1 mar. 2019

El loco de la vineria

A propósito de mi reciente mudanza al barrio de Parque Patricios, y ante la pregunta obligada sobre que tal es el barrio, me escuche innumerables veces diciendo: - no se no lo conozco, jamás fui…. Pero recién hasta casi un mes después de frecuentarlo, me di cuenta que mentía descaradamente.
Obligada por un tramite fue que me dirigí a la zona de Av. Caseros y la rioja, territorio que pretendía explorar en algún momento con tiempo y que había visto pintoresco a través de la ventanilla del colectivo 65.
Aproveche el viaje para entrar a un par de locales y comprar adminículos para terminar de acondicionar mi nuevo hogar. Recorrí varias cuadras mirando todo detalladamente con ojos nuevos, particularmente los lugares viejos, que siempre son los que mas llaman mi atención. Me encontré con una antigua farmacia en la esquina de Rondeau y La rioja, que en sus vidrios tenia fileteado orgullosamente “desde 1947”. Luego por Av Caseros al 2800 una pequeña librería de viejos, sobré poblada de volúmenes amontonados en pilas desde el piso hasta el techo (literalmente hablando).  Finalmente unos pasos más adelante me pare frente a la vidriera de la Vinoteca El coleccionista, la cual lucia orgullosa altos estantes de madera repletos de polvo,  de bebidas de todas etnias, décadas y gradaciones alcohólicas. El nombre en letras doradas desgastadas por el sol lucia en añejo en el vidrio falto de limpieza. Tuve un dejavu con mas de 30 años de delay y de pronto mi memoria lo dijo en voz alta –Acá ya estuve!  Mis ojos a través del vidrio clavaron la mirada en el hombre sentado tras el escritorio de madera acomodado en medio del salón, quien por casualidad o no por un segundo levantó su cabeza y miró directamente hacia la calle. Era el! Claro, El Loco!, efectivamente yo había estado ahí.
Eran los años 80 y por radio excelsior a la media noche, se transmitía el programa “El loco de la colina” que nada tenia que ver con Jesús Quinteros, el español que usaba ese seudónimo y conducía en la madre patria un programa llamado “el Perro Verde” que supo ser popular en esa época. Este loco era bien porteño, abogado y su verdadero nombre era Carlos Rua. Su programa transgresor para la época, tenía varias particularidades. La cortina del programa era un tema de los redondos, a quienes ayudo a popularizar cuando solo se los podía escuchar en casettes piratas grabados en vivo. La música era no comercial y se podían escuchar bandas no solo de argentina, sino también de España y México con letras provocadoras para la época.  En cada emisión se recitaban textos de Borges, Gelman o Pizanik.  Carlos tenía un dominio impresionante de su voz y realizaba personajes variados que hasta en algunos momentos parecían superponer sus voces al aire. Muchos años después Fernando Peña haría lo propio con igual talento. El loco pretendía tener una audiencia intelectual que comprendiera su vuelo poético, por lo que hacia participar a través del teléfono a sus oyentes con consignas que solo comprendían sus seguidores, y si alguno de ellos dejaba un mensaje que no estuviera a la altura de las circunstancias, era defenestrado al aire y verbalmente castigado. Aquel mítico programa tenía como patrocinadores a funerarias y una docena de albergues transitorios que eran anunciados mediante simpáticas rimas a la medida de cada uno… “Penetre por delante o por detrás, hotel Rampacar, el único con dos entradas…”
Yo me había echo fan del programa por mi amigo Javi Lavagnino. Ambos lo escuchábamos noche tras noche y al día siguiente comentábamos lo acontecido. El loco se auto denominaba una especie de Mesías (recordemos que el apodo “el loco de la colina” es uno de los tantos utilizados para hacer referencia a la figura de Jesucristo) y repetía la frase en latín “Ego Sun lux, et verita, set Vita”.
Un día y sin previo aviso, Javi me cuenta que la noche anterior había ido a la radio a ver el programa en vivo y entre otras cosas hace referencia a que Carlos se movilizaba en una silla de ruedas por el estudio. Al principio no le creí, pero fue tal su insistencia que termine por aceptar que era discapacitado motriz.
Llegados los 90, yo me encontraba realizando un programa llamado “Mañana es otra historia” en Fm La tribu y escribiendo para un periódico del barrio de Almagro. Para ese entonces el Loco, si mal no recuerdo, estaba en radio Belgrano con los días contados (En esa época, Iba saltando de emisora en emisora, ya que lo tildaban de transgresor y el censor lo multaba y las radios lo sacaban del aire.) En su monologo habitual hace referencia a que si seguía así iba a terminar con su programa en La Tribu porque ya no le quedaban opciones.  Al escuchar tamaña declaración, vi mi oportunidad de oro para conocerlo personalmente, después de tantos años de escucharlo donde fuera. Llame a su producción y pedí una entrevista con el, que me fue concedida rápidamente.
La cita era por la tarde en la vinería de Av. Caseros.  Llegue temprano por la ansiedad y porque era la primera vez que pisaba Parque Patricios (esa vez fue verdad). Espere en la esquina a la hora indicada. Finalmente ingrese al ya avejentado local que había sido fundado por su padre Asturiano en 1957 y lucia en su frente un enorme cartel que decía “Vinoteca Rua” . No tenía idea que cara tenia Carlos, ya que nunca daba notas y no se conocía más que su voz, la cual cambiaba permanentemente. Alguien se me acerca para atenderme y me señala a un señor morocho y robusto, con campera de cuero marrón sentado tras un gran escritorio de madera que se encuentra contra toda lógica en medio del salón, es El. Me acerco y nos saludamos, permanece sentado, en ese momento recuerdo el relato de Javier y la silla de ruedas y asumo que todo era verdad. Hacemos la nota, yo tratando de ser profesional y no mostrar una admiración desmedida ante su persona, no le cuento que tengo los programas grabados donde me elige como ganadora de la consigna, tampoco  le digo mi seudónimo… No recuerdo cuanto duró la entrevista, pero si que muchas veces estuve tentada de preguntarle por su discapacidad, por suerte aquella voz en mi cabeza me decía que no correspondía, que no lo haga. Finalmente y antes de despedirnos le pido permiso para sacarle unas fotos con mi zenit para la nota del diario, el accede, aunque no posa, permanece en su escritorio como si no sucediera nada. Le agradezco por su tiempo y me retiro, justo en ese momento lo veo levantarse de su silla de escritorio e ir hacia el interior del local. Quede absorta, Javier habia logrado engañarme durante 10 largos años.
Paso un tiempo y yo me desempeñaba en el sector de prensa y difusión de una fundación, estábamos armando una campaña de prensa en los medios de comunicación y decidimos elegir en Tv al popular programa de Luisa Delfino “ Te escucho” que salía por ATC y en radio a El loco, que para esa época se encontraba en radio Ciudad y seguía teniendo fieles seguidores. El programa no duro mucho tiempo hasta que lo levantaron y por motivos que no recuerdo, el Loco termino de panelista mediático en el escandaloso programa de Mauro Viale, junto a Guido Suller, y Jacobo con quien se pelearía a golpe de puño al aire. Tal vez ese fue el principio del fin, no lo se, pero su genialidad y talento de pronto parecía haberse esfumado ante las cámaras de tv. Al poco tiempo desapareció de los medios. Después de eso no supe nada mas de el.
Pasado el 2000 cada tanto y al azar lo pescaba en alguna radio al pasar el dial. Creo que uno de sus últimos programas fue junto con Tom Lupo, otro grande de la radio de los 80. En agosto del 2017 leí en la pagina www.elfandango.com.ar/el-coleccionista/ un relato sobre el, su local, su fama y como a sus 57 años estuvo al borde de la muerte y escapo corriendo del hospital.
Mientras embalaba mis cosas para la mudanza, me tope con uno de los casettes, el único que guarde con su programa. Recordé que fue uno de los motores que me inspiraron para hacer radio cuando tenía 16 años.
Hoy después de casi 30 años de haber pisado por primera vez Parque Patricios,  volví a quedar absorta al verlo, me reí cómplice de mis pensamientos y camine por Av. Caseros preguntándome si alguna vez el Loco habrá usado silla de ruedas….

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