23 ene 2026

Libertango

José Libertella, fue un excepcional bandoneonista argentino, que llevo el tango a los más insólitos puntos del mapa cuando acá se lo consideraba obsoleto y pasado moda. Fundó el Sexteto Mayor, una agrupación icónica dentro del género, gano premios internacionales y Eric Clapton, Lisa Minelli y Dustin Hoffman entre otros lo esperaron a la salida de un concierto y le pidieron una foto. Cuando Robert Duval lo escuchó no hubo vuelta atrás y el tango domino su vida. Pero José, no se llamaba José, no era argentino y no tenía idea quien era Clapton. Porque como dicen por ahí, un argentino nace donde quiere.

El 9 de Julio de 1933 en Calvera, Basilicata,  un pueblito de Potenza en el sur de Italia, nace Giuseppe Nicola, segundo hijo de Giovanni Libertella y María Magdalena D´Arino. Once meses después el 7 de Junio del 34 llega junto a su madre y su Hermana Laura a Buenos Aires donde conoce a su padre, el cual había emigrado en cuanto se entero que su esposa estaba embarazada, en busca de un futuro mejor para su familia. Ese futuro los esperaba en el Pasaje Ezequiel Soria en el barrio de Villa Lugano.

De pequeño lo llamaban Nicola, jugaba con los pibes del barrio y era monaguillo en la Parroquia Santa María de los Buenos Aires que quedaba a pocas cuadras de su casa. Su papa hacia changas de colocador de tejas y chapas, colchonero y botellero, su mama se repartía el tiempo entre cuidar a los chicos y ayudar con la limpieza de las botellas, porque en esos años se botellero, era literalmente eso, reciclar botellas de vidrio.

No jugaba a la pelota ni de arquero, pero disfrutaba escuchar los partidos de Boca y a su tío Andrés  tocar la Verdulera, tanto así le comienza a interesar la música, que a los 6 años le regalan una armónica. Pero ninguno de esos seria el instrumento elegido.

Dos años más tarde, a los 9, caminado el barrio de puertas abiertas de par en par, ve un dúo de guitarra y bandoneón dando una serenata. A partir de ahí, no hubo vuelta atrás y en un abrir y cerrar de fuelle su alma quedo atrapada para siempre.

“Yo tenía nueve años peo quede fascinado con esa caja negra, llena de misterios y una dulzura infinita. Sentí como una revelación que me señalaba que ese sería mi destino”

El primer fuelle

Casi un año tardo en convencer a su papa que lo ayude a comprar un fuelle, pero Juan no quería saber nada. Su mama le serbia de abogada defensora, mientras los curas de la parroquia lo alentaba a que se dedicara a la música, porque a las armas las carga el diablo, pero a los fuelles los sopla Dios. Hasta que finalmente gano la música y su padre accedió a  que el dinero ahorrado de propinas como monaguillo se utilizara para comprar un instrumento.

Pero a pesar de los ahorros y un poco de ayuda, solo le alcanzo para comprar uno que había pertenecido a una compañía humorística llamada “los viudos”  su dueño era Francisco Romano y en las giras por los pueblos se lo daban al público para que lo patearan como una especie de gag para que se rieran.

Con el bandoneón “cagado a palos” y la resignación de su padre que pensó que al poco tiempo se iba a aburrir, cerraron trato con el maestro Marafiotti que necesitaba chapas para el techo a cambio de 6 meses de clases de música. Sus clases comenzaron el 22 de Noviembre de 1942 fecha en que se conmemora el “día de la música”

Pasaron los 6 meses y no solo no se aburría, sino que mostraba un dominio del instrumento avanzado para su edad, así que fue cambiando de maestros según avanzaba.

En 1944, con 11 años toco en el club “el liberal de Chicaco” el tango “Recuerdo” acompañando bajo el escenario a la orquesta de Pugliese.

En su progreso como músico, pudo cambiar el instrumento dando el maltrecho bandoneón en parte de pago. Ya de adulto y en esas vueltas del destino, pudo recuperarlo y atesorarlo como un objeto preciado.

Termino la primaria, inicio la secundaria que dejo en primer año y comenzó a trabajar a los 13 como cadete de una escribanía en el centro. Su padre seguía sin querer que se dedique a la música, ya que consideraba que no tenía futuro, así que paralelamente tomo clases de dactilografía para hacer carrera de oficina.

Mientras tanto los fines de semana tocaban  con una orquesta en bailes de clubes y lugares del interior. En uno de esos largos viajes en tren rumbo a un concierto en Las Flores y mientras ensayaban en el vagón, uno de los bandoneonistas luego de escucharlo maravillado, lo increpo con un “pibe, venite pa´el centro, que vas a hacer tocando ahí entre lo yuyos en Lugano” era Américo De Rose un reconocido bandoneonista de la época.

Luces de mi ciudad

Fue citado a las 22  por Américo en un bar de Corrientes y Talcahuano donde solían juntarse los músicos, así que como salía a las 18 del trabajo se fue a hacer tiempo  a  la calle Corrientes. Era 1947, el tenia 14 años, lo llamaban José y las luces de la noche porteña que nunca había visto iluminaron su futuro que lo  recibió con los brazos abiertos.

En ese encuentro le prometieron 3 meses de gira por argentina y le pide su teléfono para concretar los pormenores del ofrecimiento. El se lo da, aunque no el propio, ya que no tenia, sino el del almacenero.

Cuando llega de madrugada a su casa despierta a su madre para contarle, pero ella lo baja a la tierra con un contundente “te vendieron humo”, de todas formas cuido su relación con el despachante, hasta que la llamada finalmente llego y  fue Alberto Suarez Villanueva (autor de “la luz de un fosforo”) quien le ofrece un contrato para tocar en las radios y las boîtes.

El trabajo de la escribanía quedo en la historia y comenzó a trabajar exclusivamente  de músico. Tomar la decisión le fue fácil, “Si a los 15 años no hago lo que quiero, no lo voy a hacer nunca”.

Al cumplir 18, ya con una carrera en asenso  y un nombre que empezaba a conocerse, habiendo tocado con las orquestas más importantes, compone su primer tango “Rapsodia de arrabal”. Es estrenado por la orquesta “Símbolo” en 1952.

La casita de los viejos

José siguió creciendo y brillando. Las giras por el todo el país eran algo habitual. Con 29 años seguía soltero y viviendo en su casa natal de Lugano que compartía con sus padres y hermana. 

Fue en una parada en el club Independiente de Chañar Ladeado, en la provincia de Santa Fe, donde nuevamente no puedo escapar al destino y desde el escenario al salón, cruza miradas con Nelly Rosa Manfredi, una operaria de una fábrica de galletitas, poseedora de gran belleza que venía escapándole con maestría al compromiso del casamiento, quien al terminar la orquesta lo espero bajo el escenario para pedirle un autógrafo. El le pidió un baile y luego acompañarla a la casa. Pero quien para entonces ya era Pepe, tenía que seguir viaje, así que pautaron encontrarse 2 días después en la plaza del pueblo. Así sucedió con chaperona en medio y fue el comenzó de un noviazgo a la distancia.

Ella le enviaba 3 cartas por semana, el, día libre que tenia se tomaba el tren a Santa Fe y viajaba 400 km para ver a su amada.

No paso mucho tiempo, hasta que le proponen una gira por Venezuela, así que sucedió lo que tenía que suceder y en Marzo de 1964 se casaron en Chanear Ladeado para luego instalarse en Lugano, en la casita de los viejos.

Pepe le compra a sus papas un casa más grande a unas cuadras, con lugar para guardar el carro de botellero y el y su hermana se quedan en el terreno familiar, donde construyen otra vivienda anexa. José y su familia integrada por su esposa y 3 hijos Varones, Juan José (1965) Darío (1968) y Mariano (1973)  permanecen en esa casa hasta 1982 que se mudan a una casa más grande en el barrio de Floresta.

Actualmente en ese lugar funciona el Estudio de grabación de Juan José, quien también es productor del actual Sexteto Mayor.

Giras, Fama y una foto maestro

Para principio de los años 60 Pepe ya tenía su propia Orquesta. Pero en argentina la juventud no escuchaba tango y lo consideraba pasado de moda. Y como nadie es profeta en su tierra comenzaron las giras a lugares donde el tango quería ser escuchado. Entre esos Lugares se encontraba Japón.

Allí se presento por primera vez acompañando a Edmundo Rivero, luego ya con su propia orquesta y se convirtió en un referente del tango para los Japoneses. A partir de ahí, se podría decir que dio la vuelta al mundo con su bandoneón. Visito 800 ciudades a lo largo de su carrera, solo le quedo pendiente India y África. Increíblemente no fue hasta 1981 que en una gira por Roma, se hace un ratito para conocer el lugar donde nació y ver aquella casa que todavía estaba en pie. Después volvería varias veces junto a su esposa.

En 1973 junto con su tercer hijo, nace el Sexteto Mayor para terminar de convertirse en referente mundial del tango.

Entre Gira y gira nunca paraba de tocar, incluso se lo escucho decir “tenemos que tocar en buenos aires, porque sino nadie se va a acordar de nosotros, parece que estamos siempre de gira”

En la de cada de los 80 y 90 la cita inquebrantable era con Juan Alberto Badia, que no importaba si su programa estaba en radio o tele, pero José tenía que estar.

Era tal su reconocimiento en el mundo, que  a la salida de los conciertos siempre lo esperaban sus fans para pedirle un autógrafo y si se puede una foto,  cuando tocaba en New York (a Broadway fue por unas semanas y se quedo 6 meses) entre sus fans había músicos y actores mundialmente famosos. Se podría firmar que la razón de que Robert Duval se hiciera un tanguero de ley fue la fascinación que le causo escuchar tango por el sexteto.

Si hasta el mismísimo "Don Ramon" le pidió una foto cuando paso por Argentina y lo fue a ver al "Viejo almacén"

Cuenta la leyenda que terminaba de tocar en un local de la noche porteña y se le acerca alguien a pedirle una foto, el accede y se queda charlando, el fan le cuenta que también es músico. Como cada vez que tocaba, al terminar la noche llama a su casa y lo atiende su hijo Mariano que para ese entonces era su mano derecha, y le pregunta como fue el show. José responde que todo bien y que había asistido un músico americano que le pidió una foto… Como se llama? fue la pregunta obligada.

-Erick Clapton, pero no lo conozco, vos sabes quién es? Al recuperarse Mariano le pido que no se fuera sin conseguir esa foto.

Los Ganadores

El sexteto mayor fue multi premiado, recibió galardones nacionales entre los que se encuentran: Bandoneón de Oro, Orden del porteño, llave de la casa de Carlos Gardel, Carlos Gardel al mejor álbum, Konex de Platino, ACE al mejor álbum  entre otros. Eso si, el que no falto fue “la llave de Villa Lugano” como vecino ilustre.

También se llevo galardones en  Japón, Francia, Alemania, y como no podía faltar EEUU, quien le otorgo varios premios, y no otros, como ser el reconocido  “Tony”, al cual estuvo nominado, pero no fue acreedor por ser una producción Latina.

También Gano el preciado Grammy en el año 2003, pero jamás fue invitado a la ceremonia de premiación, porque los latinos no asistían. Se entero por tele y el entonces Gobierno de la ciudad de Bs, As. encabezado por Ibarra y Telerman, organizo su propio evento de premiación, solo había un detallito y era que el premio todavía no estaba en manos de José, ya que lo tenían que enviar desde EEUU. Como lo resolvemos?, pidieron uno prestado, y para la foto lo dieron vuelta así no se veía la chapita con el nombre del verdadero dueño.

El Último Tango en parís

Para 2004 José seguía activo como a los 15, si bien cada tanto el cansancio le jugaba una mala pasada y se le cruzaba el “largar todo” la jubilación nunca llegaba porque terminaba arrepintiéndose. Cuando estaba de gira, ya no eran tres cartas por semana que le escribía Nelly, sino 3 llamadas diarias que hacia él a su familia.  En 1 noviembre de ese año Fallece su hermana Laura luego de estar un mes internada. El no poder acompañarla le pesó, pero tenía compromisos que cumplir y no pudo regresar hasta el 30 de ese mes. No solo había estado ausente para despedir a su hermana, sino también para recibir a su segundo nieto que había nacido el 22.

A lo largo de su vida, la música le daba vida, pero los las giras le quitaba momentos importantes con su familia y afectos. A pesar de eso, al menos telefónicamente, siempre estaba presente.

Solo le quedaba un compromiso ese año y era de un mes en Francia. Antes de embarcarse nuevamente, se dio tiempo para caminatas por el barrio, planear una vacaciones con Nelly en Chañar Ladeado y hasta tocar en el cumpleaños 90 de un amigo, en la que sería su última noche en Buenos Aires y el ultimo aplauso de un público Argentino.

El 4 de diciembre se fue a Francia, pero el 7 después de una jornada difícil en la habitual llamada a su familia post función les dijo muy decidido “estoy muy cansado, se termino, las etapas se terminan, cansado de tocar una música que nadie siente”

Al día siguiente de mejor ánimo, intercalo mates, chistes y siesta en el micro que lo llevaba a un nuevo hotel en otra ciudad, hacia frio, mucho frio, se dio cuenta al intentar bajar del micro, tanto que volvió por un gorro de lana. Se adelanto al grupo al grito de “bajemos primero los más jóvenes”  pero a pesar de su alma jovial, el cuerpo de 71  no lo acompaño y se desplomo consecuencia de un corazón cansado de estar lejos de sus afectos.

8 días después, fue despedido por su pueblo tanguero en la Legislatura Porteña.

En su familia nadie toca el fuelle, pero su legado sigo vivo, en cada partitura que escribió, en cada disco que grabo y en cada tango compuesto que es descubierto por las nuevas generaciones que revivieron la llama del 2 x 4.

José Nació para tocar el fuelle y se fue cumpliendo su destino.

Y como un argentino nace donde quiere, también muere donde puede, pero nunca muere para los que lo quieren.

 


Gracias a Mariano Libertella por la entrevista, el archivo fotográfico personal y el libro “Jose Libertella, vida pasión y tango”