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9 oct 2012

El Tio Eli

Eli caminó derecho hacia esa mesa del bar que estaba en la vereda, y se sentó junto a la mujer que hacia años lo acompañaba. Frente a ellos el parque Centenario, escenario ideal para acompañar aquel café de la tarde. La brisa entre los árboles acariciaba su cabello blanco, el sol estaba tibio, agradable, tal vez demasiado… su calidez lo invitaba a dormitar, casi sin darse cuenta cerro sus ojos, imagino que en su cabeza sonaba música y se dejo transportar por ella.

Eliseo Solino era de esos tipos entrañables, que todos merecen conocer un día . De figura esbelta y nariz prominente que sostenía unos lentes de marco metálico, era poseedor de una sonrisa siempre lista que lo convertía a primera vista en un personaje afable y simpático.
Oriundo de Villa Urquiza, le gustaba estar con jóvenes, y me atrevería a decir que su lugar en el mundo, era aquella casa de la calle Lambaré en Almagro, donde funcionaba radio “La Tribu”. Justo allí lo conocí.
Era el inicio de los ´90, en los pequeños escenarios de jazz sonaba la “Almagro Dixiland Band” formada por él, en aquella época tendría alrededor de 50 años, sus canas tempranas y su espíritu joven no permitían hacer bien los cálculos,   era un eximio trompetista , melómano apasionado y conciliador nato.
En la vieja casa de la calle Lambaré funcionaba el “Club de las Bellas Artes” reducto de poetas, músicos, artistas plásticos y bohemios de izquierda, embarcados en la utópica idea de cambiar el mundo por medio del arte, y en el éter sonaba desde hacia poco mas de 1 año la radio que transmitía desde la calle Gascón, creada por jóvenes estudiantes de comunicación con las ideas claras y la sangre revuelta...
Diego el sobrino de Eli y amigo de Ernesto Lamas, director de la radio, pensó lo interesante que seria que su tío tuviera un programa en ella, a pesar de su inexperiencia en el tema acepto el desafío, así fue que en junio de 1990 se comenzó a emitir “Jazz en la Tribu”, paradójicamente para el,  su tutor y operador se apellidaba Monk.
Ante el inminente desalojo de la emisora por parte del consorcio, harto de ruidos molestos y desfile de personajes “con pinta de raritos”, Eliseo ofreció ser negociador con la gente del club para que le diera un espacio en su casona, finalmente las negociaciones fueron un éxito.
Ya instalados en Lambaré, Eli tomo un protagonismo mas activo en la radio, su pequeña oficina en la parte delantera de la casona estaba tan abarrotada de discos, que casi era imposible abrir la puerta. Siempre estaba dispuesto a colaborar con los chicos que se iban sumando a la radio, muchos carentes de experiencia y con conocimientos musicales limitados.
La música lo era todo en su vida, para esa época su agrupación pasó a llamarse “Luisiana Dixieland Band”, dando recitales en diversos bares y festivales de Jazz, incluyendo uno en el estadio de Velz Sarfield. A todo pulmón edito un cassette que generosamente regalaba a los amigos.
Su fama como notable del jazz, hizo que de varias radios requirieran sus servicios, así fue como su programa fue transmitido en: FM Minotauro, FM Exclusiva, FM Villa Urquiza y LS 11 Radio Provincia entre otras.
Hacia 1997 Eliseo emprendió una gira como solista, radicándose por varios años en Colombia, donde fuera recibido con los brazos abiertos y formara "La Bogotana Jazz Band" que tocara en los mas distinguidos clubes y bares de ese país. 
En el año 2000 y con motivo de la edición del libro conmemorativo del 10° aniversario de su querida radio, escribió sobre sus comienzos, claro está que en su versión de los hechos y con el humor que lo caracterizaba.
Un día regreso y nos encontramos por casualidad en el barrio de Colegiales, parecía que el tiempo no le había pasado, a pesar del éxito la morriña por su país lo había traído de vuelta, tenia ganas de volver al aire y así fue que ocurrió, a pesar que todo estaba cambiado y su inclusión requirió de esfuerzo, muchos de los integrantes originales ya no estaban, y los nuevos no lo conocían o solo lo habían oído nombrar.
La ultima vez que nos vimos fue en la puerta de Lambaré, el me esperaba con un Cd de dos temas en la mano, en su tapa manuscrito podía leerse   “Tío Eli Trio”.
Al poco tiempo Damián Valls, un viejo conocido de la radio me dio la triste noticia, dijo que ocurrió aquella tarde tomando café, simplemente cerró sus ojos y voló, como las notas sopladas en su corneta, seguramente en su cabeza sonaba música, y se dejo transportar por ella. 

25 jun 2012

Había una vez un circo


Corría el año 1910 y la patria pujante estaba de festejos por los cien años de la Revolución de Mayo. En el barrio de Caballito se inauguraba el parque que llevaría el nombre de “Centenario” íntegramente diseñado por el renombrado - y muy de moda en aquella época- arquitecto franco argentino Carlos Thays. Colectividades de todas partes del mundo, donaban esculturas y monumentos, entre ellos: “la torre de los ingleses” en Retiro, el monumento a Cristóbal Colon o el de George Washintong.
Para la ocasión la ciudad se lleno de visitantes extranjeros, algunos ilustres y otros no tanto. Entre las comitivas llegaron artistas de variedades, que representarían sus actos para el pueblo durante las celebraciones, entre ellos los hermanos Nobel.
El Trío de acróbatas era oriundo de Kiev, capital de Ucrania, y arribo a puerto Argentino en abril de ese año acompañado de algunos primos Rusos que desempeñaban otros actos del mundo circense. A pesar de estar pautado el regreso a su país luego del mes de Mayo, los dos hermanos mayores, decidieron seguir las representaciones y en poco tiempo se encontraron casados y con hijos.
Instalados ya definitivamente en nuestro país, continuaron con su espectáculo. Así pasaron los años y el menor de los hermanos llamado Jaim, que al llegar a Bs. As. apenas tenia 10 años, también formo su familia.
Corría el año 1925 y en Europa se vivían la post guerra, muchos decidieron escapar de sus países para no perder lo poco que les quedaba, este es el caso de Abraham Mociulsky, también oriundo de Kiev y viejo conocido de la familia Nobel. Abraham adquirió una finca a unas cuadras del Parque Centenario, en esa época las zonas linderas al parque ya eran popularmente llamadas con el nombre de este, a pesar de pertenecer a Caballito, Villa Crespo o Almagro.
No paso tiempo para que en parte de ese terreno ubicado en la calle Ferrari al 200, se instalara una carpa que llevaría el nombre de “Circo Estrellas del Centenario” y estaría a cargo de los hermanos Nobel.
Este espacio funciono hasta 1940, año en que la fiebre fabril, llevo a Don Mociulsky a tomar la decisión de construir en ese predio una empresa textil. La Fábrica fue inaugurada en 1945 y funciono hasta los años ´80 cuando cerró definitivamente sus puertas.
El viejo circo que parecía haber quedado en el olvido sin dejar rastro, vivía en la memoria del ahora anciano Jaim, aquella historia esperaba el momento exacto para ser contada.
Pablo Zarfati productor y director de espectáculos, y su esposa Miriam de profesión trapecista, llegan de un largo viaje por Paris, donde fueron a capacitarse cada uno en lo suyo.
A su llegada en 1991, montan un espectáculo circense al aire libre en el Parque Centenario que se presentaría durante todo el año, Pablo entusiasmado por la experiencia, le cuenta a su abuelo los momentos vividos. Para su sorpresa, este, le relata su llegada a Buenos Aires proveniente desde Ucrania, junto a primos y hermanos en 1910 y la posterior apertura de un Circo en cercanías de dicho parque.
La casualidad sorprendió a la joven pareja, pero solo era el comienzo de una serie de acontecimientos insólitos por suceder.
David, el hijo de Abraham Mociulsky y heredero del enorme galpón donde alguna vez había funcionado la textil de su padre, y que desde los años 90 el edificio estaba totalmente abandonado, publicita el terreno en los clasificados del diario.
Cuando en el año 2004 Pablo, que busca un lugar para abrir “El club de trapecistas”, leyó el aviso y no tuvo más que apelar a su memoria y atar cabos para que el círculo se cerrara. Basto con contarle la historia a David, para que ésta siguiera su camino. No había mas que decir, el galpón de la calle Ferrari 252 volvería a ser el “Circo estrellas del Centenario”.
Hoy de su cúpula que mantiene la claraboya original, cuelgan alegres las nietas de Don Abraham en sus clases de trapecio. De la Fábrica quedo la estructura de 12 metros de altura, la caja fuerte cerrada y un “Viva Perón” manuscrito en el suelo, del viejo circo la sangre y la pasión de sus herederos.


Video de 1941 - inauguración del tinglado de la Textil

27 ene 2012

El peligro de llamarse Horacio


A veces la línea entre un Mito Urbano y un hecho real es muy delgada, por lo general el hecho real, va pasando de boca en boca, cambia los detalles, se enriquece, omite parte y finalmente se convierte en una leyenda urbana, adaptable a cada barrio según su Narrador.
El que les voy a contar hoy, pudo transcurrir en once, almagro o Villa crespo, la ubicación exacta no es relevante, o si….
Cuenta la leyenda, que en una Fábrica, estaban Trabajando dos Plomeros en la reparación del Tanque de Agua, los dos se llevaban muy mal y en reiteradas oportunidades sus discusiones superaban los límites racionales. Mientras reparaban este tanque, sucedió nuevamente una discusión, así que el plomero llamado Horacio, en un arranque de violencia empujo a su compañero dentro del tanque de agua, corrió su tapa y se retiro ofuscado del lugar. Su ira lo tenía enceguecido, tanto así que al salir y cruzar la calle fue arrollado por un colectivo y murió al instante. El personal de la fábrica, quedo conmocionado ante este hecho y no reparo en la ausencia del compañero de Horacio… Tiempo después los empleados de la fabrica comenzaron a enfermarse, todos tenían los mismos síntomas y descubrieron que esto ocurría  luego de tomar los mates o el te en su periodo de descanso, por lo que decidieron no beber mas agua “del tanque” . Luego de esta decisión, los empleados no enfermaron mas y el tema quedo relegado.
7 Años mas tarde y como tantas otras fabricas esta se cerro, el viejo edificio desmantelado fue puesto a Remate. El terreno, fue vendido y la empresa que compro el lugar lo puso en manos de un contratista llamado Horacio para que reciclara el lugar. En los planes de obra se encontraba la remoción del tanque de agua, como se trataba de un trabajo delicado por su tamaño, el mismo contratista decidió ponerse al frente de este desafío, así que ordeno desagotar el tanque, con su maza en mano dio el primer golpe para derribarlo, para su asombro,  la maza al perforar el tanque, se incrusto en el cráneo de  un cuerpo descompuesto, con horror ante la escena, y luego de seguir delante con la perforación, noto que en las paredes del tanque estaban las desesperadas marcas de arañazos y golpes denotando un intento de escape frustrado.
Las obras fueron suspendidas,  al tiempo Horacio el contratista fue hallado muerto en la piscina de una obra.
Dicen que todos los Horacio que pasan por la puerta de la fábrica ahora abandonada, pueden sentir una sensación de ahogo y  falta de aire,  y cuando están por recobrarlo ven salir  una luz a través de la puerta como si fuera el espíritu de alguien tratando de atacarlos.
No se si esta historia es real o un mito, pero ahora que lo pienso, si me llamara Horacio, la ubicación exacta, si seria relevante….