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17 jul 2025

El vórtice cósmico de San José y Humberto 1°


Todo comenzó con un  reposteo en facebook del amigo Fidel Guigui, Ale su hermano, hablaba sobre como la intersección de San José y Humberto 1°, era un “vórtice cósmico” mucho antes de la llegada de Cristina Fernández al Barrio y contaba algunos datos curiosos sobre esa esquina del barrio de Constitución.
Al leer semejante afirmación, no pude evitar interesarme por saber más, interrogue a los hermanos Guigui que me contaron todo lo que su memoria les dejo y no conforme con eso, me fui al punto en el mapa a ver si ese cosmos me revelaba más secretos.
Y así fue como  termine contándoles a ellos cosas que estaban ahí y no sabían. Tan divertido y atrapante les pareció el viaje, que terminaron cayendo dentro de la historia que ahora les cuento a ustedes.

Los Guiguí una familia de Artistas


Ale y Fidel crecieron en San José 1086, se mudaron junto a sus padres Yaco y Lidia entrados los años 60. 
Yaco un argentino   proveniente de una familia judía de palestina y con antepasados en Galilea, de muy joven inicio su carrera artística. Fue miembro del célebre grupo de la década del 50 “ Equipo de Teatro Fray Mocho” liderado por el actor y director Oscar Ferrigno. Entre sus compañeros de escena se encontraban Norma Aleandro y Adriana Aisenbeg entre otros.
Posteriormente Funda junto a Oscar Ciccone el Grupo Latinoamericano de Teatro “Once Al Sur”, compañía Trashumante. A partir de esos años emprende un viaje por Latinoamérica y América del Norte; en EEUU, se forma con Lee Strasberg donde re bautizaron al a compañía como en La MaMMa ETC ( Experimental Theatre Club) de Agentina.
En  1981  desembarca en Xalapa México, donde se radica definitivamente.
Allí Fundo la Compañía de Teatro infantil de la Secretaria de Cultura de Veracruz. En la actualidad es un reconocido y premiado referente de la cultura de aquel país.
Mientras Tanto en el departamento de la calle San José, se quedaba su familia.
Lidia Farja, hija de inmigrantes  sefaradíes de los países árabes,  de  soltera estudió piano varios años con Fedora Yankelevich de Aberastury, que era una reconocida docente chileno-argentina creadora del Sistema Consciente para la Técnica del Movimiento.
Luego del exilio de Yaco, se dedico al negocio familiar llamado “El Buen Humor” ubicado en la calle Lima 1143 (y H. primo). Mientras  sus padres lo administraron se dedico al rubro textil y entre sus clientes  estaban Las Carmelitas Descalzas del monasterio de San José (H. Primo y San José) a quienes  proveían de telas para la confección de los hábitos y debían pasar los rollos a través de una ventana giratoria de madera que no permitía tener contacto con las monjas.
Al tomar las riendas Lidia, el local paso al rubro Bazar Y Juguetería  hasta su cierre.
Posteriormente,  Lidia se enrollo en las filas del Banco Mayo donde se jubilo como empleada administrativa.
Ale Y Fidel no pudieron escapar al llamado del arte y  se convirtieron en músicos, ambos compositores y multi instrumentistas.
Ale, el mayor, desde 1993 se desempaña como docente de música en la Escuela de Música Popular de Avellaneda, que fuera su alma mater en los días de estudiante.
Es arreglador musical y esporádicamente interviene como musico de sesión en grupos musicales y ensambles, algunos con los alumnos del conservatorio.
Fidel  es un prestigioso vientista de instrumentos andinos y orfebre. Desde hace años integra el mítico grupo Urubamba, creado por el ya fallecido Jorge Milchberg y participa también como sesionista mayormente con folkloristas.
Como orfebre es reconocido en la historia de plaza Francia por sus delicadas piezas en plata, entre las personalidades que lucen sus joyas, se encuentran la cantante Mexicana Lila Down, Rita Cortese, Gustavo Santaolalla, Julio Strassera, Beatriz Sarlo y la mismísima Cristina Fernández.
Es el fundador del Espacio El Zonko, un  teatro dedicado al arte en todas sus expresiones que desde años funciona en Pavón y Alberti en el barrio de San Cristóbal.

Esquina con olor a galletita de Chocolate

En San José 1060 (actual Facultad de Ciencias Sociales) se encontraba la fábrica de Galletitas Terrabusi. Se fundó en el año 1911, sobre la calle Sadi Carnot 217 (hoy Mario Bravo) y en 1919 se mudo a constitución a un predio de tres grandes lotes que sumaban 25000 m2  que  abarcan San jose, H. primo y Carlos Calvo.
Era común que estas grandes empresas ocuparan el barrio de constitución, por su cercanía con el ferrocarril que facilitaba la llegada de materia prima desde el interior y su posterior distribución de los productos terminados.
La fabrica funciono al 100% hasta que en 2002 es comprada por la UBA con el fin de remodelar el espacio e instalar la Facultad de Ciencias Sociales.
En 1963 se inauguro  la planta de General Pacheco y desde la venta de San José, pasaron 2 años de reubicación y mudanza, finalmente en 2004  se entrego el espacio a sus nuevos dueños y comenzaron la obras, preservando parte de la estructura interna original.
Hasta ese momento y con la fábrica funcionando la cuadra se inundaba  de olor a chocolate una vez al día, cuando producían las Delicias Terrabusi.
Vecino de la fabrica supo encontrarse un colegio privado, por lo que si eras pibe y te acercabas, seguro algo ligabas.

El aperitivo que lo cura todo

Pini Hermanos & Cía se estableció en 1864, primero en Cochabamba y Lorea, y pronto se trasladó a la intersección de San José y San Juan, donde montó una potente planta industrial con embotellado, almacenamiento y laboratorio.
Hermenegildo Pini, oriundo de Lierna (Lago de Como, Italia), fundó la empresa en 1864. Su primo Achille aportó la receta original de un bitter alemán, que se convirtió en el famoso aperitivo “Pineral”. Durante la Guerra de la Triple Alianza, el Pineral se recomendaba como tónico para ayudar a soldados enfermos o heridos.
En San José frente a Terabusi, funcionaba un depósito de la fábrica Pineral, era una instalación utilizada por la empresa a finales del siglo XIX y principios del XX, en donde almacenaban los productos que salían de la planta principal para distribución en la ciudad y fuera de ella.
Con la Ley de Zonificación (1977) y Código de Planeamiento Urbano de Cacciatore con el trazo de la autopista, la mayoría de las fabricas tuvieron que trasladarse, las que sobrevivieron fuero siendo afectadas por nuevas leyes. La fabrica  Pineral funciono hasta 1991, año que cerró sus puertas en el barrio de Constitución y se mudo a la localidad de Burzaco.

Tóquese un tango Maestro

En el edificio de San José 1086 (el mismo de la familia Guigui) vivió  hasta el 2020, año de su fallecimiento, el reconocido arreglista, pianista, director de orquesta y compositor dedicado al género del tango Jorge Dragone.
Nacido en 1927 en General Villegas Pvcia de Bs. AS., a los 12 años se recibió de profesor elemental de piano, teoría y solfeo. A los 15 años se mudó a Buenos Aires e inmediatamente comenzó a tocar en un trió.
Luego de pasar por varias orquesta, en 1946 formo la suya para hacer presentaciones en Radio Mitre.
A lo largo de los años supo acompañar con su piano a cantores como Alberto Castillo, Alberto Marino, Argentino Ledesma y Edmundo Rivero, con quien se fue de gira a Japón. Posteriormente junto a Hugo del Carril, recorrería varios países de América latina.
Llegados los años 90 lo recibió hasta el último rincón de Europa acompañando a Virginia Luque.
En 2001, Rafaela Canaro (hija del maestro Francisco Canaro) lo nombró director y arreglador de la Orquesta Símbolo Francisco Canaro, y del Quinteto Pirincho.
En 2004 participo con su Orquesta típica en el film de Juan José Campanella, Luna de Avellaneda acompañando a Alberto Castillo interpretado por el Cantor Walter “Chino” Laborde.
La Academia Nacional del Tango lo designó académico de Honor y al cumplir en 2017, 75 años de trayectoria y 60 años como director de orquesta le entregó el Premio Gobbi de Oro.

Leones sueltos en Constitución

El Centro Región Leonesa de Ayuda Mutua se encuentra situado en Humberto Primo 1462 (a metros de la esquina de San José) fue creado el 2 de Julio de 1916 y su objetivo fue unir a los nativos de las provincias del antiguo Reino de León, sus descendientes y afines. No fue hasta 1922 y contando con cerca de 600 miembros,  que se compra el edificio de la actual sede.
Entrados los años 70 se adquieren las propiedad linderas ( 1446 y 1448 de la calle Humberto 1°)
En las décadas del 40, 50 y 60 tuvo sus triunfantes equipos de futbol, lucha libre y bochas, supo hacer brillar su pista de baile en lo carnavales porteños abiertos al barrio y realizar las elecciones de reina de la primavera.
También se uso como sede de milongas que aun son recordadas entre los vecinos más antiguos del barrio.
Hoy sigue funcionando y es uno de los puntos culturales del barrio.

Un convento para sus 15

El 7 de Julio de 1874 se fundaba el monasterio de San José en Humberto Primo 1352, siendo el primero de la orden de las Carmelitas Descalzas en la ciudad de Buenos Aires. Pero No fue hasta el El 19 de diciembre de 1881, se inauguró oficialmente.
Cuenta la historia que Isidora Ponce de León decidió convertirse en monja de clausura a sus jóvenes 15 años, pero en ese entonces el único monasterio de la orden que existía se encontraba en la provincia de Córdoba y no tenia ganas de trasladarse a dicha provincia. Apesadumbrada por no poder cumplir su deseo, decide que cuando recibiera la herencia de su acaudalado padre fundaría su Monasterio en Buenos Aires. Pero tuvo que esperar 22 años para que sucediera.
En el ínterin se desataron guerras que obligan a su padre a trasladarse a Montevideo con grandes pérdidas económicas. A la muerte de su padre, la joven Isidora recibió apenas $1.000.000 de la vieja moneda, lo que le alcanzo para comprar la quinta Benavente por 300.000 y con la suma restante construye una modesta e improvisada capilla y 8 casitas, algunas destinadas a vivienda de las novicias venidas de córdoba y  otras para alquiler y amortiguar los gastos .
Pero tuvieron que seguir esperando, esta vez a que lleguen 4 Madres Fundadoras que debían venir de España. Finalmente el 7 de julio, a su arribo, queda fundado oficialmente el monasterio e Isidora y las otras beatas visten el Santo Hábito;  Isidora cambiara su nombre a Hna. Teresa de Jesús.
Con la aparición de una mecenas. el 1º de Septiembre de 1880 comenzó la construcción del templo y la obra avanzó con rapidez.

Concluido el interior del templo se dispuso el 17 de Diciembre para su inauguración y bendición. Se termino oficialmente de construir en 1884.
En el año 1926 el Templo fue primorosamente decorado, las pinturas son obras de Arquímedes Vitali, artista italiano que llegó a la Argentina en 1910.
Para 1935 el lugar ya terminado contaba con jardín, cuatro claustros a los que dan 20 celdas, coro, sala capitular, sala de recreación, sacristía y demás oficinas. Tiene 4 grandes patios y una hermosa huerta con árboles frutales. En la parte alta se construyó el noviciado que consta de 14 celdas y un oratorio.
Toda esta edificación y el templo ocupan la parte central de la manzana y alrededor se construyeron 14 casitas para la renta del monasterio.
En la actualidad, de esta edificación subsiste el templo y sólo 4 de las casas para renta.

El escultor fantasma, el peluquero de músicos  y Don José

Entre los datos que me fueron pasando, estaba el de un escultor, que vivió en una de las casas de alquiler del monasterio y que en una de sus ventanas  lucia un busto de Perón, de color oscuro que estaba iluminado desde abajo…
Aparentemente esta particularidad llamaba la atención de los vecinos que circulaban de noche por Humberto 1°.Las averiguaciones me llevaron hasta Luis, que tiene su peluquería pegada al monasterio desde 1987 año que abrió el local.
Luis recordaba a Fidel, su cliente por años, incluso después de haberse mudado, y recordaba al escultor misterioso, quien también estaba entre sus clientes. Su nombre era Hugo y su apellido Ferrero o algo similar, era un señor de barba blanca, que además daba clases de dialéctica en su domicilio y se anunciaba con un cartel en la puerta.
Aparentemente Hugo, pertenecía a la CGT y era del rubro de los papeleros.
Lo cierto es que después de una exhaustiva búsqueda, no pudimos echar luz sobre el tema…
Justo cuando estaba por abandonar la línea del peluquero, Fidel recordó que Luis entre tijeretazo y navaja, en una de esas charla de salón, le comento que entre sus clientes estaba Don José…
Después de un: - Fidel, Como no me lo dijiste antes! Le pregunte si vivía en el barrio,  me respondió que no lo sabía y nunca se lo había cruzado… que a lo mejor fue cliente antes que Luis se mudara al barrio.
Don José, había estado presente en mi familia generación tras generación y su solo nombre era volver a mi infancia de mamá y hermanos en el patio de la casa de mi abuela en el pasaje Coronel Cabrer de Palermo, escuchar el winco a todo volumen e intentar descifra un trabalenguas de botones y ojales. Me llevo a mi adolescencia de radio, programándole la música en el programa a mi pareja, que le encantaba el folklore y a pesar que a mi no, coincidíamos en el amor por Don José.
Con la  certeza que si alguien definitivamente hacia que esa esquina fuese un vórtice cósmico era el,  volví a la peluquería  a buscar una confirmación.

-          Hola Luis, se acuerda que vine preguntando por el escultor? Fidel se acordó que usted le conto hace años que le cortaba el pelo a Don José, es verdad, vive por acá?

Luis con un orgullo disimulado me contesto:- si vive ahí… (indicándome el lugar que por cuestiones de respeto no voy a mencionar) y  es verdad, soy el peluquero de Don José.

Si queres mas datos pregúntale al diariero que le  lleva el diario todas las mañanas, me dijo con certeza y tratando de despacharme rápido ya que lo esperaba un cliente y un enorme pedazo de torta sobre el mostrador.

MI emoción fue tal, que Sali en busca del diariero, pero me encontré con el puesto cerrado, a pesar de eso, no me quede con las  ganas… Me acerque a otro comercio, me presente y le dije: estoy haciendo una nota sobre un músico que vivió a metros de la esquina ahora famosa, claro está que me refería a Fidel, pero el comerciante se apuro a responder; si ya se , sobre Don José Larralde, todas las mañanas sale a hacer las compras, pero tiene perfil bajo, no le gusta dar notas….

Le dije que lo sabía y no era mi intención molestarlo, le agradecí por la confirmación con énfasis como si hubiera recibido un regalo. Saque una foto de la puerta de la casa y se la mande a los hermanos Guiguí, ellos no salían de su asombro, ya que no tenían idea que por décadas habían sido sus vecinos.

Me fui silbando bajito, con la satisfacción de lo descubierto y la alegría de saber que el cosmos me sonrió.

 

 


 

 

 

 

26 mar 2025

El ultimo Londei

Desde que me mude a Parque Patricios, cada vez que paso por la esquina de Av. Entre Ríos y 15 de  noviembre,  indefectiblemente mis ojos apuntan a las vidrieras, casi detenidas en el tiempo, de la Antigua Casa Londei .

Entre ropa de niños y damas, asoman libros antiguos, mostradores  vidriados de madera oscura y vitrinas con sombreros antiguos en lo alto, que remiten a recuerdos de épocas felices.

Finalmente y después de casi 6 años de mirar de reojo y  con un propósito solido, el de buscar una prenda del pasado, me aventure a entrar. En el salón me recibió Alejandro, un señor afable, delgado y canoso, con un andar tranquilo y una hola amigable.

No había lo que fui a buscar, o tal vez si, porque termine trayéndome una historia entrañable para compartir.


Casa Londei donde 1 peso vale 6

La casa Londei nació como fabrica de sombreros. Funcionaba en Av. Entre ríos 2084 casi esquina  Rondeau. Si bien no hay datos exactos de su inauguración, se especula que abrió  antes del 1900.

Como vecinos tenia a la “Compañía Pasteurizadora lda” y a la empresa láctea “La Martona” que ocupaba gran parte de la manzana.

Su propietario, Aristotilé Londei , un inmigrante italiano, estaba casado con Isabel y era padre de Adolfo, Ángel  y Arquímedes este ultimo nacido en 1910.

El 22 de noviembre de  1918, se mudan a un nuevo local que también tenía vivienda, en la esquina de Av. Entre ríos y Armonía,  calle que con los años pasaría llamarse 15 de noviembre de 1889. Ambos locales estaban ubicados en el barrio de San Cristóbal, luego con el correr de los años y la creación de nuevos límites, el primero paso a ser parte de Constitución y el segundo de Parque Patricios.

En el local viejo se convirtió en  una lechería “la Martona” y posteriormente oficinas de la misma empresa, en la actualidad es un supermercado.

El nuevo Local más amplio, contaba no solo con una vivienda en la parte trasera del local, al cual solo se accede por el propio local, sino también un sótano de 97 metros cuadrados.  Con tres entradas, una por Av. Entre Ríos, la segunda justo en la esquina y la tercera por 15 de noviembre, esta ultima destinada como ingreso exclusivo al taller de confección de sombreros.

Sobre el local un edificio de departamentos y a sus espaldas (sobre combate de los pozos) los cuarteles de sanidad y hospital militar.

Con el paso de los años, el local ya era una consolidada empresa familiar. Adolfo y Arquímedes atendían a los distinguidos clientes en busca de sombreros, mientras  Ángel se dedicaba exclusivamente a confeccionarlos.

Sobre una de sus entradas, tenía un cartel con el slogan “Casa Londei donde un peso vale 6”. Años más tarde otra tienda usaría el slogan pero un tanto devaluado, “Casa Muñoz, donde 1 peso vale 2”.

 

Club atlético Londei


Los tres hermanos además de de llevar adelante la empresa familiar, como buenos fanas de futbol , (hinchas incondicionales de Barracas Central y cuya sede original estaba a escasas cuadras del local) transformaron el espacioso sótano en una mini cancha de 3. 

El micro mini estadio no estaba para nada improvisado y contaba con un claro reglamento. Un arquero de cada equipo (que no podía salir de su puesto) y dos jugadores por conjunto. Los arcos contra las paredes (una daba a combate de los pozos y la otra a Entre Ríos)  y los limites la escalera de acceso a la derecha y las columnas de sostén de  la izquierda sobre  15 de noviembre. El espacio que quedaba entre las columnas y la pared era utilizada como tribuna, para los espectadores que acompañaban el partido con bebidas y una mesa con picada.

Eran habituales los picados del sótano y más de un cliente se sorprendió al escuchar efusivos gritos de gol que provenían de las entrañas del comercio.

Con los años, allá por 1950, se adquirió una heladera siam, que fue colocada en el sector de confección de sombreros y que estaba siempre cargada de bebidas, no solo para refrescar al obrero (las maquinas a motor daban mucho calor) sino también  a los jugadores e hinchas. Hoy la vieja heladera siam, testigo indiscutible de aquellas épocas,  sigue en funcionamiento en el mismo lugar y sin nunca haberla tenido que llevar a reparar.

 

Cambia, todo cambia.
 

Llegados los años 50 Adolfo, el mayor de los hermanos fallece, si bien para ese entonces ya tenía un heredero, a este nunca le intereso el negocio familia.

Arquímedes se había casado en 1951 y su familia estaba compuesta por su esposa  Haydee y dos hijos, Laura nacida en 1953 y Alejandro en 1956.

En 1955 la tienda pasa de ser exclusivamente sombrerería a incorporar ropa de Hombre.

Angel, el sombrerero, permaneció soltero,  viviendo junto a la familia de su hermano hasta su fallecimiento en 1963. Ese año, los sombreros marca Londei dejaron de fabricarse definitivamente.

Sin embargo  siguieron vendiendo este artículo hasta 1968. Los nuevos sombreros, eran fabricados con las antiguas maquinas, por Carlo De Lucia, respetado artesano cuya marca figuraba en las piezas que realizaba. Era reconocido porque supo fabricar los sombreros para la tienda Gatt & Chavez, luego que esta cerro, Carlo se retiro del negocio y Casa Londei se convirtió definitivamente en un local de venta de ropa.

 

Viendo pasar la historia

 

Los años 70 serian trascendentales en la historia del barrio y la ciudad de Buenos Aires.

El club Barracas central muda su sede de la calle Vélez Sarsfield 67 y se aleja del barrio.

En 1973 y luego de permanecer abandonado por algún tiempo, el Hospital Militar que en 1940 se transforma en Hospital Nacional Central para Enfermos Tuberculosos, pasa a es rescatado de la demolición y se convierte en el CENARESO (Centro Nacional de Reeducación Social).

Ese mismo año, el 6 de septiembre de 1973 el  comando de sanidad  seria blanco de un ataque del ERP. Durante la toma por parte de 14 miembros de esta agrupación, dos conscriptos  logran escapar e intentan dirigirse a la comisaria en busca de ayuda,  en el camino se encuentran con un patrullero de la Policía y este busca ayuda en La Martona, utilizando los  camiones transportadores de leche  para cerrar el paso y evitar el robo de armamento y vehículos militares. El conflicto termino con militares y civiles muertos y vecinos  en vela conmocionados.

En 1975 el  predio usado como  arsenal de guerra, se destina a la construcción del Hospital de Pediatría Garraham.  Obra que quedaría parada por el golpe militar y se retomaría en 1984 para finalmente inaugurarse en 1987.

En 1976 el Intendente Cacciatore planea la construcción de la autopista 9 de julio sur que afectaría a los barrios de Constitución y San Cristóbal. También en ese periodo se pone en marcha La Ley de Normalización de Locaciones Urbanas dejando un tendal de viviendas desocupadas. Junto con la emigración de vecinos a la provincia de Buenos Aires, vendría la de fabricas como la Martona, La compañía Pasteurizadora y el Molino Argentino  que se encontraba en la calle en Solís y 15 de Noviembre (en 1919 en parte de los terrenos de la fabrica que daban a la calle Pedro Echague, funciono el club Hindú creado por Domingo Badino fundador del molino, hasta su expropiación en 1955 para convertirse en cede de los juegos evita).

En 1979 se inauguraba el nuevo edificio de la Cárcel de Caseros que había comenzado a construirse en 1969 y seria demolido entre 2001 y 2007. Hoy en su lugar está el archivo General de la Nación.


Nuevos Aires 


Entrados los años 80 y con la nueva Geografía urbanística varias líneas de colectivo comienzan a pasar por 15 de Noviembre y Entre Ríos, aumentando la circulación del barrio y la visibilidad del Local y La antigua casa Londei se renueva totalmente.

Arquímedes cede la administración de la empresa familiar a su hijo Alejando quien con la ayuda de su hermana mayor Laura traen ideas nuevas. Es así como las vidrieras se engalanaron con letras doradas que enaltecían el apellido Familiar.

En 1986 la familia Londei recibe a un nuevo integrante llamado Augusto (es bautizado según la tradición familiar de llevar un nombre con A)   hijo de Alejandro y su esposa Liliana.

Para 1988 y con el Hospital Garraham recién inaugurado, se suma al inventario la ropa de niños y posteriormente la de dama.

Diez años después, en 1998  a los 88 años fallece Arquímedes. 

 

100 años de historia  


Con la llegada del nuevo milenio la casa Londei estaba en su apogeo. Con casi 100 años de existencia seguía funcionando en el barrio a pesar de las modas, los gobiernos, las crisis económicas y la reorganización urbanística. Pero un revés inesperado quebranto a la familia.

En 2007 y por consecuencia de la tragedia de cromañón, ocurrida el 30 de Diciembre de 2004, fallece a sus 21 años Augusto.

Alejandro invadido por la desolación y una profunda tristeza siente que con la partida de Augusto se termino el negocio familiar ya que el, ahora sin heredero, es el ultimo Londei.

Su hermana permanece ayudándolo en el negocio hasta 2012. Alejando lo mantiene abierto pero ya no con las ganas de siempre.

Por la bronca y la tristeza se deshase de parte de la historia familiar y decide no dejar rastros de lo que alguna vez fue.


Epilogo


Pasaron los años y el local fue perdiendo el brillo, las letras doradas de las vidrieras se fueron desdibujando. Los mostradores y vitrinas albergan apenas mercadería.  Alejandro abre  a las 11 y a veces se olvida de levantar las persianas que dan a la esquina. Abre más por costumbre que por necesidad y cuando tiene algo mejor que hacer cierra. Durante la cuarentena lo abrió. A veces se cruza al bar “La Armonía” y charla con su dueño José, que se conocen desde chicos.

La gente pasa y mira el interior y las vidrieras. Siempre algún vecino o amigo entra a conversarle. Alejandro está lleno de atractivas historias del barrio para contar, a pesar que se excusa que el de las historias era su padre y el no le prestaba mucha atención cuando las contaba, por eso no se las acuerda bien algunos detalles.

Después de decidirme a entrar y charlar brevemente con él, le propuse entrevistarlo al día siguiente para que me contara la historia del lugar y acepto. Volví armada con grabador, anotador y cámara, porque sentía que había una gran historia y no podía perderme nada. Lo que perdí fue la noción del tiempo,  no se cuantas horas estuve en ese túnel del tiempo. Me mostró el sótano, la Siam, bajo los sombreros por pedido mío, en el lote había un “De Lucia”  y note que los viejos ranchos no tenían la etiqueta y supe el porqué. Cuando llegue a casa me propuse buscar alguna prueba de ese pasado que Alejandro había intentado borrar. Fue así como me tope con “La baulera del Criollo” y la foto de un autentico sombrero Londei.  Dispuesta a indagar más me contacte con Jonathan, el propietario de la tienda virtual dedicada a la venta de sombreros antiguos. Le pregunte por el chambergo y me contó que se había vendido enseguida, no recordaba su origen y que esa marca era una “figurita difícil” de conseguir. Le pedí si podía usar sus fotos y me respondió que si. Era muy probable que aquel fuera el último Londei.

29 oct 2020

Africa mia

Seguramente alguna vez escuchaste la historia del Chalet construido en la terraza de un edificio de Sarmiento y Cerrito, cuyas ventanas miran hacia el obelisco. O la de la pista de autos que funcionaba en la terraza del Antiguo Palacio Chrysler en Av. F. Alcorta 3399. Quizás te enteraste de la nueva tendencia de construir huertas o jardines donde antes se tendía la ropa. Pero decime, con una mano en el corazón, alguna vez escuchaste sobre una aldea Africana construida en una terraza de San Juan y Alberti en San Cristóbal?

A Marcos Filardi desde muy chico lo impresionó el ver la hambruna etíope que se transmitía en vivo y directo por la tele a mitad de los 80. Las fotos de los niños de su edad, desnutridos, de piel negra y grandes ojos saltones lo llenaban de preguntas sin respuestas. La cifra de más de un millón de muertes en un año por desnutrición lo inquietaba. ¿Porqué hay gente que muere de hambre? Ese interrogante lo persiguió por años, hasta que en 2006, con 26 años y una mochila al hombro,  emprendió  un viaje por 18 países de África que duró un año y medio. En ese entonces ya tenía un título en abogacía y experiencia laboral en temas relacionados a Derechos Humanos. Él necesitaba ver con sus propios ojos, esa realidad lejana que lo acosaba.
De regreso a Buenos Aires, en 2008,  Marcos propuso abrir un seminario en la UBA sobre el Hambre y el derecho humano a la alimentación adecuada, y se convirtió por nombramiento  durante 5 años en Tutor de infantes y adolescentes africanos refugiados y solicitantes de asilo. Llegó a tener  a bajo su cuidado 300 niños, en su mayoría  llegados como polizones en barcos provenientes del Oeste del África, donde se encuentran Senegal, Burkina Fasso, Ghana y Nigeria entre otras.
Marcos se fue involucrando cada vez más con aquellas almas y su cultura, y en uno de los locales que formaban parte del edificio de la casa familiar, creó un espacio de encuentro afro, destinado a reuniones de la colectividad que fomentaran el  preservar a pesar de la lejanía la cultura y raíces de niños y adultos.
En 2016 nuevamente tomo su mochila y emprendió un nuevo viaje, esta vez por la república argentina. Lo llamo “el viaje por la soberanía alimentaria” y lo mantuvo durante un año recorriendo los lugares más olvidados de Argentina y con realidades en algunos casos similares a las vistas en África.
El viaje sin dudas lo marcó y a su regreso sintió que no podía volver a su vida habitual.
Junto a un grupo de personas afines a sus intereses sobre DDHH y soberanía alimentaria, creó el “Museo del Hambre” que funciona en el lugar del espacio afro y su fin es “convertir al hambre en un objeto de museo”, y para hacerlo, se ofrece como un lugar de encuentro por la soberanía alimentaria. En la actualidad el museo junto a trabajadores de la tierra y vecinos del barrio colaboran activamente con alimentos para abastecer los comedores populares de la comuna 3 a la cual pertenecen geográficamente, como así también es base  para que los Senegaleses organicen colectivamente la asistencia alimentaria a su comunidad en tiempos de pandemia.  
Pero Marcos, también necesitaba un cambio en lo personal. Tenía que optar por seguir con su trabajo “oficial” o largar todo y dedicarse a ejercer la abogacía al servicio de los más vulnerables. La respuesta ya estaba escrita desde hacía años.
En su nueva vida laboral abundante en retos y escasa en ingresos económicos, decidió construir en la terraza de la casa familiar su lugar para vivir.

La amplia terraza  le permitía edificar un departamento de dos o tres ambientes, con parrilla, quincho y lugar para armar una pileta. Sin embargo y coherente a su experiencia vivida y su vinculación con áfrica, optó por el minimalismo, pero no cualquier minimalismo. Marcos quiso recrear una pequeña Tiébélé como le gusta llamarlo, haciendo referencia a una aldea  de Burkina Fasso al oeste de África.

Para esta epopeya se sumaron muchas manos amigas formando varias “mingas”, término que se denomina para llamar a las jornadas de trabajo colectivo.
Lo primero fue calcular estructuralmente lo viable del proyecto, ya que en áfrica el clima es seco, de pocas lluvias y las columnas de sostén están enterradas en el suelo. Lo siguiente la colaboración de una empresa de La Plata especialistas en quinchos que armó en 3 días la estructura de troncos amurados al suelo y el montado del techo de pajas traído desde Entre Ríos. Para el siguiente paso hubo que esperar un tiempo, el necesario como para que los zorzales construyan su nido en el interior de la estructura, pusieran sus huevos y nacieran sus pichones.

El diseño de la Bio-Construcción  estuvo a cargo de Thurma y Sabina de la organización Tierra Raíz. Las chicas trajeron amigas y con la colaboración de una cooperativa que armó los bloques de tierra aligerada,  con adobe, paja y ladrillos fueron moldeando con sus manos las paredes de la choza. Con las paredes terminadas las aves se fueron, pero el nido permanece intacto en el interior, es un nido, dentro de un nido.  

Por otro lado el artista plastico Julian Zacarias y la muralista Chilena Catalina Cabrera quien había estado en Burkina Fasso trabajando y aprendiendo las técnicas, fueron los encargados de pintar todas las paredes de la terraza con diseños étnicos. Los murales tienen un sentido y una historia detrás, por un lado con colores tierra,  simbología referente al cultivo, máscaras tribales usadas en rituales de cosecha y representaciones de la energía masculina y femenina, por otro lado y mirando hacia la avenida, dibujos que refieren a la parte costera, con colores vividos y representaciones de animales. En lo alto el tanque de agua, y en el un gran collage ilustrado por Luca Varaschini y realizado por alumnos del taller de mosaiquismo del museo, dictado por Alejandrina Filipuzzi. La obra cuenta la leyenda tradicional africana de “cómo comenzó el tiempo”. 

El paisaje se completa con un sector de huerta, otro con plantas florales y árboles frutales, entre ellos un banano, un jardín de mariposas y un espacio reservado para un pequeño gallinero.
Con más de 2 años de iniciado el proyecto, todavía no está terminado, faltan el baño seco, el revestimiento exterior y otros detalles que no impiden que Marcos la habite y cada noche desde su silla de madera y con “olor a verde” mire el  cielo y se pierda entre las estrellas, pensando en los lugares que le faltó conocer.

Desde la vereda de enfrente, algún transeúnte que se le ocurrió mirar hacia arriba, al ver un león de colores en la pared y un techo de paja que se camufla entre las ramas verdes de los árboles,  imagina que allí funciona un salón de fiestas. 
Más de una vez, algún osado toco el timbre para preguntar.


Nadie se imagina que allí vive Marcos, un Abogado idealista de 40 años, con una sonrisa afable y mirada clara, que quizás todavía no pudo responder todas sus preguntas, pero seguro que desde su pedacito de áfrica en San Cristóbal, trabaja todos los días para hacerlo.   

 

 

 

Entrevista realizada a Marcos en Octubre de 2020
Fotografías de la construcción archivo personal de Marcos
Fotografías de obra final @BZN_Fotos
Copyright: Karina Bazan Carpintero - Habitantes de Bs. As. 

 

 

2 sept 2020

La herencia de Emanuele



Lo primero que vi cuando llegué a Caseros 2140 fue el nombre de Manuel Tavazza grabado en la piedra sobre el marco superior izquierdo de la pesada puerta doble de hierro negro trabajado. Por los vidrios apenas se veía un pequeño hall de antiguas cerámicas que automáticamente me rememoró las paredes de alguna estación del subte C. Una vez traspasada la puerta de entrada y dos pequeños escalones de mármol una vieja puerta doble de madera maltrecha, pintada de blanco y con papel contac viteaux en sus vidrios, preservaba el misterio del interior de la vivienda. Cuando finalmente se abrió, supe que ese edificio de 14 departamentos y un local tenían una historia que contar. 

Emanuele
Manuel Tavazza - Caras y caretas
Carlo Emanuele Tavazza nació en Elia, Milán, el 21 de febrero de 1859. Hijo de Francesco, de profesión “cafetero” y Amalia Gavirat ama de casa. Su formación no está muy clara, pero se cree que estudió el oficio de maestro mayor de obra. En busca de prosperidad, con 25 años y de profesión Jornalero llegó a Buenos Aires el 29 de septiembre de 1884 en el barco Orione, salido del puerto de Génova. Si bien su entrada al país consta bajo su nombre de nacimiento, una vez aquí, adoptó el seudónimo de Manuel. 
Apenas llegó a Argentina, empezó su actividad laboral en la empresa de construcción del ingeniero Giuseppe Maraini, quien trabajaba con el conocido arquitecto Juan A. Buschiazzo. 
Con el tiempo Manuel se forjó una carrera y en 1896, se asoció con el escultor italiano Carlo Bianchi y fundaron la empresa constructora Tavazza & Bianchi con oficinas en la Calle Brasil 1736 del barrio de Barracas. 
Para ese entonces Manuel ya estaba casado con María Rossi, con quien tuvo 5 hijos. 
Hasta su fallecimiento en 1937, construyó grandes y memorables edificios que aún forman parte del patrimonio cultural,  tanto de la ciudad como de la provincia de Buenos Aires. 
Su último trabajo fue el Panteón de la Asociación Italiana, pero falleció antes de terminarlo lo que no impidió que allí descansen sus restos. La obra la concluyeron los hermanos Schiavone y se inauguró en el año 1957. 
No hay muchas páginas sobre su biografía, apenas un puñado de textos sueltos y un obituario de la revista Caras & caretas donde se destaca su inteligencia y calidad humana. 
Todos sus trabajos fueron por encargos de terceros, casas de alquiler, entidades bancarias, Edificios públicos, palacios y hasta el gran Teatro Coliseo Italiano en Lomas de Zamora. Pero hay uno, tal vez el primero de manera autónoma, que fue realizado por y para beneficio de él y que dejó como herencia a su familia tras su fallecimiento. El único en Parque de los Patricios, testigo silencioso de la historia  y crecimiento del barrio hasta estos días. 

Socios para la aventura 

Foto portal arte de la argentina
Terminaba el siglo y Tavazza & Bianchi se asocian para formar su empresa propia. 
Bianchi era oriundo de Milán. Nacido en 1862, comenzó su actividad a la edad de 14 años cuando fue a trabajar con el escultor Pio Fedi mientras cursaba en la Academia de Bellas Artes, luego de probar suerte en Nápoles, Roma y Francia, decidió venir a Argentina incentivado por sus amigos residentes en Buenos Aires. Durante un breve período se estableció en Montevideo donde ocupó el cargo de profesor en una Academia de Bellas Artes. Arribo a Buenos Aires con 24 años(en 1886, dos años después que Manuel),y realizó en 1891 las esculturas del lado este de la Casa Rosada. 
El estudio comenzó como constructora, realizando obras por encargo y con diseños de otros. Arquitectos italianos y franceses de moda en la época, les confiaron sus planos. 
Construyeron edificios como el Palacio Fernández Anchorena del arquitecto Le Monnier (actual sede de la Nunciatura Apostólica, ubicada en Av. Alvear esquina Montevideo) u obras comerciales como ser el Frigorífico Argentino en Avellaneda o los Grandes Almacenes Barraca Hengelbert - Hardt y Cía. 
Pero No solo se conformaban con ejecutar diseños de terceros, Manuel quería realizar sus propios Proyectos y para eso tenía que mostrarse como arquitecto. 

Manos a la obra 

Mapa 1906
A fines del siglo XIX en el país, se comenzó a discutir cómo crear mejores condiciones sanitarias para las personas de menores recursos, trabajadores, obreros e inmigrantes. Las propuestas incluían viviendas económicas, casas colectivas y barrios obreros. 
Para Manuel, la construcción de una casa de alquiler seria el negocio perfecto para invertir capital, mostrar su trabajo como diseñador y recuperar la inversión por medio de los alquileres. 
El 29 de diciembre de 1905 Tavazza y Bianchi adquieren un terreno de 669 m2 en Parque de los Patricios. La parcela pertenecía Margarita Celle de Raggio y era lindera con los terrenos de José Raggio y Nicolasa Podestá de Soler, ubicada en Av Caseros entre Antofagasta (Luego Juan Carlos Gómez) y Santa Cruz. La zona era de quintas y corrales de animales, para ese entonces Caseros ya había sido empedrada debido al tránsito de vehículos que se dirigían a los mataderos. Frente a la parcela se encontraba el hospital Militar, hacia la izquierda la nueva cárcel de encausados, (desde 1898 hasta 1905 fue hogar de menores), el Parque Rivadavia (ahora Ameghino) predio que habría sido el Cementerio del Sud durante la epidemia de fiebre amarilla y sobre la derecha terrenos verdes cultivados. Por la manzana trasera los jardines del Hospital Muñiz, corrales de cerdos y hasta una laguna. No mucho antes esos terrenos habían pertenecido a Familias patricias de peso en la historia Argentina. 

Mapa 1895
A unas pocas cuadras, estaba el recientemente inaugurado Parque de los Patricios (1902) que dio nombre al barrio, antes denominado Corrales Viejos y realizado por el Paisajista francés Carlos Tahys, quien también había diseñado el Parque España junto al Botánico Sur. 
La zona estaba cambiando y era óptima para viviendas familiares de clase media. 

El diseño 

En el terreno de 10.90 de frente por 64 metros de largo se construyeron 14 unidades funcionales. La casa está dividida en dos, por un lado y al ras del suelo un largo pasillo que se adentra en el pulmón de la manzana, como si fuera un pasaje. Sobre la derecha a lo largo se distribuyen 3 cuerpos de 4 departamentos cada uno. Amplias entradas de piso damero albergan 2 unidades en planta baja, y  escaleras de mármol que conducen a otras dos unidades en el primer piso. Pasamanos de hierro, puertas de robusta madera y un tragaluz que ilumina el palier. 
Todas las unidades son idénticas, 3 ambientes, baño y cocina. Mientras los de plata baja tienen patio, las del primer piso pasillo en L y ventanales que le dan luz durante todo el día. 
Por el otro lado y con un local que separa las entradas, dos únicos departamentos, más amplios y “de lujo” para la época, ocupan las plantas superiores en toda la extensión del frente. Una  diferencia se aprecia en el frente, mientras que los balcones del primer piso son de piedra con columnas, los del segundo piso de hierro trabajado como las puertas y las escaleras. Sutiles molduras enmarcan las aberturas. 

La obra terminada 

Con la obra terminada, 3 años más tarde, el 30 de diciembre de 1909 Bianchi le vende su parte a Tavazza, que pasa a ser único dueño de la propiedad. Ese mismo año, ganó el concurso para realizar la sucursal del Nuevo Banco Italiano en el barrio de La Boca con un edificio de estilo clásico con detalles Luis XVI, además de la función comercial cuenta con departamentos residenciales de un diseño similar al de Caseros. 
Su idea de incorporar viviendas a los edificios comerciales, es aceptado por el banco que le encarga nuevas sedes a Tavazza, entre ellas las sucursales Obelisco (esquina Cerrito y Av. Corrientes) y Once (av. Rivadavia 2768-80). Manuel pasa a ser el arquitecto de la institución, lo que le permite en 1911 se aceptado como miembro de la sociedad central de arquitectos. 
Para aquel entonces su estudio ya se había mudado, primero a la calle Lavalle 81 y luego en Av. de Mayo 840. En 1912 Bianchi Fallece y Manuel sigue solo con la empresa. 

Cambio de reglas 

El edificio de caseros tenía todos sus departamentos alquilados a familias de trabajadores. Un estricto reglamento de 7 ítems hacía hincapié en el cuidado de las unidades tanto en su interior como en los lugares comunes, prohibiendo cualquier tipo de remodelación o alteración en el diseño original. En caso de tener que reparar algo, tenía que ser informado al propietario quien mandaría un empleado de su empresa. También se prohibía la colocación de cualquier tipo de cartel en el frente. 
Manuel cuido celosamente su creación hasta su fallecimiento en Septiembre de 1937.  Sus hijos y su esposa heredaron el edificio y a sus inquilinos. 
El manejo de los alquileres había comenzado a cambiar a partir de 1921 cuando se modificó el Código Civil para establecer limitaciones a los contratos de locaciones de vivienda, se dispuso el congelamiento de los precios por dos años, tiempos mínimos de duración de los contratos y límites para los desalojos. 
El 29 de Diciembre de 1942 Clelia Ida Raquel Tavazza, vende su parte a su madre y sus hermanos, al año siguiente se dictaron decretos y leyes “de emergencia” que dispusieron la prórroga de los alquileres, más allá de lo pactado en los contratos y el congelamiento de los precios. Con el decreto 1580/43 se dispuso una rebaja que iba del 5% al 20% para los alquileres y se frenaron las demandas de desalojo por falta de pago. 
El 21 de agosto del 45, sus hermanos Amalia María Virginia, Sofía Julia Elisa, Manuel Francisco Juan y Enriqueta Rosa María, le venden su parte a su madre, quedando como única dueña. Es posible que esta decisión la tomarán, para que su madre pudiera disponer de todo el dinero de las rentas, que ya no era tanto para repartir. 
Durante el primer gobierno de Perón, se mantuvo el congelamiento de los precios de los alquileres y en 1948 se sancionó la Ley 13512 de Propiedad Horizontal que dio el beneficio a los inquilinos de tener prioridad para la adquisición de la propiedad que arrendaban. También se permitió la división por departamentos, mientras que en las legislaciones anteriores se establecía la propiedad por pisos o la copropiedad de todo el edificio. 
Fue recién hasta el 23 de marzo de 1959 que se realiza la división de las unidades y se redacta un reglamento de consorcio. En 1961 se le ofrece a los inquilinos adquirir sus unidades y Amalia María Virginia en representación de su madre, firma  los contratos de venta mediante un adelanto e hipoteca. Las cuotas  fueron pagadas en su domicilio, el último piso de la calle Ayacucho 1427 donde residía con su madre. En diciembre de 1964 se liquidan los pagos y  el edificio ya no les pertenece. Unos meses después, en 1965 María Rossi viuda de Tavazza falleció en su domicilio. 

La verdadera herencia 

Al pasar el edificio de ser propiedad de uno a propiedad de muchos, las reglas cambiarían. Los propietarios se hicieron cargo de administrar el lugar, con los años, el departamento destinado al encargado pasó a ser de alquiler para solventar los gastos de mantenimiento del edificio. Las unidades se fueron remodelando. Cambiaron ventanales de hierro por cerramientos de aluminio, techaron patios, cambiaron pisos de madera, cambiaron bañeras de patas de león por duchas, pintaron las aberturas de madera con latex, colgaron de las ventanas aires acondicionados y hasta alguien construyó un galpón en la terraza que alteraba el frente (por suerte cuando se vendió el depto. lo demolieron por pedido de los vecinos). El local también pasó por varias remodelaciones y rubros , librería, galletiteria, ortopedia. En el edificio aún queda un puñado de departamentos habitados por los hijos de aquellos primeros inquilinos de Tavazza. Algunas pocas unidades se conservan casi intactas preservando la visión de Manuel. Pasaron más de 110 años desde que lo pensó, y a pesar del paso de los años y algunos signos de deterioro por el tiempo, su belleza está allí para quien quiera apreciarla.
Su nombre grabado en el frente rubrica una historia de sueños realizados,  de querer y poder, de nada es imposible, de inmigrantes y de familias trabajadoras que cumplieron el sueño de la casa propia.
Todo eso y más,  es la verdadera herencia que nos dejó Emanuele.

Bibliografía: Archivo personal. 
La conformación del paisaje urbano de Buenos Aires de matriz - Silvana Daniela Basile
Copyright: Karina Bazan Carpintero - Habitantes de Bs. As.