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8 ago 2020

La calle donde nació la alegría



Dicen que Barracas siempre fue un barrio de Guapos, y debe ser verdad, porque en el año 1909, en Baigorri 75 entre Patagones y Caseros, un 4 de septiembre nacía Pepe Galleta, el único guapo en camiseta.

Mucho se habló sobre la vida de Pepe Biondi y su triste infancia en el circo, pero muy poco sobre su nacimiento en la casa de Barracas, en cuyo terreno hoy está el Hospital Británico.

Plano de 1912
El Hospital ocupa una parte
Cuando Pepe nació, el barrio lucía muy distinto. La avenida Caseros era una de las pocas arterias adoquinadas (1899). El espacio que años atrás había ocupado el matadero de la convalecencia ahora  estaba repartido entre una plaza llamada España y un “criadero municipal de plantas”
La plaza diseñada por Carlos Thays, contaba con alumbrado y baños públicos para hombres y mujeres y el día que fue bautizada con su actual nombre  (antes de 1900 se llamaba “De los inválidos”) a la ceremonia asistieron 20.000 personas, se organizó una gran fiesta popular donde se repartieron medallas conmemorativas.
En la esquina de Caseros y Baigorri estaba el vivero con jardín botánico, allí entre otras cosas como ser plantas exóticas, se  cultivaban distintas especies  Yerba Mate. 
Sobre Baigorri estaba el corralón de carros y los establos municipales, estos funcionaron hasta la década del 50 y quedaban justo frente a la casa donde vivían  los Biondi.

Cuenta la leyenda que la familia compuesta por José Biondi, Ángela Cavalieri, ambos oriundos de Nápoles, y sus 8 hijos (Pepe era el tercero) eran muy pobres, y cuando Pepe cumple 6 años, Don José consigue un trabajo en el ferrocarril y se mudan a Remedios de Escalada, en Lanús.
Plano de 1916 -
El Hospital ocupa toda la manzana
Lo cierto es que en la manzana donde se encontraba la vivienda, también funcionaba el Hospital Británico desde 1887 (en ese momento llamado Inglés). Tres años después al predio original se le había agregado la primera escuela de enfermería del país. La Comunidad Británica llevó a cabo una intensa campaña de recaudación de fondos para erigir un nuevo edificio, eso incluía comprar los terrenos que estaban sobre Baigorri. Hasta ese momento los lotes eran ocupados por casas particulares e inquilinatos. Es hasta mitad de 1910 que logran adquirir  todas las propiedades de la cuadra y hacerse con la manzana entera. Esta fecha coincidiría con la de la mudanza familiar y podría ser el verdadero motivo de la misma.


La comunidad Británica siguió con la recaudación de fondos y fue recién en 1940 donde las obras culminaron con la construcción del pabellón Repetto, nombre puesto en Honor a uno de los principales mecenas.
Sobre el paredón perimetral del Hospital, escondidas bajo los coloridos murales que decoran la cuadra, pueden verse las antiguas chapas de numeración de las que fueran las viviendas desaparecidas. En el número 75, una pared baja enrejada deja ver los Jardines del Hospital.

Entrados los años 20 y luego de su fatídico paso por el circo de los hermanos Anselmi,  Pepe volvió al barrio pero esta vez a trabajar. Con 14 años se lo veía a 10 cuadras de su casa natal,  en la esquina de Garay y Bernardo de Irigoyen, en Constitución,  vendiendo diarios o lustrando botas. Allí sería descubierto por un ex compañero de circo, que lo alentaría a regresar a las pistas. El resto de la historia ya lo conocemos..

En los años 60, las oficinas administrativas del vivero del sud, se convirtieron en un restaurant llamado el Mesón Español. Este, pese a su prestigio, funcionó hasta principio de los 80 cuando la municipalidad no le renovó la concesión del predio. Años después el lugar fue destinado como Espacio Cultural del Sur
Foto Facebook LCDLT
A principios de los 80 y con los albores de la democracia,  un grupo de artistas titiriteros entre ellos Javier Villafañe, Mane Bernardo, Sarah Bianchi y mi siempre recordado maestro Pepe Ruiz,  decidieron salir con sus obras a la calle y el lugar elegido fue la esquina de Caseros y Baigorri que pasó a ser un gran escenario al aire libre donde se realizaban espectáculos de títeres para chicos y algunos grandes con alma de niño. No tardó en correrse la bola que todos los domingos había fiesta en el barrio,  fue así como Baigorri fue bautizada como  “la calle de los títeres”, nombre que perdura hasta nuestros días. En 1989 la municipalidad cede un espacio con entrada por Baigorri 30 para que realicen las actividades.

Esa cuadra emblemática llena de murales y sus adoquines asomando por debajo del asfalto sigue siendo, junto al viejo vivero, un lugar de encuentro con la cultura. Es un espacio mágico para los niños, un portal para viajar con la imaginación donde todo puede suceder. 
Yo prefiero pensar que siempre fue mágico, por eso Pepe nació allí y los árboles del parque España que aún perduran, fueron testigos de sus risas y sus juegos de la infancia.
Qué mejor destino para la cuadra que vio nacer al hombre cuya existencia alegró a generaciones enteras y sigue robando sonrisas con solo pronunciar su nombre,  que convertirse en la calle preferida de los niños.
Claramente, hay que ser muy guapo, para dejar semejante legado.

Baigorri 75 - año 2020

* fuentes consultadas  ABCC - Argentine-British Community Council  Pagina Facebook.   / Mapas Archivo BA






4 abr 2015

El mirador del ahorcado

Corría el año 1926, y la Familia Rocatagliatta, integrada por Luiggi, un ex Bersagliere del ejercito de Garibaldi, el cual había perdido un ojo izquierdo en batalla, su esposa Glorietta Cattanni, ex militante del movimiento anarquista “Camisas Rojas” y sus mellizos de 17 años Emmanuel y Vittorio, se mudaban a la planta alta de la casa sita en Av. EnTre Ríos al 1000.
La vivienda construida en 1922 por el renombrado arquitecto Virgilio Colombo, a pedido del entonces Empresario de calzado Leandro Anda, contaba con un local comercial y dos entradas. En la correspondiente a la vivienda de planta baja, vivía la familia Zick. Al igual que sus nuevos vecinos eran inmigrantes. Ernest de origen Húngaro, tuvo su pasado militar en la Legión Extranjera, de la cual había desertado en  África, por asesinar a un oficial durante un juego de dados. En su huida conocería a Dolores Rocío, una andaluza que despachaba un almacén en Tánger, perteneciente a un musulmán llamado Al Jassan y al cual luego de conocer a Ernest,   lo habrían matado para robarle sus posesiones y escapar juntos, llegando a Buenos Aires en 1893 donde tuvieron a su hija Celina Amparo de 16 años.
No paso mucho tiempo hasta que las familias entablaron amistad, los hombres solían mantener largas charlas sobre batallas y armas, Luiggi era propietario de una armería en la calle Cangallo en el barrio de San Nicolás y en sus ratos libres se recluía en el palomar, que pido expresamente arquitecto Colombo, construir como anexo en la terraza junto con un mirador con techo a cuatro aguas, desde donde se veía toda la ciudad.
Las Mujeres que también eran de armas tomar, se relacionaban con mucha familiaridad, accediendo permanentemente una a la casa de la otra por los pasillos internos, conviviendo como familia.
Los jóvenes de ambas familias estaban largas horas juntos, y no paso tiempo hasta que los dos hermanos quedaran prendados por la belleza de la picara adolescente.
Amparo, que era consciente de su belleza, jugaba constantemente a conquistar a los mellizos. Emanuel, que era más extrovertido, fue el primero en robarle un beso. Esto no fue suficiente para que la joven le entregara su corazón, lejos de eso, se propuso seducir a Vittorio, al cual su extrema timidez lo mantenía alejado de cualquier intento de aproximación. Con el tiempo ellos serian concientes que compartían el amor por Amparo.
Este perverso juego a dos puntas de la joven, logro crear una rivalidad entre los hermanos que desencadenarían en los trágicos hechos sucedidos durante la noche del 17 de mayo de 1927.
Aquel martes por la noche, en la ciudad de Buenos Aires se había desatado una tormenta atroz, los fuertes vientos golpeaban contra las ventanas de los pisos superiores, por donde se colaban los refucilos de los relámpagos y los truenos retumbaban en el espesor de la noche.
Vittorio desde un rincón del cuarto observaba dormir a su hermano, en su cabeza repasaba una y mil veces la enseñanza de su padre que rezaba “en el amor y la guerra todo se vale”. Es cuando entre sueños, Emannuel susurra el nombre de Amparo, acompañado de una sonrisa de Satisfacción.
Vittorio fuera de si, se abalanza sobre su mellizo y comienza a apretar su cuello, Emmanuel abre sus ojos desorbitados y sin comprender ni ofrecer mayor resistencia fallece a manos de su hermano.
Vitto luego de un minutos de observar el cuerpo yacer en la cama, toma dimensión de sus actos y reconoce que ya no hay vuelta atrás.
Sigilosamente sube por las escaleras de servicio hacia la terraza, en su camino toma un rollo de el alambre utilizado para colgar la ropa, la lluvia no ha cesado y la noche solo es iluminada por los relámpagos. Sube al mirador pasando por el palomar de su padre, del cual deja la reja abierta. Con la ayuda de una mesa y una silla, ata el alambre de las vigas del techo, lo enrolla en su cuello y con una firme patada desplaza la silla donde estaba subido. Su cuerpo se balancea dando los últimos estertores, el tampoco ofreció resistencia.
A la mañana siguiente, Glorietta va al cuarto de sus hijos para despertarlos, pero solo encuentra el cuerpo sin vida de Emannuel. Sus gritos se escuchan en toda la casa, Luigi corre a socorrerla, luego de ver la escena y sin comprender lo sucedido comienza a recorrer la casa en busca de Vitto. Pero su búsqueda es en vano, parece que el joven se esfumo en la noche, una idea cuza por su cabeza y decide subir a la terraza, mientras trepa los escalones, advierte un silencio fuera de lo normal, a esa hora los buchones suelen hacer su barullo característico. Una vez en el lugar ve el palomar vacío, y con solo mirar hacia arriba, nota como el cuerpo de Vitto se mece al compás del viento en lo alto del mirador.
Impresionado por la escena, y a pesar de haber visto horrores en la guerra, el corazón de Luiggi no resiste y cae desplomado sobre las baldosas mojadas, a las puertas de su palomar. En ese instante y con los vecinos de la cuadra de testigos, sobre la terraza de la Casa Anda, sobrevuelan decenas de aves salidas de sus nidos. La gente de a poco se amontona para ver el inexplicable espectáculo que dan las aves, los incautos transeúntes no dan crédito. No tarda en llegar la policía alertada por los gritos que salen de la casa. Junto a estos ingresa el Dr, Ramírez, vecino de la casa, que es llevado a la terraza para socorrer a Luigi aunque sin éxito.
Ernest y Dolores espectadores privilegiados, no tardan en sospechar que la causa de tal desgracia tendría que ver con su hija Amparo.
Glorietta al descubrir la muerte de su otro hijo y su esposo, intenta arrojarse desde el balcón hacia la vereda, la policía y el medico frustrarían su intento, y con la ayuda de dos enfermeros, es trasladada en ambulancia con un cuadro de desequilibrio emocional.
Los restos de los 3 hombres Rocatagliatta fueron inhumados en el cementerio de la chacarita, al entierro asistieron numerosos vecinos y amigos de la familia, también estaba presente Amparo, vestida de riguroso luto, junto a sus padres que escuchaban los murmullos de los concurrentes comentado la culpa de su hija en el desarrollo de los acontecimientos.
Amparo, pocos años después de lo sucedido, huyo un domingo rumbo a Brasil con Pedro Fosse, un paraguayo carnicero, jugador y mujeriego, que imitaba en su look  a Carlos Gardel,  y era inquilino  del local que pertenecía a la propiedad.
Su padre, luego de buscar al indeseable yerno por cielo y tierra con intenciones de matarlo, se marcho junto a su esposa con paradero desconocido.
Glorietta siguió sola habitando la casa, que poco a poco se iba deteriorando al igual que su salud mental. Los vecinos podían verla pasar largas horas mirando desde la ventana del cuarto que había sido de sus hijos, y donde muchos años mas tarde encontrarían su cuerpo en avanzada descomposición y parcialmente devorado por roedores.
Con el correr de los años el edificio fue cambiando de dueños, uno de los tantos fue Ivanildo Menezes y su esposa Marie, Pai de Santo,   que utilizaban la propiedad como templo unbanda  y sobre los cuales se  a regado innumerables rumores sobre las actividades allí realizadas.
También se cuenta que mientras la casa se utilizo como inquilinato, antes de ser internado en el borda, allí vivio Solaris, el mítico personaje autoproclamado extraterrestre, quien habría inspirado a Eliseo Subiela para su Film “Hombre mirando al sudeste”
Hoy la casa de la Av, Entre Ríos 1081 permanece en pie, tapiada, abandonada y tenebrosa. Dos cabezas de leones, testigos ciegos de la historia custodian las entradas.
Sus paredes y salones que conocieron el esplendor de la alta sociedad del 1900, encierran las historias de muerte, locura y brujería de los que la habitaron a través de los años.

Solo los que no conocen la historia, se atreven a mirar hacia arriba las noches lluviosas, corriendo el riesgo de encontrarse con la imagen del ahorcado en el mirador.