de comandante, el barco hacia años había sido vendido a una empresa Brasilera y posteriormente encallo en las playas de Necochea, alguien con el tiempo recogió los objetos en el interior del barco y los vendió, sorprendida por el hallazgo, pensó que nada seria mas apropiado para una iglesia de marineros que la campana de un barco.
Cada tanto los vecinos de San Telmo escuchar replicar la campana, si bien la iglesia ya no tiene pastor fijo, y el hogar de marineros esta alquilado a empresas de origen Sueco que lo usan de oficinas, la comunidad sigue utilizando las instalaciones para eventos culturales, sociales y religiosos. Su amplio salón con muebles de madera traídos de las tierras nórdicas y engalanado con una gran foto de los reyes y su jardín enarbolado, desde donde puede verse la cúpula de la iglesia, están abiertos a quien quiera participar de sus actividades.
No hay mejor denominación para tan bello e histórico lugar como la que le darían sus miembros “PÄRLAN VID HAMNEN”, “UNA PERLA CERCA DEL PUERTO”.

Video Filmado en 1947 por Lennart Bernadotte, hijo del Principe Wilheim

Agradecimientos: Eva, Karin y la gente de la Iglesia Sueca por brindarme informacion

13 nov 2012

Actividad paranormal El exorcista de Palermo

Esta historia reúne   dos mitos,  ambos sucedidos  en el barrio de Palermo y con apenas una cuadra de diferencia, aparentemente sin uno no existiría el otro.
Todo comienza en el monasterio de San Benito perteneciente a la comunidad Silense y proveniente de España y México durante el año 1914. Los monjes queriendo fundar su comunidad en Argentina, alquilaron propiedades en los barrios de Caballito, Villa del Parque y Belgrano hasta finalmente y por medio de donaciones, adquirir del primero de los lotes de Villanueva y Maure (posteriormente tendrían toda la manzana), ahí se daría el arraigo y desarrollo de la comunidad. Bajo la dirección del P. Eleuterio fue colocada la piedra fundamental el 5 de octubre de 1920.
La capilla del Santo Cristo - proyectada como una parte que debía integrar la futura iglesia abacial, y que se usaría provisoriamente para los oficios litúrgicos de los monjes y la atención espiritual de los fieles - fue inaugurada y bendecida el 22 de diciembre de 1925. Un año después de este acontecimiento, llega desde Hacinas, España el Sacerdote Lorenzo Molinari Anton. Nacido en 1901, ingresa al monasterio de los Silos en 1912, con 10 años de edad, para posteriormente ser ordenado sacerdote el 7 de diciembre de 1924.
En Argentina, con su sacerdocio recién estrenado, comenzó su labor apostólica, que no tuvo interrupción hasta su muerte. Además de sus obligaciones, propias de religioso, fue director de catecismos en su parroquia y en colegios del Estado y particulares; asesor de las ramas juveniles de Acción Católica, del Apostolado de la Oración y de las Hijas de María, Capellán de varios colegios, Profesor de Liturgia en los Seminarios Catequísticos Diocesanos, y en el Instituto de Cultura Religiosa Superior.
En 1963, fue elegido como primer abad, recibiendo la bendición abacial de manos del Sr. Arzobispo de Buenos Aires Emmo. Cardenal Caggiano Azevedo. Durante su Abadiato que se prolongó hasta 1971, tuvo que hacer frente a los años duros postconciliares, en los que la comunidad, como tantas otras, fue sacudida por muchos problemas que causaron muchas bajas en sus filas. Después de su renuncia se dedicó exclusivamente al ministerio, atendiendo de modo especial a las personas más humildes y más necesitadas espiritualmente, convirtiéndose en lo que denominarían un simple monje.
Su simpleza era indiscutible, aunque de todas las actividades que desempeñaba, hay una muy particular que no se podrá encontrar en ninguna biografía, y que ejerció desde su renuncia hasta sus últimos días, el robusto y bonachón Padre Lorenzo, era exorcista.
En su celda humilde de monje dentro del antiguo monasterio, del cual en la actualidad solo queda una parte ya que el resto fue vendido por la curia, atendía provisto solo de 2 sillas, 1 jarra y 2 vasos de agua, a los fieles desesperados que llegaban a él por recomendación, a liberar sus cuerpos y espíritus de los males y demonios que los asechaban.
No eran tiempos fáciles para ejecutar esos ejercicios espirituales, los cuales tenían que ser realizados en la clandestinidad. En 1972, la abadía pasó a ser atendida por el clero de la arquidiócesis, quien demás esta decir no admitía este tipo de practicas.
A pesar de las prohibiciones, a las cual hacia oídos sordos, el rumor de sus dones como vidente y sanador se esparcía entre la comunidad, quienes concurrían masivamente a la abadía solicitando un turno para ver a Lorenzo.
Una vez instaurado en el país el gobierno Militar las cosas empeoraron, y en reiteradas oportunidades se intimido a Padre y al resto de los miembros de la comunidad a detener las actividades, a pesar que estas eran camufladas como simples confesiones y asesoría espiritual. Las presiones no solo venían por parte del Gobierno, sino también de la Curia, indignada al saber que entre los fieles, Lorenzo por su robusta figura y su mirada amable, era llamado el Segundo Juan XXIII. 
E1 24 de mayo de 1979, a los 78 años de edad, fallecía repentinamente por consecuencia de un paro cardiaco en su celda del monasterio. Pero ésta es solo una de las versiones, la segunda también oficial, cuenta que su salud venia decayendo. 15 días antes de su fallecimiento su condición empeoro, pero solo accedió a descansar el día 23, en la tarde del 24 acompañado de algunos hermanos y tras 10 minutos de agonía moría por consecuencia de un paro cardiaco fulminante.
Pero hay una tercera versión, la no oficial, sus fieles aseguraban que ante la negación de terminar con los exorcismos, una vez mas se presentaron los militares en la abadía, esta vez sin ánimos de advertir, y fue muerto como uno mas de los que no respetaban sus ordenes. Durante años estuvo prohibido nombrarlo, tanto fue que muchos ni siquiera conocen su historia, y la curia se encargo de mantenerla en silencio. La muerte del Padre Lorenzo es el primero de los mitos.
En torno a los exorcismos que se realizaban en la calle Villanueva ronda el segundo, éste sobre la Embajada de Alemania construida en 1972 y ubicada frente a la parte de la abadía que ya no existe sobre la calle Gorostiaga. Cuentan los vecinos que está llena de fantasmas, aunque en realidad serian presencias oscuras provenientes de los fieles que eran exorcizados por Lorenzo, y que al no poder permanecer en los terrenos santos, huían a los más próximos que resultaba ser una morada ideal para los errantes, que a pesar de haber pasado 35 años de la extraña muerte del exorcista siguen rondando las inmediaciones.
También frente a la abadía sobre Villanueva se encontraba el CABE (Club Atlético Banco Español), que cerro sus puertas en la década del 80 cuando el Banco se fue del país, aun permanece su construcción abandonada y de aspecto fantasmal, lo que provocaría que nadie quisiera entrar siquiera por curiosidad.
Hoy la atracción turística es la parroquia, mas ostentosa, tanto como para y dejar en el ostracismo la pequeña capilla original que no pertenece a la curia sino a los Benedictinos radicados en Lujan, apenas separada por rejas como si no fuera digna de compartir espacios permanece atrapada en el tiempo, fiel testigo de los acontecimientos pasados, silenciosa y habitada por la memoria del Padre Lorenzo, morada final de sus restos.



9 oct 2012

El Tio Eli

Eli caminó derecho hacia esa mesa del bar que estaba en la vereda, y se sentó junto a la mujer que hacia años lo acompañaba. Frente a ellos el parque Centenario, escenario ideal para acompañar aquel café de la tarde. La brisa entre los árboles acariciaba su cabello blanco, el sol estaba tibio, agradable, tal vez demasiado… su calidez lo invitaba a dormitar, casi sin darse cuenta cerro sus ojos, imagino que en su cabeza sonaba música y se dejo transportar por ella.

Eliseo Solino era de esos tipos entrañables, que todos merecen conocer un día . De figura esbelta y nariz prominente que sostenía unos lentes de marco metálico, era poseedor de una sonrisa siempre lista que lo convertía a primera vista en un personaje afable y simpático.
Oriundo de Villa Urquiza, le gustaba estar con jóvenes, y me atrevería a decir que su lugar en el mundo, era aquella casa de la calle Lambaré en Almagro, donde funcionaba radio “La Tribu”. Justo allí lo conocí.
Era el inicio de los ´90, en los pequeños escenarios de jazz sonaba la “Almagro Dixiland Band” formada por él, en aquella época tendría alrededor de 50 años, sus canas tempranas y su espíritu joven no permitían hacer bien los cálculos,   era un eximio trompetista , melómano apasionado y conciliador nato.
En la vieja casa de la calle Lambaré funcionaba el “Club de las Bellas Artes” reducto de poetas, músicos, artistas plásticos y bohemios de izquierda, embarcados en la utópica idea de cambiar el mundo por medio del arte, y en el éter sonaba desde hacia poco mas de 1 año la radio que transmitía desde la calle Gascón, creada por jóvenes estudiantes de comunicación con las ideas claras y la sangre revuelta...
Diego el sobrino de Eli y amigo de Ernesto Lamas, director de la radio, pensó lo interesante que seria que su tío tuviera un programa en ella, a pesar de su inexperiencia en el tema acepto el desafío, así fue que en junio de 1990 se comenzó a emitir “Jazz en la Tribu”, paradójicamente para el,  su tutor y operador se apellidaba Monk.
Ante el inminente desalojo de la emisora por parte del consorcio, harto de ruidos molestos y desfile de personajes “con pinta de raritos”, Eliseo ofreció ser negociador con la gente del club para que le diera un espacio en su casona, finalmente las negociaciones fueron un éxito.
Ya instalados en Lambaré, Eli tomo un protagonismo mas activo en la radio, su pequeña oficina en la parte delantera de la casona estaba tan abarrotada de discos, que casi era imposible abrir la puerta. Siempre estaba dispuesto a colaborar con los chicos que se iban sumando a la radio, muchos carentes de experiencia y con conocimientos musicales limitados.
La música lo era todo en su vida, para esa época su agrupación pasó a llamarse “Luisiana Dixieland Band”, dando recitales en diversos bares y festivales de Jazz, incluyendo uno en el estadio de Velz Sarfield. A todo pulmón edito un cassette que generosamente regalaba a los amigos.
Su fama como notable del jazz, hizo que de varias radios requirieran sus servicios, así fue como su programa fue transmitido en: FM Minotauro, FM Exclusiva, FM Villa Urquiza y LS 11 Radio Provincia entre otras.
Hacia 1997 Eliseo emprendió una gira como solista, radicándose por varios años en Colombia, donde fuera recibido con los brazos abiertos y formara "La Bogotana Jazz Band" que tocara en los mas distinguidos clubes y bares de ese país. 
En el año 2000 y con motivo de la edición del libro conmemorativo del 10° aniversario de su querida radio, escribió sobre sus comienzos, claro está que en su versión de los hechos y con el humor que lo caracterizaba.
Un día regreso y nos encontramos por casualidad en el barrio de Colegiales, parecía que el tiempo no le había pasado, a pesar del éxito la morriña por su país lo había traído de vuelta, tenia ganas de volver al aire y así fue que ocurrió, a pesar que todo estaba cambiado y su inclusión requirió de esfuerzo, muchos de los integrantes originales ya no estaban, y los nuevos no lo conocían o solo lo habían oído nombrar.
La ultima vez que nos vimos fue en la puerta de Lambaré, el me esperaba con un Cd de dos temas en la mano, en su tapa manuscrito podía leerse   “Tío Eli Trio”.
Al poco tiempo Damián Valls, un viejo conocido de la radio me dio la triste noticia, dijo que ocurrió aquella tarde tomando café, simplemente cerró sus ojos y voló, como las notas sopladas en su corneta, seguramente en su cabeza sonaba música, y se dejo transportar por ella. 

23 sept 2012

El muerto se fue de rumba

Hay muchas historias fantásticas que se cuentan en torno a los Cementerios, el de Chacarita por su tamaño, historia y antigüedad, es sin duda es el que reúne la mayor cantidad de mitos.
La historia que voy a contarles, probablemente sea la mas verídica y difícil de comprobar, pero créanme, esa noche yo estaba ahí…
Lo sucedido ocurre el 27 de diciembre de 2008, apenas hacia un año se había abierto el pintoresco bar de Av. Garmendia, justo frente al cementerio, bordeando la Isla de Paternal. El lugar, de paredes coloridas y pisos hechos con retazos de mármol, gentileza de los locales del barrio, tenía como fin ser un espacio para artistas y músicos. Ese sábado el dueño había decidido convocar a sus amigos y allegados, con la intención de despedir el año.
Entre los empleados se rumoreaba que en el lugar había una presencia que interactuaba con ellos, algunas veces los vasos salían despedidos del estante, otras los utensilios de cocina desaparecían misteriosamente, para luego aparecer en el mismo lugar donde se los busco, los mas sensibles sentía como “Gerard” (así lo bautizaron) tocaba sus espaldas y brazos estremeciendo del susto al incauto. Los habitúe del lugar bromeaban con la leyenda del fantasma, que con el tiempo paso a ser parte del folklore del lugar. 
La reunión había empezado aproximadamente a las 21 hs., de apoco iba llegando la gente, algunos con instrumento en mano. El local estaba pelado de mesas, contra una pared las tarimas que componían el escenario listo para ser estrenado, las sillas bordeaban el lugar y sobre su gran barra los bocados y bebidas típicos de este tipo de eventos.
Por los dos ventanales del frente abiertos en su totalidad al igual que las puertas, se escapaba el sonido de las notas variadas provenientes del piano, las guitarras, el chelo o el charango y el cajón peruano que acompañaban la voz del cantante de turno.
Era una noche calurosa, las bebidas frías se podían tomar en la vereda que invitaba con su fresca brisa a disfrutar el show desde afuera, sentados en el largo banco de plaza acomodado cerquita del cordón, bajo las verdes hojas de los ficus que enmarcaban el frente azul del bar, iluminado con apenas una blanca lamparita de 100 watts .
A medida que pasaban las horas, la circulación de vehículos y de gente por Garmendia iba desapareciendo, y en la primera hora del nuevo día, se podría decir que se había convertido en una calle desierta.
Ya habían tocado folklore, blues, tango, rock y era la hora de que Danilo acompañado de su guitarra, tocara temas de bossa en portugués. En el interior se encontraban una docena de personas, en la vereda apenas éramos 7.
Tal vez lo cabalístico del número, las risas desmesuradas o la música que invitaba a bailar, provoco lo que estaba por suceder. De repente y sin que nadie lo hubiera imaginado, del largo muro de ladrillos mal revocados que encierran a la ciudad de los muertos, pareció salir aquel hombre con firme paso, cruzando la avenida en diagonal, para pararse justo frente a la puerta del local. Daba la sensación que la música lo había llamado, y sin mediar palabra ingreso y tomo asiento para escuchar la pieza que el músico tocaba. Desde el banco, como espectadores privilegiados de lo inusitado, no dábamos crédito a lo que nuestros ojos retrataban, no habían pasado autos ni colectivos, nadie caminaba por la calle, el tren ya no funcionaba. Pero ahí estaba, salido desde la nada misma, aquel hombre bajo tal vez de unos 60 años, con ropas oscuras, sentado disfrutando la música sin invitación y con todas nuestras las miradas posadas en el.
La canción termino y Danilo dejo el escenario, el hombre se puso de pie, se le acerco y le dijo con vos pausada; “Cruce porque escuche la música y me gusto, si me dejan cuando toquen de nuevo vuelvo”, agradecido por el cumplido el músico asintió y lo invito a volver cuando quiera, el hombrecito dio media vuelta, salio del local y camino hacia la esquina de Osorio donde desapareció.
Tardamos unos segundos en salir de nuestro asombro y arrimarnos a la puerta del local para comentar lo sucedido, pero para los que estaban dentro del lugar, solo era un curioso que pasaba y entró, para otros, nuestro relato no era mas que una broma del día de los inocentes.
Entre risas nerviosas, euforia y excitación, se apagaron los equipos de sonido, se bajaron las persianas, se entro el banco y se dio por terminado el festejo.
Pasadas las fiestas y el verano, en el lugar se siguió haciendo música los sábados por la noche, pero parece que nadie volvió a ver a aquel extraño visitante.  
Hoy aquel bar no es más que un local gris y silencioso, que desde hace meses esta puesto en alquiler. Diariamente paso por la puerta y como muestra de respeto susurro un “hola Gerard”, cruzo de vereda para tomar el colectivo, y si es de noche evito escuchar música mientras espero el 47 en la parada de Garmendia, no sea cosa que aquel hombre aparezca y me invite a bailar…