14 may. 2012

Pepe y su golondrina


Cuando somos niños las cosas vividas en gran medida determinaran nuestro carácter de adultos, desarrollamos nuestros gustos, pasiones y también guardamos en la memoria aquellos momentos que al recordarlos nos dibujaran una sonrisa en el rostro.
A veces, los recuerdos están dormidos y nos hace falta un poco de ayuda para que despierten.

En mi infancia y la de mis hermanos, al igual que la de muchos chicos del barrio de Palermo, una sonrisa de oreja a oreja se nos formaba el día del niño. Más allá de la expectativa por los regalos familiares, que muchas veces respondían a los ruegos efectuados con varias semanas de antelación y otras tantas que eran mas no, ya sabíamos de antemano que en el Club Eros se preparaba una gran fiesta en la calle. No importaba mucho si se era parte del club o no, ni siquiera era condición ser vecino del barrio, desde los años ´60 era tradición y todos sabían lo que iba a pasar. Desde la mañana se veían los preparativos, la cuadra era cortada de esquina a esquina y adornada con banderines de colores, enormes caras de payasos dibujadas en cartulinas adornaban las paredes, una pareja de pony´s con sombrerito y montura se usaban para dar la vuelta a la manzana y sacarse una foto, se repartían caramelos masticables, globos y chucherías a granel y el numero principal era la función de títeres.
El carromato de La Golondrina llegaba tambaleante por las calles empedradas, perseguido por niños apurados que no querían perderse la función. Pepe, el titiritero desalineado y con espesa barba, estacionaba en Uriarte justo frente a la puerta del club, a nadie le importaba sentarse en los adoquines a esperar expectantes que las cortinas se corrieran y aparecieran los actores principales, un oso, un diablo, un caballero y una princesa. Entonces comenzaba la magia, se corría el telón, la música sonaba, las risas retumbaban en el cielo de Palermo y nadie quería que se acabe la función, la excitación por lo vivido duraba hasta el tercer recreo de lunes en el cole, donde se seguía hablando de lo sucedido.
Pepe Ruiz vivía en el barrio, aunque su barrio era la Argentina toda, desde muy joven a los 14 años, había decidido que su vida eran los títeres. El y sus entrañables personajes recorrían las plazas del país y del continente, contando historias a miles de niños de distintas culturas y a sus padres que también se emocionaban. Su lenguaje era universal, y los cuentos provenientes en su mayoría de su imaginación, dibujaban sonrisas a los niños aborígenes y a los españoles, a los del mar y los de las montañas, a los cristianos, los judíos, los musulmanes y los temerosos del diablo, que no les temblaría el pulso para arrojar objetos al carromato al ver salir a tan nefasto personaje con cuernos y tridente, por suerte estos últimos solo lo hicieron una vez y por el susto.
En los años ´80 Pepe ya tenia sus propios niños, quienes asistían a la escuela 23 Dr. José Maria Bustillos que quedaba en Thames y Gorriti, creo que eso lo motivo a dar clases de títeres los sábados en el colegio para los que quisieran asistir.
Con papel, agua y harina, los chicos materializaban los personajes que le dictaban su imaginación, las temperas de colores y los vellones de lana vieja le daban personalidad, para finalmente ser bautizados y presentados en sociedad como verdaderos seres vivientes dotados de alma que los padres mirarían sin comprender del todo su valor real. Pepe era muy didáctico y un pedagogo innato, a demás de enseñar a crear títeres, también daba clases de teatro y preparaba varias obras infantiles con elenco integrado por chicos de todos los grados, para ser representadas en un gran festival escolar a fin del año lectivo. El sabía ver más allá en cada niño, comprender sus necesidades y descubrir sus aptitudes, sabia como extraer el diamante en la roca.  
En los años 90, se lo solía ver por plaza Francia haciendo funciones los domingos a la tarde, y cada tanto desaparecía a causa de uno de esos largos viajes en su carromato.
En la actualidad y con sus sesenta y pico de años y 50 de trayectoria, vive en España, sigue enseñando su arte a jóvenes titiriteros y dando funciones callejeras acompañado de su hijo Iván. También edito un libro sobre los titiriteros trashumantes de Latinoamérica, y en sus páginas se puede descubrir su propia historia. Increíblemente y a pesar de su lejanía, su magia flota en la ciudad y en el recuerdo de miles de personas que lo vieron cuando eran niños, algunos cada tanto se preguntan por donde andará la Golondrina, otros como César López Ocón, le dedicaran un poema:

Vuela “La Golondrina” enamorada
por un cielo infantil de primavera
saltimbanqui feliz, volatinera,
se detiene en la aldea adormilada.
Nace ¡Oh! El retablo de la nada
y en medio de la plaza dominguera
florece, al fin, la risa bullanguera
como flor antigua, recobrada.
Los títeres retornan a la senda.
Más queda un viejo aire de leyenda
flotando como un duende forastero.
También a una muchacha le ha quedado
para siempre un recuerdo alucinado:
la barba hirsuta del titiritero.

En mi caso particular, le debo a Pepe ser el primero en creer que con 12 años yo podía contar historias, el me enseño a dar riendas sueltas a mi imaginación improvisando con un títere en cada mano o actuando sobre un escenario frente a todo un colegio. Durante años, estos hechos durmieron en mi memoria, fueron un recuerdo de la niñez del cual no note su verdadera dimensión hasta que me reencontré con Cris Lomba, quien fuera compañero de primaria y que antes de fallecer me regalara las imágenes de su infancia, entre sus relatos figuraba el siguiente: “...siempre me acuerdo de vos, tengo tu imagen grabada de una tarde en la plaza de Malabia cuando eras titiritera, guardo hermosos recuerdo de aquellos años”.
Ahora esos recuerdos me acompañan vividos en mi memoria para poder contarle a quien me lea, que existe un hombre poseedor de un mundo lleno de magia, que vuela con la golondrina y su nombre es Pepe Ruiz.


2 comentarios:

  1. Sacaron el video!!
    Hermosa historia. ¿Porqué se fue a España? Lo imagino con nostalgias de acá...

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    1. Asi parece que lo eliminaron de Youtube, seguramente se fue a españa por su condicion de Titiritero trasumante. Si en algun momento encuentro algun otro video prometo subirlo. saludos y gracias por el comentario.

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