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15 ene 2017

Enterrados en la plaza

A mitad de 2016, en el Cementerio de la chacarita, comenzaron obras sobre la calle Elcano, que constaban en la remoción de tumbas y demolición de nichos que estaban en la medianera que separaba la ciudad de los muertos de la de los vivos, si es que existe paredón que las separe… El objetivo, fue construir una plaza con juegos para niños, un espacio con maquinas de gym, y un sector para deportes. Esta obra finalmente fue inaugurada en enero de este año.
Aunque a muchos enterarse de esta obra les parezca un despropósito, considerando que en chacarita espacios verdes sobran y una profanación al campo santo, no es la primera vez que sucede en esta ciudad, de hecho solemos caminar por antiguos cementerios, de los cuales no sabíamos su existencia.

Cementerio de Bajo Retiro

Allá por el 1800, los esclavos no eran sepultados, ya que sus patrones consideraban una perdida de capital el que murieran, presos de la ira, acostumbraban a atar los cuerpos a la cola de un caballo y azotarlo para que trotara por la ciudad. Finalmente lo que quedaba del cuerpo desmembrado del esclavo, era devorado por los perros y los cerdos, salvo que algún piadoso realizara una fosa en la tierra.
Algo similar sucedía con los extranjeros que no profesaran la religión católica, generalmente marineros. Los cementerios de la época eran campos santos, esto quiere decir que estaban en predios pertenecientes a la iglesia católica, por lo que nos profesaban esa religión, no tenían derecho a ser enterrados. Para ellos existía un lugar cerca del río, denominado bajo retiro, era una especie de fosa común donde se apilaban los cuerpos, sin identificación alguna y muchas veces  quedaban expuestos por los cambios en la creciente del río que removía la tierra..

Cementerio Ingles de disidentes actuales Plaza 1 ° de Mayo


El 22 de febrero de 1821, la comunidad Inglesa compra un terreno en Juncal entre Cerrito y Carlos Pellegrini, donde el primero de abril de ese mismo año, se inaugura el Cementerio de Disidentes. Este cementerio funciono hasta 1824 donde fue clausurado pero siguió realizando inhumaciones hasta 1829 año en que la comunidad inglesa solicita permiso para su ampliación y les es denegado por las quejas de los vecinos. Es así como en 1931 compran los terrenos de la quinta De La Serna, ubicados en Hipólito Yrigoyen entre Pasco y Alsina, donde emplazan el segundo cementerio de disidentes con lugar para la comunidad alemana y norteamericana. Allí son trasladados los restos del primer cementerio. Este también colapsa su capacidad por lo que se le ordena un nuevo emplazamiento.
En 1891 la municipalidad concede en el Angulo N.O. del cementerio del oeste (actual Cementerio Británico) terrenos para el traslado de los restos, que no fue realizada hasta 1919 cuándo el Consejo Deliberante obliga a la permuta de los terrenos. La mudanza de los cuerpos termino en 1923 y posteriormente en el antiguo emplazamiento se construyo la plaza primero de mayo, vale destacar que muchos cuerpos no fueron reclamados y al estar enterrados muy profundos, no fueron removidos, por lo que al día de hoy permanecen bajo la mencionada plaza.



Cementerio publico de la salud, actual Parque Florentino Ameghino

El 24 de diciembre de 1868  y obligados por la epidemia de cólera, se inaugura en los terrenos ubicados entre las calles  Caseros, Ituzaingo y Pozos, el cementerio publico de la salud clausurado en 1871 debido a la saturación  ya que también había sido utilizado posteriormente para enterrar victimas de la fiebre amarilla.  Finalmente y dado a que el predio se encontraba en estado de abandono, el consejo deliberante decreta que allí se construya un parque   y los restos sean trasladados al cementerio del oeste. Una vez más, muchos cuerpos no son exhumados y en 1893 se da por concluido el traslado. El parque es construido sobre los restos que ahí descansan.

Cementerio Viejo de Chacarita, Parque Los andes

El 14 de abril de 1871 se inaugura a raíz de la epidemia de Fiebre amarilla el Cementerio de la Charita  que ocupaba cinco hectáreas y estaba emplazado en la actual Parque los Andes,  este, fue clausurado en 1875 año en que se inauguró el Nuevo Cementerio de la Chacarita, llamado durante muchos años como Cementerio del Oeste.  Entre 1896 y 1897 se procedió al traslado de los cuerpos de la Chacarita vieja, siendo hoy el parque Los andes última morada de los cuerpos que como en casos anteriores, no fueron reclamados.

Cementerio de Belgrano, plaza Marcos Sastre

En 1892 fue creado el Cementerio de Belgrano, que se encontraba ubicado en Villa de las Catalinas, actual Villa Urquiza y ocupaba las calles Monroe, Valdenegro y Miller. Para ese momento, el cementerio estaba considerablemente alejado del radio urbano, sin embargo el rápido crecimiento edilicio de la zona no tardo en alcanzar esa manzana, causando que los vecinos solicitaran la clausura por razones de salubridad.
El 26 de marzo de 1898 se clausura el lugar, quedando abandonado hasta que en 1919 una vez mas el consejo deliberante dispone que sea trasladado al cementerio del oeste y en su lugar se construya una plaza. En 1922 y a pesar de no haberse inhumado todos los cuerpos, se procede a la construcción del espacio verde.

Los 3 Cementerios de Flores

En 1807 en un terreno ubicado en Rivera Indarte entre Av, Rivadavia y Ramón Falcón, lindante a la Iglesia San José de Flores, se efectúan los primeros entierros del que seria el primer Cementerio de Flores, ante el inminente crecimiento del barrio en 1832 se bendice el nuevo enterratorio en la manzana circundad por Varela, Culpina, Tandil y Remedios. Seis años mas tarde en 1871 y teniendo en cuenta la colmada capacidad se decide clausurarlo y el terreno es destinado a corralón municipal. Esta vez los restos son enviados al actual Cementerio de Flores, que funcionaba desde 1867. Como en los casos anteriores, tanto en el primer cementerio, donde actualmente hay vivienda, y el segundo, donde hay un espacio verde (el corralón fue demolido porque los empleados afirmaba que había actividad paranormal y los caballos estaban alterados), no todos los cuerpos fueron rescatados.

Estos son algunos de los lugares mas destacados, se estima que desde la fundación de Buenos Aires han existido en la Ciudad aproximadamente 40 Cementerios. Es inevitable preguntarnos cada vez que pasamos por una plaza de más de 100 años, que secretos esconderá debajo.
Tal vez después de leer estas historias nos demos cuenta que como sociedad no estamos tan evolucionados, ya que volvemos a hacer las cosas como nuestros coloniales antepasados.


29 oct 2013

Superbike

La primera vez que lo vi, estaba parado en la esquina de Lacroze y Corrientes, sobre una de las vidrieras de la mítica pizzería “El Imperio”. Supongo que tanto no me llamo la atención, ya que en esa esquina mágica se suelen ver personajes de todo tipo, solo hay que detenerse y esperar que pase un falso Papa con mitra de papel de diario, el joven con capucha de Batman que toma el subte, o un grupo de góticos que vienen de pasar la tarde en el cementerio.   
El estaba ahí por una razón particular, estaba cumpliendo una misión, la de repartir volantes a los transeúntes. Pensé que su atuendo de calzas de ciclista negras, borceguíes hasta la rodilla, camiseta de lycra ajustada, guantes de cuero y su larga y rubia cabellera, eran para llamar la atención, en cierta forma lo era, ya que su atuendo era su uniforme de superhéroe...
Paso un tiempo hasta que me anime a hablarle, yo necesitaba un volantero y sabia que el era el hombre correcto para ese metié. Esta vez lo aborde en la esquina de Forest y Lacroze, ese día llevaba una bandera de boca a modo de capa y su bici con alforjas de cuero a los lados emulando una moto chopera.
Su nombre es Marcelo Lorefice y le gusta que le digan Chelo Corazón de Metal, aunque sus amigos lo llaman Chelo Viloni, este último apodo puesto por su similitud con el luchador de cach. De voz profunda y firme, se expresa con una educación y formalidad que por falta de costumbre sorprende, seguramente modales aprendidos en el colegio de Belgrano, su barrio natal, al cual asistió durante toda su educación formal.
Nacido en 1974, su infancia no fue muy distinta a la de cualquier porteño de mi generación. A los 13 años comenzó a estudiar piano, aunque le gustaba tocar guitarra y cantar, el uniforme escolar del Juan XXIII lo agobiaba y le encantaba ver en la tele la serie “El renegado”. Cuando termino el secundario quemo el uniforme y se puso los pantalones de cuero. Curso el CBC de medicina en la UBA, 2 años de Abogacía en la UB, para finalmente graduarse de Óptico. A pesar de su titulo en mano, se dedico a escribir guiones de novelas y comics y soñó con ser actor. 
Laburante desde siempre, trabajo en construcción, carpintería, cadetería y delivery entre otras changas, porque todo trabajo es digno y a todos los realiza con esmero y responsabilidad.
Un día viendo la seria Supertorpe, se pregunto porque no? Y ese día nació SUPERBIKE.
Querer es poder dicen por ahí, y el lo quería tanto que llego a la tele, o mas bien la tele llego a el. Si bien ya había hecho un bolo en publicidad y en un programa de Telefe, el reconocimiento le llego cuando un programa de preguntas y respuestas lo encontró caracterizado por las calles de Chacarita.  Pero como todo buen superhéroe la fama no lo cambio, de día trabaja a sol y sombra con su antifaz y capa y al llegar a su hogar como un emulo de Clark Kent, vuelve a ser Marcelo, correcto, tímido y sencillo.
Hay gente que al verlo pasar se ríe porque piensa que es un pirado, otros se sorprenden o lo ignoran y otros tantos le piden fotos y lo saludan. Solo aquellos que hablamos con el y nos animamos a conocer a la persona y no el personaje, podemos apreciar su sencillez y solidaridad, su animo de estar dispuesto a ayudar cuando sea necesario, porque para el esa es su misión .
Por eso si andas por la ciudad y lo vez, saludálo con una sonrisa, porque su súper poder es no plantearse los que dicen o piensan sobre el,  porque sabe que en la vida para cumplir un sueño, hay que hacer un súper esfuerzo para lograrlo, aunque eso implique transformarse en Superbike.

17 sept 2013

El chino pendulante


Fue un día como cualquier otro en un mes que no recuerdo de aquel año 2004. El oriental, presuntamente chino, y una señorita occidental trabajadora de un cabaret del barrio Palermo, entraron caminando por uno de los dos accesos del Hotel alojamiento del mismo barrio y casi limitando con Chacarita.  El conserje que ya lo conocía porque solía frecuentar el lugar, le da la llave de la habitación 413 ubicada en el cuarto piso del lugar, seguramente nunca asocio el número con la mala suerte y todo lo que iba a suceder...
El chinito insaciable se limitaba a pedir por teléfono toallas, preservativos, alcohol y algún plato de comida para reponer fuerzas, ya que las chicas desfilaban de turno en turno, y aparentemente él tenia resto para todas.
Cumplidas las 48 hs. de estadía en el telo, y luego de que ya no quedaran señoritas disponibles ni dinero para pagarles, a eso de las 10 de la noche llama por ultima vez a Carlos, el conserje de turno, y pide antes de irse una última cena.
Carlos que llevaba la abultada cuenta de gastos, accede con la condición de que se retire a las 23 hs. del lugar, previo pago de lo adeudado.
El excitado asiático, del cual no sabemos su nombre, al encontrarse sin dinero por habérselo gastado en las mujeres que le mandaban del cabarulo, se ve obligado a llamar a un amigo para que lo rescate de esa situación trayéndole efectivo.
No paso mucho tiempo, hasta que el personal del hotel es visitado por la Federal en busca del ocupante de la habitación 413.  Al parecer el amigo del endeudado, al saber donde se encontraba éste, dio parte a la policía que lo buscaba intensamente por el presunto asesinato de su novia.
Nada grata fue la sorpresa de la gente del hotel ante tamaña noticia, que sin perder un instante y tratando de no levantar la perdiz ya que el hotel estaba bastante concurrido, llamaron insistentemente a la habitación sin obtener respuesta alguna. Por cuestiones legales, sin orden de allanamiento la policía no podía ingresar a la habitación, ni siquiera al hotel, tenían que limitarse a esperarlo en las salidas, porque recordemos que el hotel tenía dos, una por la avenida y otra por la calle lateral.
Carlos siguió insistiendo, subió y golpeo personalmente la puerta, pero el chino seguía sin responder, todos comenzaban a inquietarse. Fue entonces cuando desesperado se le ocurrió que la mucama si podía entrar a la habitación con la llave maestra y verificar que es lo que estaba pasando. Así fue que después de conseguir a la valiente que entraría, y acompañada por él abrieron la puerta de la 413.
La habitación era sencilla, cama doble, baño simple, espejos por doquier y la clásica tele con canales triple X amurada con un soporte en lo alto de la pared, y es ahí justamente donde se encontraba el pendulante chino, ahorcado con una sabana del soporte de la tele, mientras en la pantalla se veía a dos colegialas jugueteando con un bien dotado caballero.
Por suerte ninguno grito del susto, simplemente quedaron impávidos. La prioridad ahora era mantener la discreción, tratar de solucionar el problema sin que se enteraran las parejas que ocupaban el hotel, además la prensa tampoco debía saberlo, ya que si esto salía a la luz seria el fin del prestigio del lugar que por tantos años estaba en el barrio.
Fue así que con un billete de por medio todo quedo en el mayor de los secretos, el forense ingreso, examino el cuerpo y con suma discreción la morguera lo saco del lugar. Luego llego el turno de los peritos, estos buscaban el arma homicida que habría usado el suicida para matar a su chica, en vano fue su búsqueda ya que la pistola no apareció.
Finalmente y de madrugada se termino con el tema, la policía se retiro y las mucamas procedieron a limpiar la habitación para los próximos clientes.
Paso apenas una semana y del deposito del baño comenzó a salir un agua color marrón que caía por las paredes e inundo el suelo, las mucamas no entendía a que se debía esta anomalía por lo que tuvieron que llamar a mantenimiento.  Una vez más quedaron sorprendidos cuando al desarmar el tanque para arreglar el insólito desperfecto, aparece el arma homicida obstruyendo la cañería.
A pesar de lo cruento de los hechos, la historia permaneció en el ostracismo, nadie supo lo acontecido en aquella habitación 413 que permanece igual en su fisonomía.  
Si alguna vez en un apurón entras a ese hotel, nunca aceptes ese cuarto,  porque que cuando estas en pleno coito y de refilón ves el reflejo de la tele en el espejo del techo, por un segundo pareciera verse una sombra que se mueve de un lado al otro, y otras veces una interferencia interrumpe la película y puede verse la cara de un hombre oriental observando.


23 sept 2012

El muerto se fue de rumba

Hay muchas historias fantásticas que se cuentan en torno a los Cementerios, el de Chacarita por su tamaño, historia y antigüedad, es sin duda es el que reúne la mayor cantidad de mitos.
La historia que voy a contarles, probablemente sea la mas verídica y difícil de comprobar, pero créanme, esa noche yo estaba ahí…
Lo sucedido ocurre el 27 de diciembre de 2008, apenas hacia un año se había abierto el pintoresco bar de Av. Garmendia, justo frente al cementerio, bordeando la Isla de Paternal. El lugar, de paredes coloridas y pisos hechos con retazos de mármol, gentileza de los locales del barrio, tenía como fin ser un espacio para artistas y músicos. Ese sábado el dueño había decidido convocar a sus amigos y allegados, con la intención de despedir el año.
Entre los empleados se rumoreaba que en el lugar había una presencia que interactuaba con ellos, algunas veces los vasos salían despedidos del estante, otras los utensilios de cocina desaparecían misteriosamente, para luego aparecer en el mismo lugar donde se los busco, los mas sensibles sentía como “Gerard” (así lo bautizaron) tocaba sus espaldas y brazos estremeciendo del susto al incauto. Los habitúe del lugar bromeaban con la leyenda del fantasma, que con el tiempo paso a ser parte del folklore del lugar. 
La reunión había empezado aproximadamente a las 21 hs., de apoco iba llegando la gente, algunos con instrumento en mano. El local estaba pelado de mesas, contra una pared las tarimas que componían el escenario listo para ser estrenado, las sillas bordeaban el lugar y sobre su gran barra los bocados y bebidas típicos de este tipo de eventos.
Por los dos ventanales del frente abiertos en su totalidad al igual que las puertas, se escapaba el sonido de las notas variadas provenientes del piano, las guitarras, el chelo o el charango y el cajón peruano que acompañaban la voz del cantante de turno.
Era una noche calurosa, las bebidas frías se podían tomar en la vereda que invitaba con su fresca brisa a disfrutar el show desde afuera, sentados en el largo banco de plaza acomodado cerquita del cordón, bajo las verdes hojas de los ficus que enmarcaban el frente azul del bar, iluminado con apenas una blanca lamparita de 100 watts .
A medida que pasaban las horas, la circulación de vehículos y de gente por Garmendia iba desapareciendo, y en la primera hora del nuevo día, se podría decir que se había convertido en una calle desierta.
Ya habían tocado folklore, blues, tango, rock y era la hora de que Danilo acompañado de su guitarra, tocara temas de bossa en portugués. En el interior se encontraban una docena de personas, en la vereda apenas éramos 7.
Tal vez lo cabalístico del número, las risas desmesuradas o la música que invitaba a bailar, provoco lo que estaba por suceder. De repente y sin que nadie lo hubiera imaginado, del largo muro de ladrillos mal revocados que encierran a la ciudad de los muertos, pareció salir aquel hombre con firme paso, cruzando la avenida en diagonal, para pararse justo frente a la puerta del local. Daba la sensación que la música lo había llamado, y sin mediar palabra ingreso y tomo asiento para escuchar la pieza que el músico tocaba. Desde el banco, como espectadores privilegiados de lo inusitado, no dábamos crédito a lo que nuestros ojos retrataban, no habían pasado autos ni colectivos, nadie caminaba por la calle, el tren ya no funcionaba. Pero ahí estaba, salido desde la nada misma, aquel hombre bajo tal vez de unos 60 años, con ropas oscuras, sentado disfrutando la música sin invitación y con todas nuestras las miradas posadas en el.
La canción termino y Danilo dejo el escenario, el hombre se puso de pie, se le acerco y le dijo con vos pausada; “Cruce porque escuche la música y me gusto, si me dejan cuando toquen de nuevo vuelvo”, agradecido por el cumplido el músico asintió y lo invito a volver cuando quiera, el hombrecito dio media vuelta, salio del local y camino hacia la esquina de Osorio donde desapareció.
Tardamos unos segundos en salir de nuestro asombro y arrimarnos a la puerta del local para comentar lo sucedido, pero para los que estaban dentro del lugar, solo era un curioso que pasaba y entró, para otros, nuestro relato no era mas que una broma del día de los inocentes.
Entre risas nerviosas, euforia y excitación, se apagaron los equipos de sonido, se bajaron las persianas, se entro el banco y se dio por terminado el festejo.
Pasadas las fiestas y el verano, en el lugar se siguió haciendo música los sábados por la noche, pero parece que nadie volvió a ver a aquel extraño visitante.  
Hoy aquel bar no es más que un local gris y silencioso, que desde hace meses esta puesto en alquiler. Diariamente paso por la puerta y como muestra de respeto susurro un “hola Gerard”, cruzo de vereda para tomar el colectivo, y si es de noche evito escuchar música mientras espero el 47 en la parada de Garmendia, no sea cosa que aquel hombre aparezca y me invite a bailar…

26 ene 2012

Los Fantasmas del subte


El subte, por su condición de túnel oscuro y misterioso, siempre se presto para historias de fantasmas. La línea B, no es una excepción, y muchas de las historias, tienen que ver con accidentes sucedidos en las estaciones de Malabia y Angel Gallardo.
Pero hay un mito en particular, que es el que más me llama la atención, y es la de “la Plaza Amarilla”.
Como todos saben, la estación Lacroze se encuentra situada bajo la avenida Corrientes y mas exactamente debajo de la plaza "Los Andes", y es aquí donde comienza la historia.
En su origen, el Parque Los Andes formaba parte de los terrenos pertenecientes a “La Chacarita de los Colegiales”, que era una quinta perteneciente al Colegio Jesuita de San Ignacio, ubicado en la calle Bolívar. Allí alumnos internos del colegio pasaban sus vacaciones de verano. Luego, a fines del siglo XIX, parte de los terrenos se pusieron en venta y otra parte pasó a formar parte del Estado. En 1871, se desato la epidemia de Fiebre Amarilla, y por saturación del Cementerio del Sud, hoy Parque Ameghino, el gobernador de la provincia, Emilio Castro, resolvió que en terrenos estatales se habilitara un nuevo cementerio. Es así como el  actual Parque los Andes, se constituyo como nuevo cementerio. Este, se colmó enseguida  y en 1886 se procedió a su clausura hasta  1897, año en el cual se exhumaron los restos y se trasladaron al osario general la Chacarita Nueva, después denominado Cementerio del Oeste.
En 1904 el predio fue destinado como parque, pero a pesar de haberse exhumado todos los cuerpos, aún seguían encontrándose restos humanos en sus 7 hectáreas de extensión.
Y es así como nace el mito, La historia cuenta que por la noche se pasean sombras por la plaza, y que si te sentas en un de los bancos de piedra, sentis una brisa,  escuchas una respiración y una voz que te dice al oído  -!vete, no estés aquí! O te enfermaras!...
Pero para los empleados del subte la percepción es distinta, porque a partir de las 12  de la noche, las almas de esos muertos sin nombre se desprenden de las paredes y pasean por los túneles  del subterráneo.
Esto no solo es un mito, sino un secreto entre los trabajadores del subte, que  para que no trascienda, la estación Lacroze es la única que pasa sus noches con ninguna cámara de seguridad encendida…