23 ene 2026

Libertango

José Libertella, fue un excepcional bandoneonista argentino, que llevo el tango a los más insólitos puntos del mapa cuando acá se lo consideraba obsoleto y pasado moda. Fundó el Sexteto Mayor, una agrupación icónica dentro del género, gano premios internacionales y Eric Clapton, Liza Minnelli y Dustin Hoffman entre otros, lo esperaron a la salida de un concierto y le pidieron una foto. Cuando Robert Duvall lo escuchó no hubo vuelta atrás y el tango domino su vida. Pero José, no se llamaba José, no era argentino y no tenía idea quien era Clapton. Porque como dicen por ahí, un argentino nace donde quiere.

El soplo divino

El 9 de Julio de 1933 en Calvera, Basilicata,  un pueblito de Potenza en el sur de Italia, nace Giuseppe Nicola, segundo hijo de Giovanni Libertella y María Magdalena D´Arino. Once meses después el 7 de Junio del 34 llega junto a su madre y su Hermana Laura a Buenos Aires donde conoce a su padre, el cual había emigrado en cuanto se entero que su esposa estaba embarazada, en busca de un futuro mejor para su familia. Ese futuro los esperaba en el Pasaje Ezequiel Soria en el barrio de Villa Lugano.

De pequeño lo llamaban Nicola, jugaba con los pibes del barrio y era monaguillo en la Parroquia Madre de Dios que quedaba a pocas cuadras de su casa. Su papa hacia changas de colocador de tejas y chapas, colchonero y botellero, su mama se repartía el tiempo entre cuidar a los chicos y ayudar con la limpieza de las botellas, porque en esos años se botellero, era literalmente eso, reciclar botellas de vidrio.

No jugaba a la pelota ni de arquero, pero disfrutaba escuchar los partidos de Boca y a su tío Andrés  tocar la Verdulera, tanto así le comienza a interesar la música, que a los 6 años le regalan una armónica. Pero ninguno de esos seria el instrumento elegido.

Dos años más tarde, a los 9, caminado el barrio de puertas abiertas de par en par, ve un dúo de guitarra y bandoneón dando una serenata. A partir de ahí, no hubo vuelta atrás y en un abrir y cerrar de fuelle su alma quedo atrapada para siempre.

“Yo tenía nueve años pero quede fascinado con esa caja negra, llena de misterios y una dulzura infinita. Sentí como una revelación que me señalaba que ese sería mi destino”

El primer fuelle

Casi un año tardo en convencer a su papa que lo ayude a comprar un instrumento, pero Juan no quería saber nada. Su mama le servia de abogada defensora, mientras los curas de la parroquia lo alentaban a que se dedicara a la música, porque a las armas las carga el diablo, pero a los fuelles los sopla Dios. Hasta que finalmente gano la música y su padre accedió a  que el dinero ahorrado de propinas como monaguillo se utilizara para comprar un instrumento.

Pero a pesar de los ahorros y un poco de ayuda, solo le alcanzo para comprar uno que había pertenecido a una compañía humorística llamada “los viudos”  su dueño era Francisco Romano y en las giras por los pueblos se lo daban al público para que lo patearan como una especie de gag para que se rieran.

Con el bandoneón “cagado a palos” y la resignación de su padre que pensó que al poco tiempo se iba a aburrir, cerraron trato con el maestro Marafiotti que necesitaba chapas para el techo a cambio de 6 meses de clases de música. Sus clases comenzaron el 22 de Noviembre de 1942 fecha en que se conmemora el “día de la música”

Pasaron los 6 meses y no solo no se aburría, sino que mostraba un dominio del instrumento avanzado para su edad, así que fue cambiando de maestros según avanzaba.

En 1944, con 11 años toco en el club “El liberal de Chicago” el tango “Recuerdo” acompañando bajo el escenario a la orquesta de Pugliese.

En su progreso como músico, pudo cambiar el instrumento dando el maltrecho bandoneón en parte de pago. Ya de adulto y en esas vueltas del destino, pudo recuperarlo y atesorarlo como un objeto preciado.

Termino la primaria, inicio la secundaria que dejo en primer año y comenzó a trabajar a los 13 como cadete de una escribanía en el centro. Su padre seguía sin querer que se dedique a la música, ya que consideraba que no tenía futuro, así que paralelamente tomo clases de dactilografía para hacer carrera de oficina.

Mientras tanto los fines de semana tocaban  con una orquesta en bailes de clubes y lugares del interior. En uno de esos largos viajes en tren rumbo a un concierto en Las Flores y mientras ensayaban en el vagón, uno de los musicos luego de escucharlo maravillado, lo increpo con un “pibe, venite pa´el centro, que vas a hacer tocando ahí entre lo yuyos en Lugano” era Américo De Rose un reconocido bandoneonista de la época.

Luces de mi ciudad

Fue citado a las 22  por Américo en un bar de Corrientes y Talcahuano donde solían juntarse los músicos, así que como salía a las 18 del trabajo se fue a hacer tiempo  a  la calle Corrientes. Era 1947, el tenia 14 años, lo llamaban José y las luces de la noche porteña que nunca había visto iluminaron su futuro que lo  recibió con los brazos abiertos.

En ese encuentro le promete 3 meses de gira por argentina y le pide su teléfono para concretar los pormenores del ofrecimiento. El se lo da, aunque no el propio, ya que no tenia, sino el del almacenero.

Cuando llega de madrugada a su casa despierta a su madre para contarle, pero ella lo baja a la tierra con un contundente “te vendieron humo”, de todas formas cuido su relación con el despachante, hasta que la llamada finalmente llego y  fue Alberto Suarez Villanueva (autor de “la luz de un fosforo”) quien le ofrece un contrato para tocar en las radios y las boîtes.

El trabajo de la escribanía quedo en la historia y comenzó a trabajar exclusivamente  de músico. Tomar la decisión le fue fácil, “Si a los 15 años no hago lo que quiero, no lo voy a hacer nunca”.

Al cumplir 18, ya con una carrera en ascenso  y un nombre que empezaba a conocerse, habiendo tocado con las orquestas más importantes, compone su primer tango “Rapsodia de arrabal”. Es estrenado por la orquesta “Símbolo” en 1952.

La casita de los viejos

José siguió creciendo y brillando. Las giras por el todo el país eran algo habitual. Con 29 años seguía soltero y viviendo en su casa natal de Lugano que compartía con sus padres y hermana. 

Fue en una parada en el club Independiente de Chañar Ladeado, en la provincia de Santa Fe, donde nuevamente no puedo escapar al destino y desde el escenario al salón, cruza miradas con Nelly Rosa Manfredi, una operaria de una fábrica de galletitas, poseedora de gran belleza que venía escapándole con maestría al compromiso del casamiento, quien al terminar la orquesta lo espero bajo el escenario para pedirle un autógrafo. El le pidió un baile y luego acompañarla a la casa. Pero quien para entonces ya era Pepe, tenía que seguir viaje, así que pautaron encontrarse 2 días después en la plaza del pueblo. Así sucedió con chaperona en medio y fue el comenzó de un noviazgo a la distancia.

Ella le enviaba 3 cartas por semana, él, día libre que tenia se tomaba el tren a Santa Fe y viajaba 400 km para ver a su amada.

No paso mucho tiempo, hasta que le proponen una gira por Venezuela, así que sucedió lo que tenía que suceder y en marzo de 1964 se casaron en Chañar Ladeado para luego instalarse en Lugano, en la casita de los viejos.

Pepe le compra a sus papas un casa más grande a unas cuadras, con lugar para guardar el carro de botellero y él y su hermana se quedan en el terreno familiar, donde construyen otra vivienda anexa. José y su familia integrada por su esposa y 3 hijos varones, Juan José (1965) Darío (1968) y Mariano (1973)  permanecen en esa casa hasta 1982 que se mudan a una casa más grande en el barrio de Floresta.

Actualmente en ese lugar funciona el Estudio de grabación de Juan José, quien también es productor del actual Sexteto Mayor.

Giras, Fama y una foto maestro

Para principio de los años 60 Pepe ya tenía su propia orquesta. Pero en Argentina la juventud no escuchaba tango y lo consideraba pasado de moda. Y como nadie es profeta en su tierra comenzaron las giras a lugares donde el tango quería ser escuchado. Entre esos Lugares se encontraba Japón.

Allí se presento por primera vez acompañando a Edmundo Rivero, luego ya con su propia orquesta que se convirtió en un referente del tango para los Japoneses. A partir de ahí, se podría decir que dio la vuelta al mundo con su bandoneón. Visito 800 ciudades a lo largo de su carrera, solo le quedo pendiente India y África. Increíblemente no fue hasta 1981 que en una gira por Roma, se hace un ratito para conocer el lugar donde nació y ver aquella casa que todavía estaba en pie. Después volvería varias veces junto a su esposa.

En 1973 junto con su tercer hijo, nace el Sexteto Mayor para terminar de convertirse en referente mundial del tango.

En esa década colaboro junto a García Ferré poniéndole el fuelle a  los personajes de "Calculín" y a "Pucho" el personaje de la tira Hijitus que cantaba tango acompañado del instrumento.  

Entre Gira y gira nunca paraba de tocar, incluso se lo escucho decir “tenemos que tocar en Buenos Aires, porque sino nadie se va a acordar de nosotros, parece que estamos siempre de gira”

En la década de los 80 y 90 la cita inquebrantable era con Juan Alberto Badia, que no importaba si su programa estaba en radio o tele, pero José tenía que estar.

Era tal su reconocimiento en el mundo, que  a la salida de los conciertos siempre lo esperaban sus fans para pedirle un autógrafo y si se puede una foto,  cuando tocaba en New York (a Broadway fue por unas semanas y se quedo 6 meses) entre sus admiradores había músicos y actores mundialmente famosos. Se podría afirmar que la razón de que Robert Duvall se hiciera un tanguero de ley fue la fascinación que le causo escuchar tango por el sexteto. Si hasta el mismísimo "Don Ramon" le pidió una foto cuando paso por Argentina y lo fue a ver al "Viejo almacén"

Cuenta la leyenda que terminaba de tocar en un local de la noche porteña y se le acerca alguien a pedirle una foto, el accede y se queda charlando, el fan le cuenta que también es músico. Como cada vez que tocaba, al terminar la noche llama a su casa y lo atiende su hijo Mariano que para ese entonces era su mano derecha, y le pregunta como fue el show. José responde que todo bien y que había asistido un músico americano que le pidió una foto… Como se llama? fue la pregunta obligada.

-Eric Clapton, pero no lo conozco, vos sabes quién es? Al recuperarse Mariano le pido que no se fuera sin conseguir esa foto.

Los Ganadores

El Sexteto Mayor fue multi premiado, recibió galardones nacionales entre los que se encuentran: Bandoneón de Oro, Orden del porteño, llave de la casa de Carlos Gardel, Carlos Gardel al mejor álbum, Konex de Platino, ACE al mejor álbum  entre otros. Eso si, el que no falto fue “la llave de Villa Lugano” como vecino ilustre.

También se llevo galardones en  Japón, Francia, Alemania, y como no podía faltar EEUU, quien le otorgo varios premios, y no otros, como ser el reconocido  “Tony”, al cual estuvo nominado, pero no fue acreedor por ser una producción Latina.

También gano el preciado Grammy en el año 2003, pero jamás fue invitado a la ceremonia de premiación, porque los latinos no asistían. Se entero por tele y el entonces Gobierno de la ciudad de Bs, As. encabezado por Ibarra y Telerman, organizo su propio evento de premiación, solo había un detallito y era que el premio todavía no estaba en manos de José, ya que lo tenían que enviar desde EEUU. Como lo resolvemos?, pidieron uno prestado, y para la foto lo dieron vuelta así no se veía la chapita con el nombre del verdadero dueño.

El Último Tango en parís

Para 2004 José seguía activo como a los 15, si bien cada tanto el cansancio le jugaba una mala pasada y se le cruzaba el “largar todo” la jubilación nunca llegaba porque terminaba arrepintiéndose. Cuando estaba de gira, ya no eran tres cartas por semana que le escribía Nelly, sino 3 llamadas diarias que hacia él a su familia.  En 1 noviembre de ese año fallece su hermana Laura luego de estar un mes internada. El no poder acompañarla le pesó, pero tenía compromisos que cumplir y no pudo regresar hasta el 30 de ese mes. No solo había estado ausente para despedir a su hermana, sino también para recibir a su segundo nieto que había nacido el 22.

A lo largo de su carrera, la música le daba vida, pero  las giras le quitaban momentos importantes con su familia y afectos. A pesar de eso, al menos telefónicamente, siempre estaba presente.

Solo le quedaba un compromiso ese año y era de un mes en Francia. Antes de embarcarse nuevamente, se dio tiempo para caminatas por el barrio, planear una vacaciones con Nelly en Chañar Ladeado y hasta tocar en el cumpleaños 90 de un amigo, en la que sería su última noche en Buenos Aires y el ultimo aplauso de un público argentino.

El 4 de diciembre se fue a Francia, pero el 7 después de una jornada difícil en la habitual llamada a su familia post función les dijo muy decidido “estoy muy cansado, se termino, las etapas se terminan, cansado de tocar una música que nadie siente”

Al día siguiente de mejor ánimo, intercalo mates, chistes y siesta en el micro que lo llevaba a un nuevo hotel en otra ciudad, hacia frio, mucho frio, se dio cuenta al intentar bajar del micro, tanto que volvió por un gorro de lana. Se adelanto al grupo al grito de “bajemos primero los más jóvenes”  pero a pesar de su alma jovial, el cuerpo de 71  no lo acompaño y se desplomo consecuencia de un corazón cansado de estar lejos de sus afectos.

8 días después, fue despedido por su pueblo tanguero en la Legislatura Porteña.

En su familia nadie toca el fuelle, pero su legado sigue vivo, en cada partitura que escribió, en cada disco que grabo y en cada tango compuesto que es descubierto por las nuevas generaciones que revivieron la llama del 2 x 4.

Pepe nació para tocar el fuelle y se fue cumpliendo su destino.

Y como un argentino nace donde quiere, también muere donde puede, pero nunca muere para los que lo quieren. 


Gracias a Mariano Libertella por la entrevista, el archivo fotográfico personal y el libro “Jose Libertella, vida pasión y tango” 



17 jul 2025

El vórtice cósmico de San José y Humberto 1°


Todo comenzó con un  reposteo en facebook del amigo Fidel Guigui, Ale su hermano, hablaba sobre como la intersección de San José y Humberto 1°, era un “vórtice cósmico” mucho antes de la llegada de Cristina Fernández al Barrio y contaba algunos datos curiosos sobre esa esquina del barrio de Constitución.
Al leer semejante afirmación, no pude evitar interesarme por saber más, interrogue a los hermanos Guigui que me contaron todo lo que su memoria les dejo y no conforme con eso, me fui al punto en el mapa a ver si ese cosmos me revelaba más secretos.
Y así fue como  termine contándoles a ellos cosas que estaban ahí y no sabían. Tan divertido y atrapante les pareció el viaje, que terminaron cayendo dentro de la historia que ahora les cuento a ustedes.

Los Guiguí una familia de Artistas


Ale y Fidel crecieron en San José 1086, se mudaron junto a sus padres Yaco y Lidia entrados los años 60. 
Yaco un argentino   proveniente de una familia judía de palestina y con antepasados en Galilea, de muy joven inicio su carrera artística. Fue miembro del célebre grupo de la década del 50 “ Equipo de Teatro Fray Mocho” liderado por el actor y director Oscar Ferrigno. Entre sus compañeros de escena se encontraban Norma Aleandro y Adriana Aisenbeg entre otros.
Posteriormente Funda junto a Oscar Ciccone el Grupo Latinoamericano de Teatro “Once Al Sur”, compañía Trashumante. A partir de esos años emprende un viaje por Latinoamérica y América del Norte; en EEUU, se forma con Lee Strasberg donde re bautizaron al a compañía como en La MaMMa ETC ( Experimental Theatre Club) de Agentina.
En  1981  desembarca en Xalapa México, donde se radica definitivamente.
Allí Fundo la Compañía de Teatro infantil de la Secretaria de Cultura de Veracruz. En la actualidad es un reconocido y premiado referente de la cultura de aquel país.
Mientras Tanto en el departamento de la calle San José, se quedaba su familia.
Lidia Farja, hija de inmigrantes  sefaradíes de los países árabes,  de  soltera estudió piano varios años con Fedora Yankelevich de Aberastury, que era una reconocida docente chileno-argentina creadora del Sistema Consciente para la Técnica del Movimiento.
Luego del exilio de Yaco, se dedico al negocio familiar llamado “El Buen Humor” ubicado en la calle Lima 1143 (y H. primo). Mientras  sus padres lo administraron se dedico al rubro textil y entre sus clientes  estaban Las Carmelitas Descalzas del monasterio de San José (H. Primo y San José) a quienes  proveían de telas para la confección de los hábitos y debían pasar los rollos a través de una ventana giratoria de madera que no permitía tener contacto con las monjas.
Al tomar las riendas Lidia, el local paso al rubro Bazar Y Juguetería  hasta su cierre.
Posteriormente,  Lidia se enrollo en las filas del Banco Mayo donde se jubilo como empleada administrativa.
Ale Y Fidel no pudieron escapar al llamado del arte y  se convirtieron en músicos, ambos compositores y multi instrumentistas.
Ale, el mayor, desde 1993 se desempaña como docente de música en la Escuela de Música Popular de Avellaneda, que fuera su alma mater en los días de estudiante.
Es arreglador musical y esporádicamente interviene como musico de sesión en grupos musicales y ensambles, algunos con los alumnos del conservatorio.
Fidel  es un prestigioso vientista de instrumentos andinos y orfebre. Desde hace años integra el mítico grupo Urubamba, creado por el ya fallecido Jorge Milchberg y participa también como sesionista mayormente con folkloristas.
Como orfebre es reconocido en la historia de plaza Francia por sus delicadas piezas en plata, entre las personalidades que lucen sus joyas, se encuentran la cantante Mexicana Lila Down, Rita Cortese, Gustavo Santaolalla, Julio Strassera, Beatriz Sarlo y la mismísima Cristina Fernández.
Es el fundador del Espacio El Zonko, un  teatro dedicado al arte en todas sus expresiones que desde años funciona en Pavón y Alberti en el barrio de San Cristóbal.

Esquina con olor a galletita de Chocolate

En San José 1060 (actual Facultad de Ciencias Sociales) se encontraba la fábrica de Galletitas Terrabusi. Se fundó en el año 1911, sobre la calle Sadi Carnot 217 (hoy Mario Bravo) y en 1919 se mudo a constitución a un predio de tres grandes lotes que sumaban 25000 m2  que  abarcan San jose, H. primo y Carlos Calvo.
Era común que estas grandes empresas ocuparan el barrio de constitución, por su cercanía con el ferrocarril que facilitaba la llegada de materia prima desde el interior y su posterior distribución de los productos terminados.
La fabrica funciono al 100% hasta que en 2002 es comprada por la UBA con el fin de remodelar el espacio e instalar la Facultad de Ciencias Sociales.
En 1963 se inauguro  la planta de General Pacheco y desde la venta de San José, pasaron 2 años de reubicación y mudanza, finalmente en 2004  se entrego el espacio a sus nuevos dueños y comenzaron la obras, preservando parte de la estructura interna original.
Hasta ese momento y con la fábrica funcionando la cuadra se inundaba  de olor a chocolate una vez al día, cuando producían las Delicias Terrabusi.
Vecino de la fabrica supo encontrarse un colegio privado, por lo que si eras pibe y te acercabas, seguro algo ligabas.

El aperitivo que lo cura todo

Pini Hermanos & Cía se estableció en 1864, primero en Cochabamba y Lorea, y pronto se trasladó a la intersección de San José y San Juan, donde montó una potente planta industrial con embotellado, almacenamiento y laboratorio.
Hermenegildo Pini, oriundo de Lierna (Lago de Como, Italia), fundó la empresa en 1864. Su primo Achille aportó la receta original de un bitter alemán, que se convirtió en el famoso aperitivo “Pineral”. Durante la Guerra de la Triple Alianza, el Pineral se recomendaba como tónico para ayudar a soldados enfermos o heridos.
En San José frente a Terabusi, funcionaba un depósito de la fábrica Pineral, era una instalación utilizada por la empresa a finales del siglo XIX y principios del XX, en donde almacenaban los productos que salían de la planta principal para distribución en la ciudad y fuera de ella.
Con la Ley de Zonificación (1977) y Código de Planeamiento Urbano de Cacciatore con el trazo de la autopista, la mayoría de las fabricas tuvieron que trasladarse, las que sobrevivieron fuero siendo afectadas por nuevas leyes. La fabrica  Pineral funciono hasta 1991, año que cerró sus puertas en el barrio de Constitución y se mudo a la localidad de Burzaco.

Tóquese un tango Maestro

En el edificio de San José 1086 (el mismo de la familia Guigui) vivió  hasta el 2020, año de su fallecimiento, el reconocido arreglista, pianista, director de orquesta y compositor dedicado al género del tango Jorge Dragone.
Nacido en 1927 en General Villegas Pvcia de Bs. AS., a los 12 años se recibió de profesor elemental de piano, teoría y solfeo. A los 15 años se mudó a Buenos Aires e inmediatamente comenzó a tocar en un trió.
Luego de pasar por varias orquesta, en 1946 formo la suya para hacer presentaciones en Radio Mitre.
A lo largo de los años supo acompañar con su piano a cantores como Alberto Castillo, Alberto Marino, Argentino Ledesma y Edmundo Rivero, con quien se fue de gira a Japón. Posteriormente junto a Hugo del Carril, recorrería varios países de América latina.
Llegados los años 90 lo recibió hasta el último rincón de Europa acompañando a Virginia Luque.
En 2001, Rafaela Canaro (hija del maestro Francisco Canaro) lo nombró director y arreglador de la Orquesta Símbolo Francisco Canaro, y del Quinteto Pirincho.
En 2004 participo con su Orquesta típica en el film de Juan José Campanella, Luna de Avellaneda acompañando a Alberto Castillo interpretado por el Cantor Walter “Chino” Laborde.
La Academia Nacional del Tango lo designó académico de Honor y al cumplir en 2017, 75 años de trayectoria y 60 años como director de orquesta le entregó el Premio Gobbi de Oro.

Leones sueltos en Constitución

El Centro Región Leonesa de Ayuda Mutua se encuentra situado en Humberto Primo 1462 (a metros de la esquina de San José) fue creado el 2 de Julio de 1916 y su objetivo fue unir a los nativos de las provincias del antiguo Reino de León, sus descendientes y afines. No fue hasta 1922 y contando con cerca de 600 miembros,  que se compra el edificio de la actual sede.
Entrados los años 70 se adquieren las propiedad linderas ( 1446 y 1448 de la calle Humberto 1°)
En las décadas del 40, 50 y 60 tuvo sus triunfantes equipos de futbol, lucha libre y bochas, supo hacer brillar su pista de baile en lo carnavales porteños abiertos al barrio y realizar las elecciones de reina de la primavera.
También se uso como sede de milongas que aun son recordadas entre los vecinos más antiguos del barrio.
Hoy sigue funcionando y es uno de los puntos culturales del barrio.

Un convento para sus 15

El 7 de Julio de 1874 se fundaba el monasterio de San José en Humberto Primo 1352, siendo el primero de la orden de las Carmelitas Descalzas en la ciudad de Buenos Aires. Pero No fue hasta el El 19 de diciembre de 1881, se inauguró oficialmente.
Cuenta la historia que Isidora Ponce de León decidió convertirse en monja de clausura a sus jóvenes 15 años, pero en ese entonces el único monasterio de la orden que existía se encontraba en la provincia de Córdoba y no tenia ganas de trasladarse a dicha provincia. Apesadumbrada por no poder cumplir su deseo, decide que cuando recibiera la herencia de su acaudalado padre fundaría su Monasterio en Buenos Aires. Pero tuvo que esperar 22 años para que sucediera.
En el ínterin se desataron guerras que obligan a su padre a trasladarse a Montevideo con grandes pérdidas económicas. A la muerte de su padre, la joven Isidora recibió apenas $1.000.000 de la vieja moneda, lo que le alcanzo para comprar la quinta Benavente por 300.000 y con la suma restante construye una modesta e improvisada capilla y 8 casitas, algunas destinadas a vivienda de las novicias venidas de córdoba y  otras para alquiler y amortiguar los gastos .
Pero tuvieron que seguir esperando, esta vez a que lleguen 4 Madres Fundadoras que debían venir de España. Finalmente el 7 de julio, a su arribo, queda fundado oficialmente el monasterio e Isidora y las otras beatas visten el Santo Hábito;  Isidora cambiara su nombre a Hna. Teresa de Jesús.
Con la aparición de una mecenas. el 1º de Septiembre de 1880 comenzó la construcción del templo y la obra avanzó con rapidez.

Concluido el interior del templo se dispuso el 17 de Diciembre para su inauguración y bendición. Se termino oficialmente de construir en 1884.
En el año 1926 el Templo fue primorosamente decorado, las pinturas son obras de Arquímedes Vitali, artista italiano que llegó a la Argentina en 1910.
Para 1935 el lugar ya terminado contaba con jardín, cuatro claustros a los que dan 20 celdas, coro, sala capitular, sala de recreación, sacristía y demás oficinas. Tiene 4 grandes patios y una hermosa huerta con árboles frutales. En la parte alta se construyó el noviciado que consta de 14 celdas y un oratorio.
Toda esta edificación y el templo ocupan la parte central de la manzana y alrededor se construyeron 14 casitas para la renta del monasterio.
En la actualidad, de esta edificación subsiste el templo y sólo 4 de las casas para renta.

El escultor fantasma, el peluquero de músicos  y Don José

Entre los datos que me fueron pasando, estaba el de un escultor, que vivió en una de las casas de alquiler del monasterio y que en una de sus ventanas  lucia un busto de Perón, de color oscuro que estaba iluminado desde abajo…
Aparentemente esta particularidad llamaba la atención de los vecinos que circulaban de noche por Humberto 1°.Las averiguaciones me llevaron hasta Luis, que tiene su peluquería pegada al monasterio desde 1987 año que abrió el local.
Luis recordaba a Fidel, su cliente por años, incluso después de haberse mudado, y recordaba al escultor misterioso, quien también estaba entre sus clientes. Su nombre era Hugo y su apellido Ferrero o algo similar, era un señor de barba blanca, que además daba clases de dialéctica en su domicilio y se anunciaba con un cartel en la puerta.
Aparentemente Hugo, pertenecía a la CGT y era del rubro de los papeleros.
Lo cierto es que después de una exhaustiva búsqueda, no pudimos echar luz sobre el tema…
Justo cuando estaba por abandonar la línea del peluquero, Fidel recordó que Luis entre tijeretazo y navaja, en una de esas charla de salón, le comento que entre sus clientes estaba Don José…
Después de un: - Fidel, Como no me lo dijiste antes! Le pregunte si vivía en el barrio,  me respondió que no lo sabía y nunca se lo había cruzado… que a lo mejor fue cliente antes que Luis se mudara al barrio.
Don José, había estado presente en mi familia generación tras generación y su solo nombre era volver a mi infancia de mamá y hermanos en el patio de la casa de mi abuela en el pasaje Coronel Cabrer de Palermo, escuchar el winco a todo volumen e intentar descifra un trabalenguas de botones y ojales. Me llevo a mi adolescencia de radio, programándole la música en el programa a mi pareja, que le encantaba el folklore y a pesar que a mi no, coincidíamos en el amor por Don José.
Con la  certeza que si alguien definitivamente hacia que esa esquina fuese un vórtice cósmico era el,  volví a la peluquería  a buscar una confirmación.

-          Hola Luis, se acuerda que vine preguntando por el escultor? Fidel se acordó que usted le conto hace años que le cortaba el pelo a Don José, es verdad, vive por acá?

Luis con un orgullo disimulado me contesto:- si vive ahí… (indicándome el lugar que por cuestiones de respeto no voy a mencionar) y  es verdad, soy el peluquero de Don José.

Si queres mas datos pregúntale al diariero que le  lleva el diario todas las mañanas, me dijo con certeza y tratando de despacharme rápido ya que lo esperaba un cliente y un enorme pedazo de torta sobre el mostrador.

MI emoción fue tal, que Sali en busca del diariero, pero me encontré con el puesto cerrado, a pesar de eso, no me quede con las  ganas… Me acerque a otro comercio, me presente y le dije: estoy haciendo una nota sobre un músico que vivió a metros de la esquina ahora famosa, claro está que me refería a Fidel, pero el comerciante se apuro a responder; si ya se , sobre Don José Larralde, todas las mañanas sale a hacer las compras, pero tiene perfil bajo, no le gusta dar notas….

Le dije que lo sabía y no era mi intención molestarlo, le agradecí por la confirmación con énfasis como si hubiera recibido un regalo. Saque una foto de la puerta de la casa y se la mande a los hermanos Guiguí, ellos no salían de su asombro, ya que no tenían idea que por décadas habían sido sus vecinos.

Me fui silbando bajito, con la satisfacción de lo descubierto y la alegría de saber que el cosmos me sonrió.

 

 


 

 

 

 

26 mar 2025

El ultimo Londei

Desde que me mude a Parque Patricios, cada vez que paso por la esquina de Av. Entre Ríos y 15 de  noviembre,  indefectiblemente mis ojos apuntan a las vidrieras, casi detenidas en el tiempo, de la Antigua Casa Londei .

Entre ropa de niños y damas, asoman libros antiguos, mostradores  vidriados de madera oscura y vitrinas con sombreros antiguos en lo alto, que remiten a recuerdos de épocas felices.

Finalmente y después de casi 6 años de mirar de reojo y  con un propósito solido, el de buscar una prenda del pasado, me aventure a entrar. En el salón me recibió Alejandro, un señor afable, delgado y canoso, con un andar tranquilo y una hola amigable.

No había lo que fui a buscar, o tal vez si, porque termine trayéndome una historia entrañable para compartir.


Casa Londei donde 1 peso vale 6

La casa Londei nació como fabrica de sombreros. Funcionaba en Av. Entre ríos 2084 casi esquina  Rondeau. Si bien no hay datos exactos de su inauguración, se especula que abrió  antes del 1900.

Como vecinos tenia a la “Compañía Pasteurizadora lda” y a la empresa láctea “La Martona” que ocupaba gran parte de la manzana.

Su propietario, Aristotilé Londei , un inmigrante italiano, estaba casado con Isabel y era padre de Adolfo, Ángel  y Arquímedes este ultimo nacido en 1910.

El 22 de noviembre de  1918, se mudan a un nuevo local que también tenía vivienda, en la esquina de Av. Entre ríos y Armonía,  calle que con los años pasaría llamarse 15 de noviembre de 1889. Ambos locales estaban ubicados en el barrio de San Cristóbal, luego con el correr de los años y la creación de nuevos límites, el primero paso a ser parte de Constitución y el segundo de Parque Patricios.

En el local viejo se convirtió en  una lechería “la Martona” y posteriormente oficinas de la misma empresa, en la actualidad es un supermercado.

El nuevo Local más amplio, contaba no solo con una vivienda en la parte trasera del local, al cual solo se accede por el propio local, sino también un sótano de 97 metros cuadrados.  Con tres entradas, una por Av. Entre Ríos, la segunda justo en la esquina y la tercera por 15 de noviembre, esta ultima destinada como ingreso exclusivo al taller de confección de sombreros.

Sobre el local un edificio de departamentos y a sus espaldas (sobre combate de los pozos) los cuarteles de sanidad y hospital militar.

Con el paso de los años, el local ya era una consolidada empresa familiar. Adolfo y Arquímedes atendían a los distinguidos clientes en busca de sombreros, mientras  Ángel se dedicaba exclusivamente a confeccionarlos.

Sobre una de sus entradas, tenía un cartel con el slogan “Casa Londei donde un peso vale 6”. Años más tarde otra tienda usaría el slogan pero un tanto devaluado, “Casa Muñoz, donde 1 peso vale 2”.

 

Club atlético Londei


Los tres hermanos además de de llevar adelante la empresa familiar, como buenos fanas de futbol , (hinchas incondicionales de Barracas Central y cuya sede original estaba a escasas cuadras del local) transformaron el espacioso sótano en una mini cancha de 3. 

El micro mini estadio no estaba para nada improvisado y contaba con un claro reglamento. Un arquero de cada equipo (que no podía salir de su puesto) y dos jugadores por conjunto. Los arcos contra las paredes (una daba a combate de los pozos y la otra a Entre Ríos)  y los limites la escalera de acceso a la derecha y las columnas de sostén de  la izquierda sobre  15 de noviembre. El espacio que quedaba entre las columnas y la pared era utilizada como tribuna, para los espectadores que acompañaban el partido con bebidas y una mesa con picada.

Eran habituales los picados del sótano y más de un cliente se sorprendió al escuchar efusivos gritos de gol que provenían de las entrañas del comercio.

Con los años, allá por 1950, se adquirió una heladera siam, que fue colocada en el sector de confección de sombreros y que estaba siempre cargada de bebidas, no solo para refrescar al obrero (las maquinas a motor daban mucho calor) sino también  a los jugadores e hinchas. Hoy la vieja heladera siam, testigo indiscutible de aquellas épocas,  sigue en funcionamiento en el mismo lugar y sin nunca haberla tenido que llevar a reparar.

 

Cambia, todo cambia.
 

Llegados los años 50 Adolfo, el mayor de los hermanos fallece, si bien para ese entonces ya tenía un heredero, a este nunca le intereso el negocio familia.

Arquímedes se había casado en 1951 y su familia estaba compuesta por su esposa  Haydee y dos hijos, Laura nacida en 1953 y Alejandro en 1956.

En 1955 la tienda pasa de ser exclusivamente sombrerería a incorporar ropa de Hombre.

Angel, el sombrerero, permaneció soltero,  viviendo junto a la familia de su hermano hasta su fallecimiento en 1963. Ese año, los sombreros marca Londei dejaron de fabricarse definitivamente.

Sin embargo  siguieron vendiendo este artículo hasta 1968. Los nuevos sombreros, eran fabricados con las antiguas maquinas, por Carlo De Lucia, respetado artesano cuya marca figuraba en las piezas que realizaba. Era reconocido porque supo fabricar los sombreros para la tienda Gatt & Chavez, luego que esta cerro, Carlo se retiro del negocio y Casa Londei se convirtió definitivamente en un local de venta de ropa.

 

Viendo pasar la historia

 

Los años 70 serian trascendentales en la historia del barrio y la ciudad de Buenos Aires.

El club Barracas central muda su sede de la calle Vélez Sarsfield 67 y se aleja del barrio.

En 1973 y luego de permanecer abandonado por algún tiempo, el Hospital Militar que en 1940 se transforma en Hospital Nacional Central para Enfermos Tuberculosos, pasa a es rescatado de la demolición y se convierte en el CENARESO (Centro Nacional de Reeducación Social).

Ese mismo año, el 6 de septiembre de 1973 el  comando de sanidad  seria blanco de un ataque del ERP. Durante la toma por parte de 14 miembros de esta agrupación, dos conscriptos  logran escapar e intentan dirigirse a la comisaria en busca de ayuda,  en el camino se encuentran con un patrullero de la Policía y este busca ayuda en La Martona, utilizando los  camiones transportadores de leche  para cerrar el paso y evitar el robo de armamento y vehículos militares. El conflicto termino con militares y civiles muertos y vecinos  en vela conmocionados.

En 1975 el  predio usado como  arsenal de guerra, se destina a la construcción del Hospital de Pediatría Garraham.  Obra que quedaría parada por el golpe militar y se retomaría en 1984 para finalmente inaugurarse en 1987.

En 1976 el Intendente Cacciatore planea la construcción de la autopista 9 de julio sur que afectaría a los barrios de Constitución y San Cristóbal. También en ese periodo se pone en marcha La Ley de Normalización de Locaciones Urbanas dejando un tendal de viviendas desocupadas. Junto con la emigración de vecinos a la provincia de Buenos Aires, vendría la de fabricas como la Martona, La compañía Pasteurizadora y el Molino Argentino  que se encontraba en la calle en Solís y 15 de Noviembre (en 1919 en parte de los terrenos de la fabrica que daban a la calle Pedro Echague, funciono el club Hindú creado por Domingo Badino fundador del molino, hasta su expropiación en 1955 para convertirse en cede de los juegos evita).

En 1979 se inauguraba el nuevo edificio de la Cárcel de Caseros que había comenzado a construirse en 1969 y seria demolido entre 2001 y 2007. Hoy en su lugar está el archivo General de la Nación.


Nuevos Aires 


Entrados los años 80 y con la nueva Geografía urbanística varias líneas de colectivo comienzan a pasar por 15 de Noviembre y Entre Ríos, aumentando la circulación del barrio y la visibilidad del Local y La antigua casa Londei se renueva totalmente.

Arquímedes cede la administración de la empresa familiar a su hijo Alejando quien con la ayuda de su hermana mayor Laura traen ideas nuevas. Es así como las vidrieras se engalanaron con letras doradas que enaltecían el apellido Familiar.

En 1986 la familia Londei recibe a un nuevo integrante llamado Augusto (es bautizado según la tradición familiar de llevar un nombre con A)   hijo de Alejandro y su esposa Liliana.

Para 1988 y con el Hospital Garraham recién inaugurado, se suma al inventario la ropa de niños y posteriormente la de dama.

Diez años después, en 1998  a los 88 años fallece Arquímedes. 

 

100 años de historia  


Con la llegada del nuevo milenio la casa Londei estaba en su apogeo. Con casi 100 años de existencia seguía funcionando en el barrio a pesar de las modas, los gobiernos, las crisis económicas y la reorganización urbanística. Pero un revés inesperado quebranto a la familia.

En 2007 y por consecuencia de la tragedia de cromañón, ocurrida el 30 de Diciembre de 2004, fallece a sus 21 años Augusto.

Alejandro invadido por la desolación y una profunda tristeza siente que con la partida de Augusto se termino el negocio familiar ya que el, ahora sin heredero, es el ultimo Londei.

Su hermana permanece ayudándolo en el negocio hasta 2012. Alejando lo mantiene abierto pero ya no con las ganas de siempre.

Por la bronca y la tristeza se deshase de parte de la historia familiar y decide no dejar rastros de lo que alguna vez fue.


Epilogo


Pasaron los años y el local fue perdiendo el brillo, las letras doradas de las vidrieras se fueron desdibujando. Los mostradores y vitrinas albergan apenas mercadería.  Alejandro abre  a las 11 y a veces se olvida de levantar las persianas que dan a la esquina. Abre más por costumbre que por necesidad y cuando tiene algo mejor que hacer cierra. Durante la cuarentena lo abrió. A veces se cruza al bar “La Armonía” y charla con su dueño José, que se conocen desde chicos.

La gente pasa y mira el interior y las vidrieras. Siempre algún vecino o amigo entra a conversarle. Alejandro está lleno de atractivas historias del barrio para contar, a pesar que se excusa que el de las historias era su padre y el no le prestaba mucha atención cuando las contaba, por eso no se las acuerda bien algunos detalles.

Después de decidirme a entrar y charlar brevemente con él, le propuse entrevistarlo al día siguiente para que me contara la historia del lugar y acepto. Volví armada con grabador, anotador y cámara, porque sentía que había una gran historia y no podía perderme nada. Lo que perdí fue la noción del tiempo,  no se cuantas horas estuve en ese túnel del tiempo. Me mostró el sótano, la Siam, bajo los sombreros por pedido mío, en el lote había un “De Lucia”  y note que los viejos ranchos no tenían la etiqueta y supe el porqué. Cuando llegue a casa me propuse buscar alguna prueba de ese pasado que Alejandro había intentado borrar. Fue así como me tope con “La baulera del Criollo” y la foto de un autentico sombrero Londei.  Dispuesta a indagar más me contacte con Jonathan, el propietario de la tienda virtual dedicada a la venta de sombreros antiguos. Le pregunte por el chambergo y me contó que se había vendido enseguida, no recordaba su origen y que esa marca era una “figurita difícil” de conseguir. Le pedí si podía usar sus fotos y me respondió que si. Era muy probable que aquel fuera el último Londei.