28 feb. 2012

El Angel de Villa Crespo


Hijo de gallegos inmigrantes nació en las inmediaciones del arroyo Maldonado, el 24 de agosto de 1915. Su familia era catalogada como una de las pioneras del barrio y su padre era propietario de una pequeña metalúrgica.
Desde muy chico  tenia inclinaciones por el arte, sus primeros pasos fueron como bailarín de tap, y la vereda de su casa en Serrano 559,  fue el escenario que oía retumbar las chapitas de los zapatos en la baldosas. No tardo mucho en que Angelina Pagano – prestigiosa actriz de teatro y cine formada en Italia creadora en 1927 del “Teatro Infantil”- tras probarlo lo sumara a la compañía que dirigía, talvez adivinando el futuro que le esperaba a aquel pequeño Ángel Magaña.
Su debut en las tablas fue a los 12 años en el teatro Smart Palace  (luego se llamo  Blanca Podestá y en la actualidad multiteatro) un 24 de Diciembre, el hacía de pueblo, en la obra “Perico Primer Rey de Pulgaria” de Roberto Talice que  protagonizara   René Cossa en el papel del  rey Perico I.
Para el libro “reportaje al cine argentino” contaría que esa fue la primer navidad que falto a su casa y la que aprendió su mas valiosa lección sobre actuación, “En determinado momento, se oía ruido de guerra; de ejército, se oía un estruendo ¡Boomb! salía el rey a hablar, a calmar a su pueblo, y yo, un chiquilín, al oír esos ruidos empezaba a temblar, y la gente se reía. Cuando terminó, me llamó Angelina y me dijo: Mirá, hijo, tienes que respetar al actor que está hablando, porque el público tiene que enterarse de lo que está diciendo. Si lo distraes con otro movimiento, perjudicas al actor y a la obra. Entonces comprendí dónde, cómo y por qué se tienen que hacer las cosas en el escenario”. 
Posteriormente Armando Discépolo lo convocaría para  hacer “Topaze” de Marcel Pagnol, y luego “La dama boba”, dirigida por Federico García Lorca y protagonizada por Eva Franco.
En 1935 y con 20 años, realiza un pequeño papel como extra en la película “El caballo del pueblo” provocando una verdadero revuelo entre sus vecinos del barrio que concurrían a los cines de la antigua calle Triunvirato –hoy Av. Corrientes- para verlo en cinemascope.
En 1936 mientras representaba en el Teatro Nacional Cervantes “La ninfa constante” se enamora perdidamente de su compañera de elenco Nuri Montsé, con quien se casaría a escondidas en Uruguay en 1946 tras 10 años de noviazgo.
Un verano de  carnaval  en el tradicional corso que se realizaba en la calle Corrientes de su barrio natal, mientras se divertía, lo vio el director de Cine Mario Soffici y le preguntó si quería filmar una película, esta vez con un papel mayor al de extra ya que tendría dialogo,  así fue como en 1937 con “Cadetes de San Martín” su nombre empieza a sonar en el cine, el film estaba protagonizado por Enrique Muiño, con quien seria mas adelante protagonista de la película “su mejor alumno” interpretando a Dominguito el hijo de Sarmiento.
Su talento innato, los años de estudio y figura de galán fueron determinantes en su carrera, no paso tiempo desde su primer papel, para posicionarse como una de las grandes estrellas del cine nacional. Su versatilidad lo llevo a interpretar  tanto dramas como comedias, entre 1935 y 1979 trabajo en 49 películas junto actores de la talla de Luis Sandrini, Olinda Bozan, Mecha Ortiz, Tita Merello y Enrique Serrano entre otros.
Cuando finalmente llego al país la televisión, condujo en 1960 un programa sobre tango por Canal 9 que se llamó "La boite de Angelito", y en esa misma década protagonizó el ciclo "Los argentinos somos así ¿o no?", trasladado de la radio, con guión de Rodolfo M. Taboada, en el que representaba un estereotipo del porteño.
Padre de 2 Hijas, Alejandra y Julieta – quien debutaría en cine con su padre en la película “Andrea” de 1973 y posteriormente fuera una reconocida animadora infantil- realiza su mayor acto de amor cuando tras la internación de su esposa Nuri en el hospital María Ferrer, de Barracas, por padecer de una afección pulmonar, alquilara una habitación en el hotel que estaba justo enfrente, y cuya ventana daba a la ventana de su amada esposa, para no alejarse de ella en los momentos que no le permitían entrar a visitarla. Desde allí lo acompañaban sus amigos,  Osvaldo Pacheco, Tita Merello, Niní Marshall, las hermanas Legrand a los que le decía “Yo siempre espero que se levante”. Luego del  fallecimiento el 26 de diciembre del ´71 a los 54 años, se lo escucho decir en referencia al hotel, “Deberían poner una plaqueta acá, donde diga que había una historia de amor”.
Tanto amo a su esposa como a sus hijas, hay una leyenda que de ser cierta lo corroboraría, donde se cuenta que la muerte de Ángel fue de pena. Todo habria comenzado cuando su hija mayor Alejandra, se puso de novia con un productor discográfico, ella estaba profundamente enamorada, pero con el tiempo descubrió que él, en realidad estaba enamorado de su hermana Julieta, esa decepción la sumergió  en una profunda  depresión.
Dicen que Ángel, de esa situación  jamás pudo reponerse y finalmente falleció a los 68 años el 12 de noviembre de 1982 por una profunda tristeza.
Sus restos descansan junto a los de su esposa en el cementerio de Olivos, donde también descansan otros tantos protagonistas de la era de oro del cine Argentino y que fueran sus compañeros, entre ellos Florencio Parravicini, Juan Carlos Altavista, Hugo del Carril y Nini Marshal.
A pesar de que sus últimos años fueron alejados del barrio que lo vio nacer y formarse como un gran actor, para sus viejos amigos y vecinos, sigue vivo en la memoria  como el Ángel de Villa Crespo.


3 comentarios:

  1. Anónimo1/3/12 12:28

    Gracias por dar a conocer esta historia de amor y de vida. Ojo las erratas (damas x dramas; Rodolfo Tabeoada es Taboada. Slds. Bárbara

    ResponderEliminar
  2. Barbara: Gracias por tu comentario y tus correcciones (siempre se me escapa alguna letra)Es gratificante que las historias sean leídas con gusto. Espero sigas acompañando. Saludos Karina

    ResponderEliminar
  3. Gloria del cine Nacional.Allí arriba,reciben a Julieta.Un placer haber crecido con sus canciones. Dándome una infancia llena de alegría...

    ResponderEliminar