26 ene. 2012

Cinema que no era un paradiso


Cuando pienso en  mi infancia, muchos de mis recuerdos me remontan a las vacaciones con tardes de cine interminables, recuerdo que comparto con mis compañeros de primaria, reunidos por el destino cibernético.
Mi cole quedaba en serrano y Córdoba, pero eso era irrelevante ya que el cine del barrio, entregaba entradas con descuento en todos los colegios de la zona. Alargados papelitos de colores, con impresión en negro sobrecargada de tinta,  donde podía verse una foto alegórica a la película más importante y  bajo el titulo de “continuado” las trilogías que nos mantenía entretenidos toda la tarde.
Mi primer contacto con el Atalaya, fue a los pocos días de vida,  cuando ante el estreno de “el exorcista” mi madre con migo en brazos, le rogó al acomodador que la deje entrar a verla, (no tenia quien me cuide), se sentaría en el ultimo asiento y si yo lloraba, salía inmediatamente, pero eso no paso, aparentemente quede cautivada ante la gran pantalla o simplemente, dormí toda la película…
A partir de los 8 años, todo era distinto, los padres simplemente acompañaban a los niños a la puerta del cine, le sacaban la entrada, esperaban que entren a la sala y luego cual si fuera un cumpleaños, los esperaban en la puerta del cine 5 horas mas tarde…
Y sucedía, una horda de niños excitados corrían por la Av. Córdoba contando a los gritos la experiencia vivida.
No se trataba solo de las películas y sus historias, entrar al Atalaya era como entrar en un mundo paralelo, una montaña rusa, llena de emociones y sucesos inesperados.
Apenas entrabas elegías la butaca, ojo, no cualquiera, una que estuviera en condiciones, que tuviera apoyabrazos, que los resortes funcionen y el tapizado este en condiciones,  ya que tendrías que pasar ahí mínimo las próximas  5 horas de tu vida. También era importante para las chicas controlar quien tenias detrás, si era un compañero del cole, tener cuidado que no pasara toda la peli tarándote de la cola de caballo, en mi caso mantenerme lejos de Santa y de Peque… Luego pasaba el golosinero, con los Mani con chocolate de caja amarilla y letras marrones, espantosos por cierto, las tiras de caramelos fizz, las mielcitas y para los pudientes las barras de chocolate aero.
Claro que la venta de golosinas, no era excluyente para que algunos ingresaran con las viandas para la merienda, que contemplaban desde galletitas, pasando por empanadas frías, sándwiches de milanesas, croquetas o sus equivalentes según las raíces del espectador.
Después de que todos estábamos medianamente acomodados, comenzaban los aplausos y los silbidos para que la película que tenía una demora de 30 minutos comience de una vez. Finalmente cuando la proyección comenzaba, podían pasar varias cosas a saber: ponían el rollo equivocado y la peli empezaba a la mitad, estaba fuera de foco, el sonido no funcionaba, extrañamente estaba mal encuadrada y solo veías medio cuerpo de los artistas, o simplemente se equivocaban de película y daban un titulo que jamás habían anunciado…. Claro que si recuerdan que las películas a ver eran tres, esto podía pasar en cualquier momento de la tarde.
Si una de las películas era aburrida, los revoltosos estaban a la orden del día, y desde el pullman arrojaban todo tipo de proyectiles a la planta baja, ahí el trabajo de los abnegados acomodadores, que se limitaban a controlar que no cayera ninguno desde el piso superior y entregar niños intactos a los padres que esperaban afuera llenos de agradecimiento por las horas de descanso.
Mis tarde de cine terminaron junto con la primaria, con la adolescencia ya no era lo mismo, las chicas se producían para llamar la atención de los chicos, y ellos fumaban a escondidas en la primera fila, o preparaban vómitos a base de choclo y mermelada, para ser arrojados desde la planta alta a los incautos de las ultimas filas.
Hasta que finalmente sucedió, la falta de espectadores derivo en la venta de la sala y la posterior apertura de una disco llamada cinema. En esa época, yo trabajaba frente al cine y vi todo el proceso de desguace de la sala, con cada butaca que salio, un recuerdo se afianzo en mi memoria.
La disco tampoco funciono y en su lugar hay una gran perfumería.
Cuando me atacó la nostalgia, busque en Internet algo que hablara del gran Cine Atalaya, increíblemente no encontré nada, por lo que no pude dejar de compartir con ustedes esta historia….

5 comentarios:

  1. uyyyy que recuerdo... hacía casi 25 años que no iba por el barrio ( vivo en la plata ) parecía un chico tratando de encontrar el cine...el bar ABC - sólo ví una placa, el Gran Torino que se convirtió en un farmacity, la heladería Scanapiecco que la encontré al fondo de la avenida Nazca pero valió la pena porque sus helados mantienen ese sabor... y me emocioné mucho al entrar a la Iglesia de la Consolación...cuantos recuerdos...

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    1. Aunque no lo creas las cosas que nombras están aunque corridas de lugar... El ABC ahora esta sobre Cannig a unas cuadras para el lado de Corrientes, La Pizzeria Torino, se mudo a la vereda de enfrente y se llama Tomatto, los dueños son los mismos, Scanappieco gracias al clamor de la gente volvió al barrio y ahora esta en A. Thomas y Dorrego frente al mercado de las pulgas.La iglesia sigue ahí, hay cosas que no cambian.... Gracias por tu comentario. Saludos!

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    2. Gracias por los datos! la proxima vez que vaya voy a hubicar el bar Abc ( supongo que no tendrá como antes el reservado ) lo que no recuerdo bien, te aclaro que me crie en una casa en la calle Jufre entre G. Cruz y Uriarte, la pizzería que estaba en Uriarte y Cordoba, frente a la rotisería y el kiosco de diario, y una pizzería que estaba al lado de la confitería Itatí, frente a una disquería que se llamaba La Cueva del Gato te hablo allá por mediados de los 70... y el bar que estaba en Cordoba y G.Cruz, que ahora está demolido...perdón pero extraño tanto el barrio...que cuando me pongo a pensar me llueven los recuerdos. Gracias otra vez y mucha suerte!

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    3. En uriarte y Cordoba no recuerdo una pizzeria, ahi esta el mercado Uriarte, sin embargo a una cuadra se encuentra Angelin, me imagino que te referis a esa... Al lado de Itati, estaba la Libreria Arlequín, anteriormente Electrónica Paternal, aca hay un relato dedicado a esa zona. La disqueria se llamaba "La Ruideria del Gato" y confieso que tarde bastante en comprender eso de Ruideria ya que creía que era un nombre técnico....Otra Pizzeria famosa era el timon, de cordoba y gurruchaga, actualmente esta en Niceto Vega y Gurruchaga. A pesar de estar mas cerca geográficamente que vos también extraño el barrio ya que no es el mismo. Saludos y gracias por tus comentarios.

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  2. ja ja, tenés razón en el timón a veces cuando volvíamos de jugar al futbol con un amigo juntabamos lo que teníamos que a veces nos alcanzaba para una o dos empanadas de carne...riquísimas. la disquería la atendía una señora rubia...El mercado sí ahí ibamos a hacer las compras diarias, enfrente estaba esa pizzaría que te decía recuerdo que mi manía era comer en el mostrador una porción de cebolla.estaba justo donde esta una casa que vende audio para autos y Angelin ....si...lleno de tacheros estaba, y la pizza canchera, aunque cuando fui y la volvía a pedir la masa no es la misma...
    Para finalizar te cuento que viví hasta el año 72 en una casa en Acuña de Figueroa y Honduras, despues hasta el 78 en Jufre y Uriarte ( donde estan mis mejores recuerdos ) y hasta el 87 en Castillo y Malabia, pero a pesar de todos los cambios todavía siento el ambiente de barrio...o será porque cuando he ido sentí la sensación como que el que recorría esas calles era ese chico y adolescente que nunca se quiso ir de ahi...

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